martes, 21 de junio de 2016

Medias negras.

Tus piernas se cubren de una lúgubre belleza. Me encanta verte vestida para mí, me encanta que tu piel se estremezca de estremecer a mis sentidos. Si antes te gustó o no usar esas medias, importa poco. No estás con nadie de antes, estás conmigo. Te observo hablar, tu mentón, tus labios, la ternura oculta detrás de tanta sensualidad. Qué absurdo sería preguntarse el porqué de esta dicha de ver tus piernas hacer contraste detrás de esas medias negras que tienes para mí, y por mí. ¿Cuál es tu lugar? ¿Cuál es tu sitio? ¿quién eres sino la mujer de Raga? Y eso no significa ser una mujer más que le pertenece a un hombre. Qué fácil calificarme de opresor, si no fuera porque la palabra dueño cambia tanto entre nosotros. Ser tu dueño: estallar de dicha porque seas solo mía, enloquecer en el estallido de belleza que se mueve como olas en tus ojos. Ser tu amo: saber que no eres una más en todo el mundo, que todo lo mío te lo doy porque al hacerte mía, soy tuyo. Me perteneces: te vistes para mí, y no eres una mujer más que complace a un hombre, eres todas mis fantasías, que son más que sólo fantasías, cuando eres tú quién las complace.

Mi mujer ahora sin medias, camina descalza, me pertenece por completo. Soy el dueño y el amo feliz de todos sus preciosos territorios.

De tu mano.

Caminas, y me tomas de la mano. Pareces columpiarte sobre la belleza que tú misma has creado. Todos a nuestro alrededor parecen tan invisibles, y a la vez es hermoso que estén ahí para observarnos. Siento ese orgullo con el que me miras, a veces me haces sentir que soy tu mayor victoria. "Victor es mi victoria", suena algo tonto y algo hermoso, todo tiene ese tono cuando se trata de nosotros.  Aprietas mi mano, mi mano fuerte, musculosa, suave y a la vez pequeña. La aprietas con tu mano, tu mano torpe y tierna, tu mano, ¿quién puede imaginar al verla cuántos poemas merece tu mano? Tu mano que me sostiene, me lleva contigo, como invitándome a amar al mundo, y por cierto lo amo.
Pronunciaste unos versos que no entiendo, pero con tu voz no hace falta entender nada. Simplemente te siento, poeta sin palabras. Simplemente siento el sonido de tu poema sin lucha, sin significado, sin sentido. Ese poema que es tu existencia, tan suave, tan tierna, tan llena de milagros. ¿Quién puede decir que mi novia no es poeta? Si me siembra de anhelos, de besos. Dime qué ser enamorado no es poeta. Sólo con tu cariño me vuelvo puro y sincero. Sólo tu amor con su ciencia me vuelve tan inocente. ¿Acaso puede alguien negar que el amor destruye? Destruye todo lo que no es, todo lo que fue, todo lo que será. ¿Acaso alguien puede negar, que soy tu último hombre, y a la vez el primero? Y que me voy enredando, como musguito en la tierra, ay sí sí sí. Ay sí sí sí.

miércoles, 15 de junio de 2016

Jessica

Domina los idiomas como las ardillas el arte de las ramas. Pero cuando habla, sus palabras caminan entre el jabón, y se tropiezan, y resbalan, y caen, y ríen; y unas a otras hacen bromas para consolarse del dolor de nalgas, y por si esto fuera poco, se pierden en la sagrada costumbre de hacer hondas reflexiones acerca de las burbujas. Pocos entienden la locura de Jessica, muchos menos conocen ese rincón en su escritorio donde despiertan todas las torturas, y las escribe, las escribe como si jamás nadie hubiese sufrido antes que ella.

Pocos la han visto bailar a oscuras cuando se queda sin energía eléctrica, pocos la han escuchado cantar con una suave voz que se resbala porque camina sin ritmo. Y ella baila, porque cuando baila todos es más hermoso. Es asombroso todas las cosas maravillosas que caben en un día, y por lo visto, sólo ella se entera de eso.

Giahanna

Nació con los días contados. Todos la juzgan por razones diferentes. Unos por curiosa, otros por conformista, pero en especial, por suelta y sublime. La mente de la mayoría en este mundo está basada en el egoísmo, en el perdurar del ayer, en la competencia. Giahanna nació con los días contados, eso pocos lo saben, porque no es de escándalos ni presunciones. El secreto de Giahanna sólo se revela ante los paisajes, que la miran mirarlos; en los viajes, que la recorren caminándolos; y del poeta, que revive al verla morir con semejante entrega.

Andy

Ha triunfado en todos los campos donde las mujeres sólo sirven para ser compradas por los hombres. De día lucha y cree en lo verdadero, pero cada noche los dolores, los recuerdos y la soledad, le destruyen el cuerpo; y Andy canta, y Andy llora, y con el suave hilo de su voz, que viene haciendo fiesta y coloreando su historia y su vida, poco a poco sus terrores se duermen, y los días la invitan a una nueva aventura. No hay hombre que haya parido sus dolores, por eso su dolores son la mejor compañía por la noche, porque en ellos ella renace, y es siempre joven, y siempre bella. Y la belleza no es domable.

Nina

Ella es fuerte, y el problema con las personas fuertes, es que todos piensan que no hay nada más después de luchar, quizá por esa costumbre humana de no ir más allá de lo aparente. Pocos han entendido su ternura, su suavidad. Ella no va a demostrar amor con palabras lindas, ella demuestra su amor dibujándote sonrisas o amezándote con patearte el trasero si sigues mal. A ella se le podría hacer una lista interminable de todos los encantos que le faltan y que debería tener. Pero es imposible que alguien pueda decir que ella no ha estado ahí, cuando todos los demás se han ido.

Jenniffer Arevalo

 Ella se moja la planta de los pies en la tristeza, luego seca su piel con sueños. Cualquier excusa sirve para una fantasía hermosa. No hay quien se le salve a su capacidad para crear maravillas. Hasta el más hijo de puta es sensacional cuando Jenniffer lo piensa, o lo recuerda, o lo imagina, o lo sueña.

 Todos creen saber de ella demasiado, o suficiente. Todos tienen una verdad o un ruido. Pero a veces en las noches, florecen las penumbras del silencio. Y ella cierra los ojos como queriendo no abrirlos nunca; y con el cerrar de sus ojos, todas las maravillas del mundo, se callan, se abren, y sin que ella pronuncie una palabra, la escuchan.