lunes, 22 de junio de 2020

Federico y ella (I)

Qué se iba imaginar Federico que enamorarse por primera vez de la manera más tonta que alguien puede enamorarse sería la razón por la que nació esta historia. 

Ella no era hermosa, y nunca se dió cuenta del significado que para él tenía su existencia hasta ese momento exacto en donde la esperó por primera vez, pero ella no estaba. Si como lectores tuviésemos el poder de asediar a Federico y preguntarle por qué mientras estaba descargando un camión de botellas de agua que había llegado de sorpresa en esa madrugada húmeda de Junio, le dió por quitarse la camisa, y emocionarse ante la idea de que ella lo viese por primera vez sin su uniforme de trabajo, seguramente él se sentiría lleno de vergüenza y lo negaría con la ferocidad con la que negamos una verdad simple que nos hace sentir desnudos.

Todo empezó a dejar de ser normal y a empezar a ser esta historia en el momento en el que él vio en la hoja sucia pegada a la pared en dónde se encontrada el horario de trabajo, que a ella se le había asignado un día a la semana que nunca antes se le había asignado, y que significaría que la vería dos días esa semana en vez de uno. Y en ese instante, sin estar al tanto de ello, su cuerpo sentiría un éxtasis de tener el doble de ella, de su presencia sutil pero pesada, de su amabilidad que parecía parte de un mundo que para él había dejado de existir, y de esa belleza tan imperfecta que le hacía obsesionarse por ella sin saberlo.

Antes de verla por primera vez, él se la había imaginado como una mujer hermosa que causaba hechizo en los hombres debido a historias que escuchó. Pero al verla sintió sin saberlo una felicidad enorme debido a que era mucho menos hermosa que su leyenda. Tenía unos ojos extraños, por no decir asimétricos. Unos dientes imperfectos, como todos en su familia, que eran como una segunda familia para Federico, y además ese cuerpo de madre en el que lo que antes era apretado sin esfuerzo cobraba ahora la textura de una lasaña. Además de un cabello teñido de rojo con raíces que hacía meses debían haberse retocado aunque sin embargo eso no ayudaría de mucho debido a que el color no inspiraba naturalidad ni elegancia.

Pero ella tenía algo único, algo que no se descubría hasta conocer su historia, o la manera en que ella la cuenta, para ser más precisos. 

Sus encantos físicos empezaban con su pequeño tamaño, que daba ganas de cuidarla, con su mirada de niña que pretende ser feliz pero llora por las noches, y en general, un enorme deseo que crecía en contra de su voluntad por protegerla de hombres como él.

Ella era dulce con él, pero por más que él se esforzase en tratar de ver si había rastros de deseo en la ternura servicial de su tacto, él no lo encontraba. Parecía que era bella por naturaleza y no porque quisiera algo de él o con él, y eso le producía al joven Federico la tortura más bella de su vida. A veces Federico hacía intentos, como quien no quiere la cosa, esperando fallar pero con la satisfacción de descubrir la naturaleza de esa mujer con respecto a él. Se acercaba sin esperanzas y por eso sin temor a ser rechazado. Pero ella sólo parecía tener dulzura dentro de otra, y correspondía a sus juegos sin picardía, pero con una inocencia de niña que le hacía sentir a Federico que esa inocencia podría perderse para siempre al menos que él llegase a poseerla.

Cuando se había retrasado media hora, Federico se vio reflejado en la ventana, se miró directo a los ojos como si no fuera él o como si se odiara. Nunca se había sentido tan atractivo en su vida antes de ese periodo en el que empezaba a conseguir éxitos pequeños y aprobarse a sí mismo. Era un niño todavía y como todo niño estaba intentando cada día probarse como hombre, debido a que si un niño no lo hace lo único en lo que se puede convertir es en patético. Pero estaba ahí, y nunca se había sentido tan poco atractivo como cuando se vio sin el uniforme y se sintió feo, la ausencia de ella le había quitado en un instante toda la confianza que tenía de sí mismo. No como si jamás hubiese existido, sino peor, como si la hubiera apostado y luego perdido.

Fue entonces cuando él tomó la resolución de por primera vez en su vida no intentar ir detrás de una mujer que le genera deseo, y dejar que se quedara en aire todo lo que siente, por miedo a matarlo si lo toca. Ese fue el preciso instante en el que esta historia comenzó, porque fue en ese instante en el que Federico dejó de ser hombre por primera vez para empezar a ser literatura.

domingo, 26 de abril de 2020

Tú belleza es tan perturbadora, que es difícil creer que existes.

Tú belleza es tan perturbadora, que es difícil creer que existes.

Yo que siempre había sido el dueño de todo lo que toco.
Y mírate a ti,
Que sin tocarme me haces arder el estómago.

Yo, que siempre he ido tras el reto.
Y a ti,
Y a ti te huyo
Porque el deseo que siento por ti
Es lo único que jamás he podido controlar.

Esposas mis manos.
Me muestras la eternidad de tu cuerpo.
Dejarte tener el control no es fácil
Requiere de confianza
En especial para alguien que jamás ha otorgado control en su vida.
Debes hacer que confíe en ti.

Mira tu cuerpo,
Quiero luchar contra él
Pero sólo consigo odiarte
Porque no puedo resistirte.

Te desnudas,
No diré tu nombre
Eres la tentación hecha piel
Y qué hermosa piel

Quiero
Quiero ver tu cuerpo
Quiero verlo yo
Y que nadie más lo vea.

Trato de alejarme de ti.
Pero regreso
Regresamos
Me domina tu belleza
Eres dueña de mi sed.
Me torturas
Y me encanta tu dolor.

¿Ella te hace sentir esto?
Tú preguntas.

Tú disfrutas torturarme
Y yo disfruto tu respiración
Mientras me quedo sin aire.

Yo no quiero que estés aquí
Junto a mí
Colapsando todo lo que existe.

He sido infiel, pero tú eres otra cosa.

Prefiero que mis bolas duelan,
Antes que este deseo se consuma
Que este apocalipsis se termine.

Tu belleza es otra cosa, es el final del mundo.

Yo no quiero que me humilles,
Yo quiero dejar que saques todo el deseo que hay en mí
Como no lo ha hecho nadie.

Que me asfixies
Que se derrumbe todo lo que creo
Todo lo que quiero
Hasta que no pueda querer otra cosa
Que la infinitud de tu cuerpo
Y que luego me sueltes
Y me convierta en tu asesino en serie
Y te apuñale mil y una noches con mi pene
Que mueras en un orgasmo
En otro
Que te lo meta como si de eso dependiera mi supervivencia
Destrozarte
A ti
El ser que me dió vida
Al acabar con todo
Lo que antes de ti existía.

lunes, 6 de abril de 2020

Eres, es, serás.

La música es sonido
El sonido son vibras
Y el color es luz.

Pero la vida, la vida eres tú.

El sentimiento es memoria
La memoria son recuerdos
Y morir, morir eres tú. 

Y es que tú me vibras
Tú me suenas
Tú coloreas todo lo que tocas.

Y es que yo te siento
Ardes en cada lugar que te recuerdo
Y aunque casi ni distingo las memorias
Sé que todo eso
Eres tú.

Pero bueno, la tristeza es el presente
La alegría es el pasado
Y el futuro
El futuro ya no serás tú.

Piña Cortada

Sus besos sabían a piña
Era una dulzura
Que devorándola
Me comía.

Nuestras pieles
Estaban desnudas
Ese calor
Ese placer
Se sudaba en poesía.

Diría volando su nombre
Pero ella no era mía.

Era como ese dolor
Esa incomodidad
Qué siempre está presente
En la vida.

Nada es perfecto
Mi padre decía
Uno tiene que decir si quiere pagar el precio
Y vaya que razón tenía

Porque hay una miseria que en sus ojos se borran
Hay una pureza 
Cuando abre la boca y se arrodilla
Y yo aprieto mis dedos
Que se pierden
En el caos de sus cabellos.

Y entonces pecar se siente tan bello
La felicidad se siente tan nuestra
Hemos vencido el mundo
Y la evidencia gotea
Con deliciosa lentitud
Desde sus labios
Hasta el abismo sin fin de sus senos.

martes, 24 de marzo de 2020

Tengo fantasías

Tengo fantasías
de escuchar una canción
de Silvio y Celia Cruz
en donde Silvio grite azúcar
y en donde Celia cante
por quien merece amor.

Tengo fantasías
de salir con Cortázar
de perrear con muchas putas
Y que ese sea otro signo de libertad.

Tengo fantasías
de ti y de mí
de volver a ser los mismos
yo aquel que creía
en que el corazón de las mujeres
se conquistaba con poesía
y tú aquella niña
que por un tiempo
también
con la mano al fuego lo creía.

Pero ahora tú eres esa indiferencia que me piensa y no me habla
y yo esta maldad
que no te ama.

Quisiera besarte

Quisiera besarte
como la gota de agua
a la rosa marchita
mojarte.

Quisiera tocarte
como el tiempo
a la juventud perdida 
tratar de alcanzarte.

Quisiera dejar de quererte
que se dieran por vencidos
el deseo y la muerte
y sin esfuerzos
como antes
como al comienzo
tenerte.

domingo, 12 de enero de 2020

Una mirada oscura

Tú, y tu mirada oscura.
Que brilla con un misterio
con todo en tu vida que no conozco
pero hay algo que me arde
¿Son la ganas de conocerte?
¿Son la ganas de sentir tus labios?

O tal vez son las ganas de ser quien te haga romper las reglas,
las reglas que pones para los demás

pero que por mí rompes 
porque por mí vas más allá 
porque yo soy el primero con el que eres musa
aquel que te hace sentir
la belleza de llegar a ser poema
a ser arte
a ser la envidia de cualquiera
por no poder hacer sentir lo que tú me haces.