jueves, 10 de enero de 2019

Todavía lloro

Todavía lloro
me estalla tu ausencia en los ojos
el fuego corre mojado por mi cara
y me insulto a mí mismo
porque pasa el tiempo
y no he aprendido
a vivir sin sentirte.

Me odio,
estar sin ti
es un castigo físico
me duele imaginarte feliz sin mí
me duele imaginarte sufrir y que no sea por mí
me duele que existas
y que no sea junto a mí.

Qué débil soy,
lucho por conquistar mis sueños
pero basta para quebrarme
un roce de tu risa,
el reflejo de la luna en el agua trayendo tu voz
y ni te cuento lo que siento
cuando recuerdo que alguna vez me amaste.

Se siente tan humillante,
pensar que puedes leer esto
y sentir pena por mí
ya que has dejado de amarme.

Sólo quiero escribir
y volverme a sentir contigo,
que también hayas llorado
y que te fundas en un abrazo conmigo
y luego de llorar reír
por lo tonto que somos
al querer vivir en esta ausencia nuestra
cuando teníamos que solamente amarnos.

miércoles, 9 de enero de 2019

La entrevista

¿Por qué hay algo en tu mirada que se me atasca en la garganta?
¿Por qué eres inteligente y me seducen tus labios tanto como tu palabra?
¿Por que eres tan sencilla, y sin pinturas en el rostro llenas de colores mis poemas?
¿Por qué en la naturaleza te ves como una de mis flores?
¿Por qué de repente llegas
como si estuvieras sintiendo cosas por mí
como si estuvieses deseando y queriendo en secreto desde hace mucho tiempo?
¿Por qué se siente tan bien cuando te desnudas y sólo soy yo el que te mira?
¿Por qué no puedo evitar preguntarme todo
cuando estoy dentro de ti
y me haces sentir
que eres la respuesta a cualquier cosa que pregunte?

Ah, preguntas, preguntas.
Ya veo por qué eres periodista,
cuando te penetro me llenas la sangre de entrevistas, de preguntas, de palabra y de vida.

martes, 8 de enero de 2019

El camino no elegido

No tengo dios
pero creo en mí.

Ella es hermosa,
todo lo que me excita de una mujer,
pero si no me trata con interés
vete de aquí:
te reemplazaré.

Ella es famosa,
la he admirado por años,
pero si debo escribir algo que no sienta
para no ofenderla,
que se vaya a la verga
escribiré mi verdad aunque me quede sin amigos.

Perdí 5 partidas seguidas de ajedrez,
reprograma ese cronómetro:
ganaré esta vez.

Que este poema tal vez no es el mejor
no me importa
el siguiente lo será.

Que algún día moriré,
es cierto
pero a diferencia de ustedes
los que me detestan
yo moriré sabiendo lo que es
ir más allá del miedo
ir a por todo
por aquello
que siento que merezco.

lunes, 7 de enero de 2019

Del otro lado de la ausencia

No tengo mucho tiempo,
llevo prisa,
pero ya me conoces
siempre hay espacio
para sufrir en un poema.

Sé que me olvidaste,
sé que ni me piensas,
lo sé porque me siento tan solo cada vez que te extraño
con la certeza cruel
de que no estás
del otro lado de la ausencia.

Sé que nunca fui real para ti
porque la diferencia de ambos
es que para mí tú eras la vida entera.

Tú tenías más que ganar sin mí
yo lo perdí todo
cuando te perdí.
Inclusive me canso,
cuando soy feliz y es sin ti.
Pero no te sientas especial, maldita sea,
ya yo sabía sufrir así
y antes de conocerte
ya me desangraba en los poemas.

Ahora sufro y es en ti en quien pienso,
a tu lado sufría pensando en alguien más
y mañana sufriré pensando en quien ahora me acompaña
y también me olvidará.
Es fácil ahora decirte que te quiero,
es fácil ahora que de ti no queda nada,
porque este amor nuestro
ahora solo a mí me pertenece.

El amor es de quien lo sufre.

Y no te confundas, idiota.
Sufro por ahora
apenas me vaya mejor
me sentiré feliz
y te olvidaré, como me olvidé de todas, cuando te perdí a ti.
El día de mañana sufriré otras penas,
me corazón será destrozado por otras dichas perdidas.
Así como perderte,
me hizo perder los sufrimientos
que guardaba en secreto,
cuando estabas conmigo.

Leyenda de los dos amantes

Él le preguntó en medio de un silencio entre sus brazos:

¿Por qué tú estás tan enamorada de mí?

Ella se sonrojó, se volteó, sonrió, lo miró y lo dejó de mirar, demostraba esa emoción ansiosa y fébril que impide el nacimiento de las palabras y el orden de las ideas.

Al final, cuando ella terminó de expresar su amor en su inverbalizable lenguaje, le preguntó con un tono natural, como de quien ha sido tan consentida y mimada por su hombre que se siente segura de sí, dueña del universo:

Y tú, ¿por qué me amas? Y una sed de amor llenó sus ojos.

Él empezó a reír, con una melodía traviesa y casi perversa que salía del fondo de su abdomen, tenía una risa de niño, una frescura pura y una sensibilidad inesperada en un hombre tan masculino.

Respondió:

¿Y a ti quién te dijo que yo te amo?

Y su risa llovió por todos lados, como cuando se rompe el cielo.

Ella no pudo contener la risa cuando trató de ofenderse para que la mimara, cruzó sus femeninos brazos como había aprendido a su lado desde aquella noche en la que supo que la mejor cura para los celos no es la fidelidad sino una buena y dominante cogida de su dueño.

Escondió su mirada entre el muro y la ventana, mientras inútilmente trataba de ejercer su oficio de niña malcriada y amada, que se veía obstaculizado por aquella hermosa risa que salía de sus tímidos y carnosos labios.

Cuando pudo articular algo, le dijo que en ese caso no le daría más besos, aunque la felicidad alejaba de su voz cualquier indicio de que la amenaza pudiese ser considerada seria.

Entonces él, que siempre sabía qué decir, le dijo:

Ah, qué lástima, y yo que te quería dar un beso.

Y le rozó el oído con sus enormes labios de hombre potente.

Ella se dio la vuelta como quién se apresura porque se le va a quemar la comida o a mojar la ropa que se seca al sol, y sujeto su rostro con ternura y firmeza, como si no quisiese que se le escapasen esos besos por nada del mundo, y empezaron a besarse, a hacer el amor, a lamerse, y a cambiar los poemas del día por la sucias y vulgares palabras de la noche.

Pero esa es otra historia, que no pertenece a la literatura.

Me gustan tus ojos

Me gustan tus ojos, ¿alguna vez te han escrito un poema sobre ellos?

Me gustas cuando me escuchas, y te ves tan fascinada.

Me gustas, me encanta ver el anhelo de tus ojos.

Me gusta hablarte de lo que me gusta, pero ahora me gusta aún más este silencio lleno de palabras que nos tiemblan como hojas en la brisa.

Miro tu piel suave, tu juventud, me pregunto si tendrás historia, o si acabas de nacer ahora que te miro.

Te ves tan insegura y afortunada de estar conmigo, miro tus labios, sonrío, y palideces como si murieras un poco, como si murieras de dicha.

Mi respiración se agita,
digo tu nombre, me acuesto sobre ti, me acaricias con tus sumisos brazos, te perpetuo en el deseo con mis fuertes músculos.

Y tú gimes, y yo estallo, y sucumbes ante el encanto, se ser conquistada y seducida como nunca antes.

Tienes el privilegio de estar dentro de una novela como las que alguna vez leíste y amaste.

Y mi sexo gotea dentro de ti una incesante fuente de literatura.
Y tus ojos arden sobre mí un inextingible fuego de poesía.

domingo, 6 de enero de 2019

Perdóname, no era mi intención

Perdóname si al verte me sentí nervioso
y empecé a soñar
en cómo serían nuestros hijos.

Perdóname si siento mariposas,
si quiero que te gusten los gatos,
y si en mi sonrisa te das cuenta
de que me olvidas del pasado.

No era mi intención que al solo verte,
me pusieras a sentirte
como si desde siempre te hubiese soñado.

Ay perdona la molestia,
no quise que fuese tan obvio
que antes de conocerte
practiqué mis estrategias tantas veces
para que al fin al reconocerte
podría enamorarte
y darte todo lo que quieres.

Perdóname si siento demasiado,
si te asusta lo que siento
si parezco apresurado
perdona si te escribo lo que siento
perdona si no eres tú esto que sueño
pero es que se siente tan bonito
y tú eres tan bonita
déjame creer
aunque sea sólo por un rato
que esto que me arde es verdadero
y que a tu lado encuentro
un lugar para mi fuego
yo sólo quiero un beso
y darte este poema
aunque amar no sea lo correcto
aunque ni siquiera sé
si ser mi musa es lo que sueñas.