La literatura no hace sino registrar los encuentros con la belleza. ― Yasunari Kawabata
lunes, 4 de julio de 2016
Rescatando a Dacota
La esperé unos minutos observándola, de una forma tan llena de comprensión que es imposible ponerla en palabras. Luego continúe mi recorrido, y de regreso la vi cerca de otras casas, ya sus dueños habían optado por la inquieta resignación de esperar a que ella regresara por su cuenta al hogar. Pero yo estaba demasiado lleno de comprensión como para simplemente hacer lo que se supone que debería, si es que acaso tal cosa pueda existir en un ser como yo.
Lo cierto es que ella se acercó a mí, y me esquivó para beber agua en un charco que estaba justo a mi lado. La acaricié y sostuve su collar, y ella se puso tensa, le dije que no la iba a soltar, no se lo dije con palabras, se lo dije con otro lenguaje, un lenguaje que sus dueños no conocen porque lamentablemente aún son demasiado humanos, y es el lenguaje preciso de las miradas y el silencio.
"Vamos, nena, yo te comprendo", dijeron mis ojos "Yo sé lo que es no ser libre, pero ese par de viejos te aman, mírate, estás hecha un desastre, puerca; ¿y si vas a casa? ¿no has jugado suficiente? anda, preciosa, ya te vi libre ahora quiero verte radiante y hermosa, ¿vamos?"
Y como nadie puede resistirse a mis ojos profundos, mi sonrisa intensa y en especial, a mis rizos, ella se dejó seducir, y la lleve hasta la puerta de sus dueños.
Lo que quiero decirles es que vivimos limitados, creamos un patrón de vida y de ahí no salimos. Y no comprendemos la inmensidad de las cosas, de entregarse a cada instante, de esa indescriptible energía que es la vida.
Al final sus dueños me trataron como si yo fuera el Capitán America. (La verdad no he visto esa estúpida película). Y yo estaba más conmovido por su incapacidad para comprender la naturaleza de las cosas, que por sus emotivas palabras. Amo demasiado la vida como para idolatrar cualquier cosa, no soy un héroe, simplemente estoy despierto, y sólo estando despierto ocurren cosas extraordinarias.
martes, 21 de junio de 2016
Medias negras.
Tus piernas se cubren de una lúgubre belleza. Me encanta verte vestida para mí, me encanta que tu piel se estremezca de estremecer a mis sentidos. Si antes te gustó o no usar esas medias, importa poco. No estás con nadie de antes, estás conmigo. Te observo hablar, tu mentón, tus labios, la ternura oculta detrás de tanta sensualidad. Qué absurdo sería preguntarse el porqué de esta dicha de ver tus piernas hacer contraste detrás de esas medias negras que tienes para mí, y por mí. ¿Cuál es tu lugar? ¿Cuál es tu sitio? ¿quién eres sino la mujer de Raga? Y eso no significa ser una mujer más que le pertenece a un hombre. Qué fácil calificarme de opresor, si no fuera porque la palabra dueño cambia tanto entre nosotros. Ser tu dueño: estallar de dicha porque seas solo mía, enloquecer en el estallido de belleza que se mueve como olas en tus ojos. Ser tu amo: saber que no eres una más en todo el mundo, que todo lo mío te lo doy porque al hacerte mía, soy tuyo. Me perteneces: te vistes para mí, y no eres una mujer más que complace a un hombre, eres todas mis fantasías, que son más que sólo fantasías, cuando eres tú quién las complace.
Mi mujer ahora sin medias, camina descalza, me pertenece por completo. Soy el dueño y el amo feliz de todos sus preciosos territorios.
De tu mano.
miércoles, 15 de junio de 2016
Jessica
Pocos la han visto bailar a oscuras cuando se queda sin energía eléctrica, pocos la han escuchado cantar con una suave voz que se resbala porque camina sin ritmo. Y ella baila, porque cuando baila todos es más hermoso. Es asombroso todas las cosas maravillosas que caben en un día, y por lo visto, sólo ella se entera de eso.