martes, 13 de febrero de 2018

Sonata del abandono

¿En cuál constelación
se encuentra el nombre
de este dolor azulado
que hace brillar mis estrellas innombrables
cuando quiero que seas pero no?

¿De qué me sirven
estos enormes brazos
si no puedo cuidarte?
¿A dónde se fue
toda la confianza que sentía
al protegerte, al salvarte de ti?

¿Al final tu debilidad fue tan fuerte?
Siento que si voy a ti te terminaré alejando
-como si ya no estuvieras tan lejos-
pero al mismo tiempo
¿Qué hago con las ganas de amarte?
¿Con la falta de todo cuando no estás?

¿Es la escacez de ti lo que aumenta tu valor, lo que ahonda tu significado?
¿Por qué si nunca he temido estar solo ahora siento que no soporto estar sin ti?
Ah, cierto,
porque me hallo en el medio,
ni solo,
ni sin ti,
ni contigo.

Me hallo queriendo cambiar todo
escribir un poema que detenga los mares, amor mío;
ah, amor mío, tienes la forma del agua,
te me escurres entre los dedos cuando trato de aferrarme a ti
y estás helada
qué fría música la de la noche que se llena de esperas.

Extraño esos tiempos en donde te tenía hasta aburrirme de ti
Ahora te pienso tanto
que cuando apareces es como si no fueras tú a quien recuerdo
me siento tan en el lugar equivocado
Penelope debe ser la que espere,
no Ulises.
Me siento tan derrotado al no tener la oportunidad de luchar
que inútil se siente un hombre cuando su próposito es la espera.

Ah, sonata del abandono
ni siquiera te has ido del todo
simplemente hay un silencio entre cada una de las notas de tu canción
un silencio tan hondo
que produce terror.

Poema: Soy tuya

Soy tuya, tomame como en el inicio de los tiempos,
siento que te pertenezco desde que se dibujó el aliento
y alguien escribió ¡vida!

Soy tuya, juega con mi cuerpo que entero existe para tu sabor,
enredame en tu fuerza hasta que los quejidos se hagan fiesta;
llena de este mar que tú gobiernas.

Soy tuya, hazme las trenzas cuando salga el sol,
yo te hago café cuando las flores despiertan,
las velas se encienden y todos los libros de la casa cantan.

Soy tuya, sellame los labios con el destino de tu boca,
abreme de par en par como los ventanales hacen con la vida.

Soy tuya, leeme hasta que la noche ceda a las palabras,
que yo te escribo ahora que las gardenias bailan.

Soy tuya,
bailemos al vals
y a la maraca.

(Jessica Raga)

martes, 6 de febrero de 2018

Poema: Un hombre enamorado

Un hombre enamorado se fija en los detalles
te mira y te decifra
y trata de hallar en ti
respuestas a preguntas
que él no formula
y sin embargo son existenciales.

Un hombre enamorado se fija en los detalles
y si es inteligente
trata de disimularlo
hacerlo ver como curiosidad
como una extraordinaria sensibilidad
cuando en el fondo quiere saber
si de ti se puede fíar
si de ti puede depender.

Un hombre enamorado se fija en los detalles
y si no es inteligente
te dice cuando tiene celos
trata de pedirte respuestas cuando tiene miedo
quiere certeza
necesita certeza
pero de tu dársela
ya no estaría enamorado
te daría por sentado
en todas las decisiones
te pondría a ti de lado.

Un hombre enamorado se fija en los detalles
porque quiere certeza
y si no le das certeza
no podrá más que odiarte
será incapaz de amarte
tan incapaz de amarte
como de dejar de estar enamorado.

Un hombre enamorado nunca será feliz
más que en breves delirios de tu agobiante ausencia
y una que otras veces
cuando crea que puede perderte
o cuando seas aún desconocida
y se muera por poseerte

Ah, mujer, debes alejarte del hombre enamorado
sólo créele al hombre que te ame
es decir
el que no esté enamorado
el que no pueda dolerte
el que no pueda dañarte.

Aquí te tengo
sangrando entre mis muslos
estoy llarando
ah
por qué no puedo amarte.

Oh, cierto,
la respuesta está en tus ojos
siempre está en tus ojos:
soy un hombre enamorado.

sábado, 3 de febrero de 2018

Las niñas de papi

I want to protect you all
my three little girls
light of my life
fire of my loins
my sin
my soul
and I don't want to runnaway from this feeling.

Llegar a casa,
sentirlas jugar,
tan hermosas,
inocentes
y vulnerables.

Pocas cosas en esta vida son tan hermosas
como todo lo que hace
una mujer cuando se siente
amada y protegida
y yo tengo tres hermosas niñas.

Mientras más crezco y maduro
más me conmueve esa belleza de niña
esa alegría que me rejuvenece
que me hace amar al niño que fui
a través de estos tres ángeles
a los que nunca dejaré caer.

Verlas jugar,
crecer juntas,
aprender juntas
mis tres hermosas niñas
papi no las cambiaría por nada en este mundo o en cualquier otro.

Mis tesoros, mis traviesas, mis siemprefelices.
Llego a casa y hacen que me ignoran,
luego no aguantan y me saltan encima
y me besan
y dicen llegó nuestro papi
y es el mejor
y todo lo que hago las hace brillar de admiración.
Mis niñas,
mi riqueza,
mi tesoro.

Luego me encierro a escribir o a leer,
y se impacientan,
y dame atención,
y te amo,
y léenos,
y haznos el amor,
y somos tuyas,
y te daremos lo que quieras,
y yo te quiero más,
y no, yo lo quiero más,
yo lo dije primero,
pero yo tengo más tiempo amándolo.

Entonces termino la acalorada competencia diciendo que papi las ama más a todas porque es más grande y fuerte,
y entonces las niñas se unen en mi contra,
y es tan hermoso,
me consienten tanto,
me hacen sentir tan seguro al protegerlas,
son mi sentido en este instante
en esta vida, en este mundo.

Y le gusta que papi las vea
vestirse para él
desvestise para él
disfrazarse para él
lucirse para él
contarle todo el día a papi
conversar con él a lo largo de sus silencios más hermosos
discutir con papi  todo lo que les ocurre cuando viviendo, lo piensan;
pensar todo el día en él
en lo que le quieren decir cuando lo vean
y luego de llegar a casa
olvidar lo que tenían que decirle
y hablarle de igual forma
de todo lo que ocurrió
porque se sienten amadas
felices
protegidas

Ah,
mis niñas,
mis hermosas flores,
soy su jardinero,
y ustedes lo más bello
que papi tiene en este mundo.

Ese corazón ingrato

¿Por qué tu cabello es así
como el color de un pájaro
que se cuela en mis árboles
y se come las frutas
y me mira feliz
y tiene un color hermoso
que sólo tú conoces?

¿Por qué quiero que te quedes a vivir entre estás ramas?
¿Debemos contarle al mundo cuál es nuestro color secreto?
No
dejemos al mundo morir de ganas de colores
lo máximo que permitiremos
es que escuchen tu trino
tu trino de luna helada que perfuma tus plumas.

Estuve a punto de decir tu color enamorado
-uff-
estuvo cerca
qué susto
me late tanto el corazón.

A veces siento que dentro de mi ser
hay una foto tuya
que mi corazón guarda
tan secretamente
que incluso la esconde de mí
ese ingrato corazón desconfiado
lleno de celos,
enamorado.

¿Será que cree que eres una flor ingrata
de esas que se mueren cuando uno las riega diariamente?
Pero sospecho que tiene una foto tuya escondida ese corazón ingrato desconfiado lleno de celos
porque a veces me late tan fuerte
tan inesperadamente fuerte
como si te estuviera viendo

pero no estás ni en mis ojos
ni en las pestañas oscuras de mi mente
ese corazón ingrato y tan celoso
te ama a escondidas
te ama como aman
los corazones rotos.

Poema: Una hoja rota

Una hoja se ha roto
y así tú y yo somos
cada quien con sus palabras
con su parte de la historia
tu corazón es un misterio para mí
y mi dolor y mi poema son incomprensibles para ti.

Un dolor, una hoja rota,
eso eres, eso soy,
eso somos.

¿Quién es la primera página?
La que no sabe qué vendrá después.
¿Quién es la segunda página?
La que no sabe qué fue lo que pasó.

¿Cómo ser uno?
¿Cómo darnos cuentas de que somos una misma historia, una misma hoja,
si cada quien mira a su lado,
si cada quien apunta sus letras hacía infinitos opuestos?

Ah, estamos rotos,
este es un mismo dolor
y no podemos vernos.

Tú pides disculpas que no son plausibles porque no sabes qué dice en mí,
no entiendes.
Te sientes mal por ver a un ser roto,
culpable,
triste,
rota:
hoja rota.

Yo me siento furioso
quiero leerte y no puedo
porque estás del otro lado
y no te encuentro ni Lorca.

¿Qué hay del otro lado?
¿Están los bellos momentos que ya fueron?
¿Las felicidades soñadas que jamás ocurrieron?
¿Estaré yo?
¿Estaré tú?
¿Nosotros?

jueves, 1 de febrero de 2018

Un dolor verde

La mente y el cerebro no son la misma cosa, y esto lo sabe muy poca gente, tal vez porque a muy poca gente le importa.

Ella despertó con un terror de otro mundo, de otros tiempos, con ese miedo que nos asecha en sueños, que no es un miedo nuestro sino el miedo humano, acestralmente aterrador, que nos persigue, que nace de adentro, como el pánico de estar sumergido demasiado tempo en el agua o del niño que es arrastrado por una ola y se siente por primera vez vulnerable.

"Muy bien, eso es para que aprendas a que no te debes quedar dormida sin mí", le decía él, y ella sonreía como si sus palabras fuesen las manitos de un cronopio pintando su caparazón.

Ella le daba la razón.

"Ahora bien", continuaba el joven anciano; apodo que había adquirido cariñosamente por ser alguien tan sabio y tan joven al mismo tiempo, una suerte de mente milenaria que aparecía reencarnando en cada vida para dejar un mensaje en la tierra.

"Ahora bien, es momento de que tomes una ducha, apestas como un caballo." Y ella sonreía ante la que a simple vista parecía una incoherencia, "tantas cosas apestan, ¿por qué un caballo? ¿Será por qué le gustan?" Y se había sumergido en uno de sus meditativos silencios mientras este la levantaba como si esa fuerza que ejercía sobre el cuerpo de ella fuese la respuesta.

"Por supuesto", pensaba ella, "lo dice para distraerme y que no me incomode tanto que él deba tomarse estas molestias por mí". Y entonces su sonrisa era como triste y sin edad, como quien puede estar libre de la sociedad al comprender su miseria y su belleza.

Él sentía en sus brazos un dolor verde, sus fuertea músculos temblaban, temblaban de amor, como aquella noche de octubre en donde por primera vez sus cuerpo se hicieron uno.

"Así te cargaré cuando nos casemos", resumía el joven, cada vez que él hablaba de matrimonio o de hijos era como una forma de jugar con los
miedos de ella, siempre temerosa al compromiso por ese pánico a decepcionar a las personas, algo que era constante en su vida desde los inicios. Pero ahora era distinto, con él todo era distinto, nada parecía estar mal o bien, todo tenía un toque diferente, como si antes de él no hubiese mundo, nada con qué compararlo, y al mismo tiempo tampoco parecían sus acciones tener consecuencias a futuro, era como si él pudiese desaparecer cualquier día y para siempre, y sin embargo, a la vez te daba una seguridad que no se hallaba en ninguna promesa o compromiso.

Ella en ese instante se encontró sorprendida por un momento de lucidez, o tal vez un delirio de su recuperación, y dijo en un tono como de ebriedad: "Debiste haber sufrido mucho, para que puedas ser tan hermoso.", y trató de explicarle de dónde había sacado esa conclusión, pero cuando buscó en su mente no encontró nada. Pensaba que tal vez está sabiduría provenía de una película o un libro, y sentía frustración al temer que este espacio negro en su mente se deba a que su cerebro nunca sería el mismo y estaría condenada al resto de su vida a esta forma de operar que ella sentía como ineptitud.

Pero la sonrisa de él apareció como aparece la noche borrando sombras, y la besó suavemente en los labios, y le dijo que la amaba.

Y ella lo sintió tan hondo, y fueron tan felices en esos silencios de colores.

No alcanza literatura para describir la ternura con la que él limpió su cuerpo, sus manos torpes pero delicadas, ella sentió por un breve instante que por primera vez en todo este proceso le gustaba estar en esta condición, y luego no tardó en odiarse a sí misma por pensar esto unos pocos instantes después.

La secó, la llevó a la cama, y sus caricias y besos llenaban su cuerpo de canciones. Y ella entendía al tenerlo a su lado por quien había decidido vivir. "Esto no se trata de mí", pensó, "se trata de la mujer que nació en mí desde que estoy contigo."; entonces lo miro con ternura y luego se imaginó en tercera persona y no pudo evitar pensar en lo horrible que se veía, sintiendo una enorme vergüenza ante esos bellos ojos y un incomprensible deseo de estar sola bastante parecido al temor a dejar de ser amado.

Pero él sostuvo su rostro entre sus blancas manos sanadoras, y le dijo que nunca se iría, con una confianza que le hizo sentir a ella que este era el momento más feliz de su vida.

Y esta vez no se arrepintió ni por un instante de haberlo pensado.