domingo, 11 de enero de 2015

30 chiqui en acción

Empecé en la carrera de psicología en enero del siguiente año (el curso/estafa de introducción fue a finales del año anterior) Chiqui y yo retomamos contacto por accidente, nos escribimos, y tardamos un rato en reconocernos. En ese entonces yo empezaba a ser poeta. Mi camino a la poesía empezó cuando supe que hay demonios que ni Dios ni la autoayuda pueden sanar, el arte existe no a pesar de que exista el sufrimiento, sino precisamente porque la vida nos abarca tanto que hacemos arte para que no nos arrastre la realidad a sus océanos de miseria. Cuando me di cuenta que escribir se me daba bien empecé a coquetear con cuanta chica apareciera en el camino, mi sueño, era enamorar a alguien haciéndole poemas. En navidad fui a casa de mis primas, y vi a una chica que había visto dos años atrás y con la que habia bailado, sus ojos de gatos son inolvidables. Le escribí poemas, me lee aparecía en todos lados, hice lo que hacen los mejores poetas: cruzar la calle sin ver para los lados porque creyeron escuchar un silencio en la otra acera. Esa chica me dejó por un chico que tenía coche (era del papa) y me desaparecí de su vida sin decir adiós, y ella se olvidó de mi como si jamás hubiese pasado por su vida, lo cual creo que es cierto. Eso fue en vísperas de mi cuarta navidad sin la Chama, es decir, con ella pero sin ella, como siempre.

Chiqui llegó a mi vida, a mí me gustaba mucho la Flaca pero Chiqui me aparecía en todos lados, pensaba que estaba loca o sólo er idiota, pero, me llenó de una ternura diferente a cualquier otra. Intentaba conquistarme siendo sensual, yo le decía que tenía novia y ella que no le importaba eso. Solía pedirme que apareciera temprano para vernos (ella salia de diez a once de la mañana y yo entraba a la una de la tarde, en esos ratos nos veíamos) ella lo daba todo por mí, me entregaba su vida como si fuese el mejor hombre del mundo, y eso me asustaba y me gustaba, tenerla ahí como quien tiene un tesoro muy preciado en sus manos, y lo mejor, un tesoro no merecido sino encontrado por casualidades. Chiqui tenía problemas alimenticios, nunca comía. En las universidad públicas la mayoría son hijos de ricos, es decir, su vida es tan fácil que se inventan enfermedades para complicárselas, y Chiqui no era la excepción.

Nuestro primer beso fue hermoso, Chiqui mordía una paleta de caramelo y simulaba que era un pene, eso me dio risa y ella se enojo mucho. Cuando se enojaba parecía una bebé, su tono de voz era precioso cuando reprochaba. Solía decirme cosas como: imbécil, idiota y estúpido, pero cuando lo decía era como si me estuviese diciendo que tanto le gusto y que tqn especial soy. Yo estaba muy nervioso y me sonrojé al darme cuenta de todo lo ocurrido y por los pensamientos que me invadían. Ella me preguntó de cerca que si no me daba cuenta de que ella se moría por mis labios. Creo que fue la primera vez que una mujer me hizo latir el corazón así, sin siquiera tocarme. Nos besamos, como se besan los amantes que se andaban buscando toda la vida y por fin se encuentran.

Ese mismo día fui a despedirla, estaba nervioso porque hay personas de la universidad que conocen a la Chama, y ni yo mismo terminaba de entender como esta intrusa se adueñaba de mi alma con ese cuerpito delgado, esos rizos rubios y esos senos de mármol. Ella quería besarme (¿Será que todo ésto es para darle celos a alguien?) Me pregunté suspicaz, tal vez intentando de recobrar el control sobre mí que aquel beso me había quitado. Por suerte no la besé, vi entrando al colegio a una chica que había estudiado conmigo y la Chama, es hermosa, un amigo mío esta muy enamorado de ella. Tiene años siendo su amante, una vez nos acostamos juntos, ella se ha acostado con más hombres de los que nadie sabe. Es la puta más discreta que he conocido. No quiero decirles cuántos se han enamorado de ella sólo porque la ven linda e "ideal para una relación estable", pero bueno, el punto es que conoce a la Chama y eso me asustó. Entre al salón de clases y Chiqui me llamó y me dijo que tenía algo urgente que decirme, bajé asustado y cuando aparecí estaba con unos bigotes de gato dibujados con marcador y me dijo que hiymera San Valentín y que si le podía regalar una rosa de papel. Fue muy tierno, reprobé un examen pero a la larga valió la pena.

Segunda parte Laura

Laura Daniela Alvarado, El Cocuy.

Fui la última persona que estuvo con él. Sé que sus últimos días fue muy feliz. Me dijo que gracias a mí se había ganado el premio Nobel de la alegría. Ésa y muchas tantas cosas conservo de él. Me enseñó lo que el arte significa, es decir que el arte tiene un significado que nosotros no podemos comprender. Llegó a mi vida cuando más lo necesitaba, cuando murió me dolió mucho. El solía decirme que ser feliz conmigo lo hacía sentir muy triste, porque sabía que algún día el final debía llegar. Nos quisimos aprovechando cada instante. Yo tenía mucho odio religioso, no creía en Dios ni nada. Él me quitó ese odio, tenía una paciencia enorme. Me decía que las religiones no son malas porque creen en algo, sino porque creen que sólo hay una realidad posible.

Yo le decía que era mi Borges, no por su estilo, mis respetos para el maestro, sino porque tenía esa capacidad de decir frases geniales y una ironía divertida. Todo lo que la gente le decía el lo mejoraba. Me molestaba, uno quería decirle algo y el chino pendejo ese decía una cosa mucho mejor.

Tenía lo que tienen pocos escritores: pasión real por la literatura, para él, el universo literario no era otra realidad sino parte de la misma. Creía firmemente que los sueños y la realidad son lo mismo, y creo que en definitiva eso acabó con su vida.

He leído sus textos sexuales, sé que tuvo muchísimas amantes, pero me consta que a lo último no hacía el amor, se la pasaba escribiendo. Su última carta decía:

"Debo quemar todo lo que he escrito, abandonar la literatura para siempre, de lo contrario, moriré. Sin embargo ¿Qué es mi vida sin la literatura? No soy acaso yo él que debe morir por no estar a su nivel? Si lees estás líneas, Laura, es porque preferí morir antes que vivir sin escribir, y porque la literatura ya lo era todo, y yo estaba de sobra en ella. Quiero que sepas que contigo inventé realidades diferentes, descubrí que hay muchas formas de decir "Te amo" sin usar esas palabras tan trilladas, te quiero."

Conmigo nunca hablaba de la Chama, tampoco de mujeres. Con el todo era siempre presente y ee el presente todo era sueños. No recuerdo una sola vez que hayamos hablado de algo productivo, todo era nubes, ideas, literatura. Me duele que no esté, pero sé muy bien que este mundo no fue hecho para personas como él. Y eso me molesta, maldita sea.

Nos conocimos en Bogotá, estaba en las clases de Diana Uribe, era el mejor alumno. No tenía dinero y Diana lo dejaba entrar a cambio de que le levara los platos y le cocinara, el hacía de todo, pero bien mal. Porque como dice Neruda: "Los poetas son torpes con las manos". Diana le consiguió el trabajo en el Cocuy, de traductor. El hablaba francés e inglés. El francés lo hablaba pésimo. A diferencia de lo que se cree, parecía muy normal, rutinario. Toda su realidad era interna, me le quedaba viendo y pensaba: ¿Cómo la gente puede pasar por su lado y no darse cuenta de que estan junto a un futuro Nobel?  Pero a él esas cosas le daban vergüenza. Nunca se creyó grande.

Cuando lo conocí me enamoró como lo hacen los poetas: siendo un charlatán, pero uno de los buenos. Improvisaba versos sobre la luna y me derretía. Era magnífica persona, pero el problema es que no era bueno para nada más, que para ser buena persona. Nadie soportaba lo mal que trabajaba, pero a todos les encantaba su compañía. En el trabajo lo tenían menos por el trabajo que por la fascinación de los extranjeros. Contaba historias con una facilidad, como si las historias estuviesen ahí y sólo él las podía ver.

Le encantaba caminar y patear piedritas redondas, siempre tenía una libreta y escribía versos o ideas. Tenía una obsesión por escribir y no tanto por publicar. Era bueno con los escritores más jóvenes que él, hasta en él peor veía algo bueno. Le molestaban los escritores que decían un montón de tonterías en palabras bonitas, pero huecas. Me decía que cuando escribía de sexo es porque sabe que el sexo es lo más privado del ser humano, no tenía una concepción del sexo pecaminosa. Quien lo lea de forma superficial no verá nada, pero quién lo lee en el fondo sabe que escribe verdades que queman. Una vez lo querían correr de aquí, porque escribió un cuento en primera persona sobre un violador, era horrible. El violador ve una imagen de un niño comiendo un cono de helado y siente deseos sexuales. Es aterrador como te hace creer que todos podemos ser violadores en cualquier instante, sólo tenemos que descubrirlo. Luego el personaje se pone en contacto con los que hacen el helado y colocan la foto, y descubre que sus sospechas eran ciertas: Los violadores de niños estan en todas partes, pero sólo ellos pueden verse porque quien no lo es, no detecta las señales. Lo peor es cuando describe la violación como un acto hermoso y noble. Y lo mejor es el final: acaba viendo en su armario su ropa, es un cura. Para mí es el mejor cuento del mundo. Eso es valentía, ¿De qué sirve que uno escriba si no va a hacer que quién lee sienta que algo se le desbarata en el alma?

Capítulo quince, mi cumpleaños.

La chama me hizo de regalo de cumpleaños un gran dibujo donde decía "te amo" por primera vez, aún no me lo ha dicho en personas, tal vez no esté muy segura. Pero yo la amaré con todo mi corazón como se lo prometí a Dios.

21 la Frentona y La Frentona y el mastodonte

Nos hicimos novios por cartas. Cuando escribo tengo un coraje y una gallardía que no tengo en persona. Fui a verla al parque y estaba nervioso. Debo confesar que he andado ya un tiempo desesperado por tener novia. Tuve una por cartas pero cuando la vi en persona no me gustaba, y olía mal. Tenía dieciocho años y era más bajita que yo. Estaba toda sudada y la frente le sudaba como si le hubiesen pasado una pulidora con cera. Me preguntó que si no le gustaba y le dije sin pensarlo que no, no sé si lo que me dio el coraje fue el mismo miedo de tenerla tan de cerca y sentirme tan incómodo. Me preguntó si todas las cosas bonitas que le dije por cartas eran mentiras, dije que sí. Entonces se fue y sentí que por fin los nervios me dejaban, que olor tan feo tenía.

En el parque estaba la Frentona, con su prima y una chica que parecía un mastodonte gigante. Ellas hablaban mucho y yo estaba mudo. Pasó el tiempo y nos dirigimos hasta la casa del mastodonte. En el camino la Frentona me cogió de la mano y yo sudaba las manos, y las nalgas también pero no se notaba. Sólo pensaba en cómo besar, no tenía idea. La Frentona olía muy rico, al piel recién bañada. Nunca me han gustado los perfumes de mujer, el olor de la gente cuando se baña es bien rico. Nos dejaron solos y debía besarle, pero cerré los ojos y besé su frente. Su frente es enorme y por un instante pensé que no le había atinado a la boca. Pero fue el miedo lo que me impidió.

Al siguiente día busqué en Internet vídeos de cómo besar. Una psicólogo llamada Silvia Olmedo tenía vídeos bien padres y aprendí, creo. Practiqué con mi mano toda la noche. Cuando me di cuenta había recibido un texto de el mastodonte donde decía que le gustaba y que si quería ser su novio. Lo ignore.

  Pasó otro día, era de noche. Caminaba por la calle y me detuvieron la Mastodonte y otros chicos. Me preguntó que si quería ser su novio frente a todo el mundo. Me sentí ridículo y le pregunté que si podíamos hablar a solas. Le dije que ella era estupenda pero que yo amaba a la Frentona. Me dijo que esta bien, que no hay problema, que ella sólo pensó que cómo no la había besado a lo mejor era que yo buscaba una mujer más sexy. A mí me sorprendió la capacidad que tienen ciertas personas para estar completamente seguros de una mentira. No sé si le dije que no porque me gusta mucho la Frentona o porque ella es bien fea. Algo me dice que es lo segundo. En seguida le conté a la Frentona lo ocurrido haciendo énfasis en que fue porque la quería mucho que le dije que no. Aunque no me creía. Me decía enojada: si te gusta empatate con esa perra. Eso me dejó perplejo "¿pero qué quiere está mujer?" Pensé. Aunque era muy sensual sentir que me celaban. La Frentona terminó conmigo para que yo fuese libre de estar con el mastodonte y me sentí triste. Ese mismo día el mastodonte buscó hacerse novia de otro chico casi veinte minutos después de mi rechazo, y también le dijo que no.

Me llenó de dolor pasar por la calle de la Frentona y ver de lejos que estaban Los gatos, son dos hermanos, y el Gato mayor fue novio de la Frentona. Ya entendí que ella no estaba celosa sino aprovechando la oportunidad para zafarse de mí. Y me vine a la casa a maldecir la noche.

Capítulo diez la Flaca

He comenzado mis estudios en Psicología en la universidad Arturo Michelena. Hay dos chicas que me gustan. Una ve clases en la tarde conmigo, es la Flaca. Y la otra, ve clases en la mañana, es la Princesa. A mi me gusta mucho la Flaca, no lo puedo explicar. Atracción física no es, es muy delgada y no come nunca, lo único que come son caramelos de menta. A mí me gusta con una pasión desbordante. La veo y quiero estar con ella, salgo de clases y voy a su salón, y hasta he empezado a hacerme amigo de sus amigos.

Sus amigos son igual o a un más locos que ella. La carrera de psicología está llena de locos que creen que estudiar psicología es ir al psiquiatra. Tenemos entre los amigos de la Flaca a Ricky Martin, un chico homosexual que tiene ocho dedos, en una mano le faltan dos. También esta la Diosa, es una gordita bien pero bien gorda, que se ve al espejo y cree que es una conejita Play Boy. Luego está Coco, es una negrita que tiene el cabello como si fuese una cáscara de coco y es delgada pero no igual que la Flaca. La Flaca es una flaca ambrienta, ésta es una flaca de las que come y come, y no engorda. También está un chico medio amanerado pero no lo es y que me robó el corazón de la Flaca.

Una tarde nos destinabamos a ir a un evento, un concierto navideño. Ese día yo no tenía clases pero quería ir desesperado por ver a la Flaca. Días anteriores Ricky Martin me preguntó si me gustaba la Flaca y dije que sí. Asumí que era como decirle a ella que me gusta. Entonces me fui emocionado sabiendo que ella estaba conciente de mis sentimientos.

Esperé a que ellos terminaran sus clases, robé un poco del perfume de la Flaca y lo esparcí por mi cuaderno. No hacía más que olerlo y pensar en ella. Cuando salió e ibamos al concierto empezó el infierno. La idea era ir a casa de la Flaca, y la Flaca no sabía cómo llegar. Luego de perdernos duarente cuatro horas llegamos a su casa y conocí a su madre. Pensé en ganar puntos con la señora, pero ya me quería sin conocerme por un postre que le había enviado con la Flaca. Las mujeres todas se fueron a arreglar, y cuando salieron las vi más feas que antes. Incluso a la Flaca, que de maquilló como si fuese un mapache.

Nos dirigíamos a la feria y empezó el dolor, la Flaca y el amanerado iban caminado tomados de la mano. Hay gente que dice que es de amigos, pero me parece que es infantil y además ridículos. La Flaca a veces volteaba a verme, en su mirada noté que sabía que me molestaba ¿Sería ella acaso una enferma mental, una sádica que le gusta infligir dolor en quien la quiere? Tiene mucho sentido, pensaba en sus problemas alimenticios, en que es buena para dar consejos y tiene su vida hecha una mierda (síntoma inequívoco de demencia absoluta), y por último, en muchos detalles que solía pasar por alto, detalles de comportamiento que sólo ahora meditaba con detenimiento, y cuando medité aún más, a medida que la veía caminar con ese Amanerado, me aterró darme cuenta de que yo era aún más demente, pues esos síntomas que eran las huellas de su perdición total, eran precisamente los rasgos de la Flaca que me seducían, y fue como verme en un espejo donde el principal responsable de mi sufrimiento era yo, y además lo gozaba. Y entendí por un instante como tantas veces la víctima no tiene nada de víctima, fue un segundo de lucidez que me permitió entender lo horrible de la naturaleza humana que intentando comprenderse se destruye. Este segundo de lucidez me hubo atrapado hasta que nos encontrabamos ya en otro autobús con destino a la feria, y yo con ganas de irme.

En el autobús habían dos chicos, uno era más llamativo: rubio y alto. No podía creer cómo la Flaca era tan evidente y comentaba con sus amigas lo guapo que era el chico Rubio. Me sentí humillado, intentaba razonar: ella es así, no tiene por qué dolerme, si ella es puta es su problema no significa que yo no sea suficiente para ella, etc. Pero nada servía, continué amargado y ella se levantó de su asiento y fue hasta el de él a pedirle el número de teléfono. El amanerado andaba conversando con un chico y evidentemente le daba igual ella.

Llegamos a un lugar desconocido para todos menos la Flaca y Ricky Martin, ellos se adelantaron en el pasó a un ritmo que era como corriendo pues aparentemente tenían secretos que contarse. El resto de nosotros nos perdimos por una hora y cuando los encontramos queríamos matarlos. Terminamos en la casa de una amiga del liceo de la Flaca, se parece a Gloria el hipopótamo de la película de Madagascar. Junto a Gloria habían varias mamasitas que no me presentaron porque cuando la Flaca se hubo con su viejo grupo de amigos nos ignoró y todos teníamos ganas de irnos a la mierda pero estabamos tan perdidos que no teníamos idea de donde quedaba, pero sabíamos que ésto era peor. Y además tampoco teníamos plata.

Mientras como es común en la gente estúpida, todos se colocaron frente a un espejo sucio a tomarse fotos y subirlas a las redes sociales. La única que no lo hacía era Nobrega, una hija de portugueses que había estudiado con la Flaca y con la cual conversé, yo no decía más que preguntas y ella me hablabade su vida, tenía una voz gruesa y hermosa que se parecía mucho al silencio que queda después de escuchar a Mozart o sino a la risa de Louis Armstrong. Ella debió partir porque le dolía la cabeza, y no se dio cuenta que en ese ratito me salvó la vida, y nunca supe más de ella, como pasa con la vida misma que se nos va sin darnos chance de decirle que es preciosa y que por favor no se vaya.

Cuando nos encontramos en la fiesta, vi a otros compañeros de psicología: puro loco. Un rapero llamado Armando me estaba enseñando a fumar y me decía que es mentira que el tabaco da cáncer, que a la gente le da cáncer por no saber como retener el humo. Cuando me dijo pensé para mi fuero interno: ¿Cómo puede haber tanta estupidez detrás de unos ojos tan verdes? Entonces se me quitaron las ganas de aprender a fumar.

Cuando llegó el grupo de salsa estaba tan tristey tan borracho que me dio por ser feliz, y me puse a bailar con una enorme mujer que parecía un mastodonte y además le olían mal las axilas, era negra y  yo estaba bailando sin gafas así que no distinguía sus rasgos pero según los muchachos intentó besarme varías veces.

Al final de la feria me termine haciendo amigo del Rubio del autobús, que para quien crea que el diablo no es a veces un Dios, se lo probaré con lo que paso:

Después de contarme una historia estúpida acerca de un tatuaje horrible que tenía y de decirme que es modelo y lo conoce "todo el mundo", me preguntó que por qué andaba con esas feas, en especial la Flaca, que según el eso no tenía carne ni para una empanada. Ésto me lleno de felicidad porque sentí que era justicia pura así que elevamos las copas y brindamos, el Rubio su primo el Mudo que se limitaba a sonreir con una sonrisa sin diented y yo. Luego me presentaron a un montón de chicas guapas pero no me hicieron caso.

Cuando llegamos a Casa de Gloria, jugaron juegos de verdad o reto y esas cosas. Y la Flaca casi viola al Amanerado, en ese momento supe que debía olvidar esa noche para siempre. Amanecimos sin dormir, y fuimos a la estación de autobuses, resulta que en esa estación no había ningún bus hasta donde yo vivo. Pregunté en un puesto de teléfono y me atendió un transformista que quería golpearme y salí corriendo. Al final me fui con un tipo que iba para un pueblo vecino al mío, me contó toda su vida en cincuenta minutos y no me cobró. Cuando llegué a mi casa tomé la decisión de que no podía seguir estudiando psicología. Y dejé la carrera la semana siguiente.

Poema: Un dato sobre las estrellas.

¿Sabías que las estrellas son,
Un montón de energía
Que quiere salir, retenidas por
un montón de energía que no las deja?

¿Te he dicho que a veces estoy triste?
¿Te ha pasado que ves a las personas
Que te hicieron feliz en el pasado y,
Te das cuenta de que no las extrañas a ellas?
Sino a otra cosa, que no tiene nombre.

¿Soy el único que se siente triste y
Cuando intenta recordar los buenos tiempos
Se da cuenta de que también fueron tristes?

¿Por qué me siento triste por
No ser feliz si jamás lo he sido?
Veo la estrella y pienso que añoro,
Algo que nunca fue,
Una esperanza, no una verdad.

He aprendido a ser feliz y triste
Al mismo tiempo.
A pensar y sentir, a la vez.
He aprendido que todo lo bueno
Y lo malo, pueden ir de la mano,
En un poema.

¿Qué es el canto sin el llanto?
La novela sin la nostalgia
El cuento sin el dolor
La risa sin el desamparo.

¿De qué le sirve a la literatura
Un escritor sin coraje
De amar, de creer, de soñar?

¿Para que leer?
Sin la posibilidad
De que algo dentro de ti,
se pueda romper
De que la realidad,
pueda cambiar.

¿Quién soy yo
Cuando no escribo?

Parte tres el final, Piernas Bellas

Piernas Bellas, San Joaquin de Carabobo.

En un cumpleaños él estaba en mi casa, fue antes de irse. Casi nunca veía a la Chama, pero cuando lo hacía, para él, ella era su mundo y su universo. Pienso que la Chama no lo quería, ella era muy cobarde y por eso él se aburrió. A ella le asustaba su pasión y a él le aburria su mediocridad.

Ese cumpleaños yo estaba deprimida y él fue mi salvación, para muchos parecera enfermo, pero él no era de este planeta. Podía tener sexo contigo y ser tu mejor amigo. Para él, el sexo era un juego dado para que los humanos disfrutaran de la vida. Muchos ven el sexo como algo comercial, incluso  yo lo uso para conseguir lo que deseo, pero él no, creía que podía llevarnos a pensar y cambiar las formas de ver la vida.

Lo que me parecían perturbadores eran sus juegos. Recuerdo que ese cumpleaños él debía salir con la Chama, ella estaba con nosotros. Entonces un tío mío, ebrio, lo empapó por completo de cerveza. Y fue a darse unan ducha porque debía salir con la Chama. El se llevó mi teléfono, fui sola a buscarlo. Cuando me asomé por la ventana estaba haciendo lo suyo con la Chama. Sentí asco pero luego no podía dejar de verlos, una parte de mí decía que él habia planeado que yo viese éso. Y lo peor es que sentí que me hacía un favor, porque sentí que yo quería verlo.

Esa misma noche cuando regresó de su salida con la Chama, fui a sus brazos y le hice el amor, lo necesitaba como jamás a nadie. Y me dijo que se iba.

Los últimos meses que pasaron él y la Chama antes de la separación, vivieron toda la historia de amor que no habían podido, porque ella es una cobarde. Creo que todo se dio como tenía que darse ¿Él lo habría planeado? Amar inocentemente a una mujer, frustarse y buscar a otras, amar y odiar con intensidad, reconciliación fatal, luego conocer a esa Linda con la que él sabía que no se iba a acostar. Para luego llenarse de valor y poder dejar a la Chama. O tal vez con Linda la imposible el entendió que debía ser así, debe uno morir para ser amado. Si no estás lejos, cómo te aman.

Esos meses la Chama le dio todo, es típico de los cobardes dar todo lo que tienen cuando ya es tarde. No sé muy bien qué pasaría o cómo. A veces creo que Ramiro hizo de su vida una obra literaria en donde la Chama no existe, la Chama es el lector de la obra. Es quién se busca, se encuentra, se escribe a sí mismo. Esas sensaciones aterradoras y excitantes fueron Ramiro.

Y ahora no queda más que pensar ¿Y si Ramiro y la Chama fuesen dos espejos que se miran, y nosotros ya formamos parte de ese infinito, y estamos condenados a soñarnos?

¿Cómo logra alguien con el sexo y lo vulgar adentrarse hasta los lugares más recónditos de el alma? Yo creo que fue, porque el sexo es la alegría que no necesita ser razonada, el amor es la razón de la alegría, y todo el juego se volteó, para que sepamos que nunca es tarde para saber que las cosas no tienen que ser necesariamente cómo nos contaron que son.