sábado, 25 de febrero de 2017

Defensa a Amarilla Pálida

Eterna exagerada
cada cosa bella que le pasa
no es la mejor del día
es la mejor del mundo
Amarilla Pálida

Llora con las flores,
los amaneceres y los atardeceres
se rompe como una luna
cuando le hablan de Violeta Parra
Amarilla Pálida

No es como cualquier mujer
por eso es inútil compararla con
cualquier concepto
para tratar de entenderla
Amarilla Pálida

Si hay dos canciones de Silvio
una con sus músicos y con la preciosa Niurka,
y otra con un joven Silvio tocando desafinadamente
con más ganas que arte;
ella siempre preferirá la del joven Silvio
Amarilla Pálida

Ella no es un invento de Raga y sus poemas.
cuando Raga muera,
caminar sobre la nieve seguirá siendo hermoso,
y ella seguirá siendo una manifestación de la primavera y el abril florido.
Amarilla Pálida

Tiene un canto hermoso y profundo,
una mezcla del canto de una ballena
con el ronronear de un gato,
y pocos lo han conocido
porque lo reserva como un tesoro
y yo conozco mejor que nadie
su bello canto
porque su voz siempre fue una puesta de sol,
borrando las estatuas de lo imposible.
Amarilla Pálida

Raga no la odia, primero porque no es capaz de odiar a nadie; segundo porque no es capaz de no quererla.
Amarilla Pálida

Cuando maneja bicicleta ella parece una de las hojas de las que Raga habla en sus poemas,
luego se sienta a comer patillas
con lo más hermoso que tiene, que son sus hijas.
Amarilla Pálida

Trabaja tanto por esas pequeñas que parece un poema de Victor Jara
《Te recuerdo Natalia, la calle mojada, ibas a encontrarte con él, con él, con él...
cinco minutos, la vida es eterna en cinco minutos....》
Amarilla Pálida

Tiene un bello tatuaje que representa a Raga y a su manera de ver la vida,
porque ella
como muy pocas personas
sabe que Raga no es una persona
es una manera de sentir las cosas
Amarilla Pálida

Ella es siempre un amor a primera vista
y para no olvidarse de recordarlo
lo tiene tatuado en su antebrazo.
Es una pena, realmente una apena,
tener que gastar energía
defendiendo a Amarilla Pálida
cuando simplemente
todos podríamos amarla.
Amarilla Pálida.

jueves, 23 de febrero de 2017

El poema no correspondido.

La verdad es que usted me gusta, y que yo no le gusto es algo evidente ¿y qué espera que haga al respecto? Yo no puedo hacer nada, prefiero seguir de largo y ahorrarnos el incomodo pesar de exponerme a las humillaciones del cortejo no correspondido.

No, por favor, no me dé esperanzas, yo no creo en el futuro. Yo la deseo ahora, y mañana usted no será usted y yo no seré yo. Esto que ocurre lo siento ahora por lo tanto sólo ahora es posible y tiene sentido, y no, no es mañana ni más tarde, es ahora.

Hay quienes confunden la expresión del deseo con una promesa, y eso sólo sirve para general malos entendidos.

Usted qué espera, si se encuentra ante un hombre que puede llevar a su cuerpo y a su vida todo lo que siempre soñó en los poemas, pero no, usted está asustada, usted no sabe qué hacer, usted tiene miedo y ha sido lastimada y ha lastimado y todas esas cosas que son esas excusas que se repite a diario para convencerse de que no es cobarde, pero lo es, porque tiene que actuar ahora, pero no tiene la menor idea de afrontar algo que no sea prodecible, porque usted como tanto se ha propuesto a buscar lo seguro en esa falsa ilusión de seguridad que se llama comodidad, y sólo sirve para volvernos incapaces de responder ante el desafío de lo nunca antes visto.

Usted aspira a confiar en alguien con el tiempo, acumulando experiencias juntos. Eso es lo que usted ha hecho hasta ahora, y mire a dónde la ha llevado, a estar frente a alguien totalmente distinto a todo lo que ha vivido y aún así temer sin saber muy bien por qué.

Mejor siga de largo, haga lo que siempre ha hecho, y viva lo que siempre ha vivido, haga de su futuro una interminable prolongación de su presente, como todo el mundo, y no deje que lo nuevo y lo desconocido la toque nunca.

Yo por mi parte me quedo con esta ausencia de usted que vive presente conmigo, desde la primera vez que la vi, y me supe lleno de deseos por usted.

sábado, 18 de febrero de 2017

Poema: Medias y flores.

Me gusta cuando caminas entre libros, y piensas en mí, tal vez sintiendo con mi mano tu cintura, o tal vez sintiendo tu sonrisa al ver arder el verde sacudido con la brisa hasta llegar a mis ojos.

Aunque no me creas, a veces me siento solo, y empiezo a reírme imaginando que me dices que cómo puedo sentirme mal por los que pasan por mi vida y se van, si soy una de las cosas más bellas que le puede pasar a quienes van más allá, a quienes llegan al fondo de las hermosas cosas. No porque traten de analizarlas, sino porque su gran sensibilidad les hace comprenderlas.

He crecido mucho y aprendido mucho, pero aún me sigue erizando la piel el olor del pan y del café recién molido. Nunca he querido ser otra cosa, ¿para qué si al leerme quién puede decir que mi vida puede ser mejor? No porque tenga mucho, sabes perfectamente bien que soy obstinadamenre sobrio, porque siento que el silencio -y no desperdiciar palabras- es lo que le da sentido a lo que escribo. Pero, sabes que mi manera de sentir las cosas es tan honda que es imposible que exista algo mejor, porque cuando algo se siente con todos los sentidos, no puede ser mejorable.

El otro día vi a esta señorita, era pequeña y curiosa y seguramente es la primera persona que está leyendo esto, porque me adora y porque adora todo lo que hago, y se lo goza como nadie. Ella iba en un bus con una gigantezca flor que la hacía ver aún más pequeña y tierna, los enormes pétalos color atardecer, lejos de desvanecerla como si ese fuese el sol y ella un árbol, parecía integrarse a ella y hasta hubiese creído que nacieron juntas.

Tenía unas medias negras que la hacían ver deliciosamente fuera de lo común, me imagino que habrá quienes se reían o quienes lo asocien con algo de incitación sexual, pero tal vez soy el único en todo el mundo que la siente como realmente es y aprecia su belleza, y eso hace que me guste un poco más.

Por supuesto tenía un libro entre sus piernas pálidas que contrastaban con la noche de sus medias, y sus largas uñas golpeaban nerviosas la portada como si fuera Óscar Mazerath y su tambor de hojalata, y entonces pensé que tenías razón al reírte de mí, si a veces estoy solo, es porque las cosas que siento no son sentibles para todo el mundo, y eso es algo que olvido constantemente (lo especial que soy) hasta que tú me lo recuerdas.

Amanece y el sol se halla en una esquina de la ventana haciendo que las sombras de mis libros se dibujen como una obra de arte en la tela de la cortina. Es un hermoso día, quizá por las cosas que ya no existen y permiten que tenga respiración este poema.

jueves, 16 de febrero de 2017

Diario de Raga, noche 2.

No suelo hablar por hablar, ni escribir por escribir. La mayor parte del tiempo soy una persona muy callada y de semblante bastante serio, lo he sido así desde niño, y eso intimidaba tanto a los profesores como a los estudiantes. No me gustaba prostituir mi sonrisa, y aún hoy siento que mi sonrisa una de las cosas más hermosas de ser yo, porque no la vendo ni la reprimo, sino que nace espontáneamente cuando tiene que nacer.

Mi voz nace desde lo más hondo de mi ser, no hablo por fragmentos, hablo con lo más profundo que hay en mí y que no tiene nombre pero nace sólo de silencio de no disipar la energía a través de innecesarias palabras. Y es por eso que mi voz honra el silencio, es por eso que mi voz es sonido y no ruido, y lamento mucho si sueno arrogante por hablar con seguridad, pero esa es mi forma de andar, pisando firme, y si me equivoco, corrijo; pero cuando me equivoco es sin andar tambaleando entre cada paso por miedo a equivocarme.

Mi voz, paradójicamente, es bastante suave, y hablo con ternura, suelo expresar mucho cariño y compasión por todas las personas con quienes comparto, pero eso no puede expresarse de forma escrita. En un relato uno puede explicar -y muchas veces se debe- el tono de un personaje, describir su naturaleza, encarna las imágenes a través de los detalles.

Muchas veces parezco alguien bastante serio, y es porque lo soy, yo vivo todo lo que escribo, yo soy todo lo que escribo. Cuando quiero escribir un poema de alguien, o de algo, yo debo convertirme en ese alguien o ese algo, hasta que no sea uno mismo con el poema, las palabras expresadas van a sentirse falsas en mi interior, y tal vez el lector no tenga la sensibilidad de sentir esa falsedad, pero el arte es una expresión en sí misma, como la vida. Un artista no es alguien aprendido, sino alguien que aprende, y es por eso que para mí el arte no es un escape de la vida, sino una forma de expresarla.

Pero lamentablemente, los cobardes traducen todo lo que ven al lenguaje de su propio miedo, y yo no escribo para el miedo, ni para manipular a los otros ni para pedir que me manipulen, si escribo es porque el miedo termina, si mi llama arde es porque es fuego, y no puede arder mi llama si la leña está húmeda de temores, pero basta de metáforas.

El punto es que soy bastante protector y cariñoso, no pierdo el tiempo con los que tratan de ser mis admiradores, ni con los que son tus amigos a medias, y mucho menos con los que trantan de hacerme daño. (Los que tratan de hacerle daño a mis amigos, esos no corren con la misma suerte).

Si uno quiere conocer a alguien debe pasar tiempo con esa persona, pero casi todos vivimos en un estado de andar teniendo prejuicios de los otros por instinto de defensa propia, lo que impide que podamos comprendernos, comunicarnos, relacionarnos realmente y no a través de imagenes. Y la vida es relación, por eso es que nuestras vidas suelen ser un campo de batalla, porque nuestra manera de ver las cosas, nos pone en conflicto con los otros, y eso es nuestra vida diaria, por más que se agarren de manos, sean exhibicionistas en las redes sociales y proclamen lo mucho que aman a alguien. Siempre termina siendo la vida una constante lucha, frustración y decepción, y casi todos se conforman con vivir así, y asumen que no hay otra forma de vivir.

Ustedes pueden seguir viviendo de esa forma, yo hace años decidí que tener ese estilo de vida, no me interesa. Aunque me llamen arrogante por eso.

Así habló Zaratrusta

Nietzsche fue un escritor cuya ausencia de padre lo marcó muchísimo, el pensamiento ha solido dividirse entre dos corrientes, y no es sorpresa para nadie que estas corrientes sean dictadas por dos pensadores alemanes. Por una parte estás Schopenhauer y por la otra Nietzsche. Uno habla desde el estoicismo, que es, en pocas palabras, reprimir el placer y el deseo para no tener dependencias y cadenas; y la otra, la de Nietzsche, es lo dionisiaco, aquello que los griegos llamaban el instinto animal del hombre, los griegos se dedicaban nueve meses del año a pensar el mundo y otros tres a celebrar el cuerpo, y era esto lo que Nietzsche exaltaba, y la esencia que impregnó todos sus escritos.

Nietzsche condenó al cristianismo, lo que produjo que la sociedad de su tiempo lo censurara, y la verdad es que él no conoció en vida esa enorme influencia que tuvo en el mundo intelectual. Murió fracaso, enloquecido por la sífilis y en la miseria. Nietzsche condenaba el cristianismo porque representaba la doble morar de su tiempo, la hipocresía, y, escribió esas palabras que lo inmortalizarían: la fé es no querer saber la verdad. Con su agudo intelecto consiguió sumergirse en esas profundidades de la conciencia humana, en ese punto en donde todos temblaban y temía, Nietzsche fue, y pensó y cuestionó, y eso lo hizo ser uno de los escritores más grandes de nuestro tiempo (porque es bien sabido de que él no es famoso por ser buen filósofo, sino por ser uno de esos raros casos en donde el filósofo es un buen escritor, lo mismo que ocurrió con Sartre.).

En Zaratrusta (Also sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen) Nietzsche expresa de forma poética a un antihéroe, que posee todas las cualidades que el considera que le faltan a Cristo, el héroe de la Alemania de su tiempo. Es alguien fuerte, sin autocompasión ni culpas, alguien que mata para evitar que alguien siga sufriendo, un ser valiente, masculino y fuerte. Lo puesto a Cristo o Gandhi, un personaje que Nietzsche considera superior a todos los hombres, y toda la obra consta de poemas a través los cuales enseña a sus discípulos el conocimiento que los hará convertirse en superhombres. 

Sociedad, ensayo breve para John de Bogotá.

¿Qué es la sociedad? Cuando decimos sociedad, ¿hablamos de un concepto abstracto, o realmente nos referimos a nuestra vida diaria, a lo que vivimos día a día? Si al hablar de sociedad nos referimos a una abstracción, todo lo que se diga carece de valor, es un simple juego de ideas que no tiene ningún sentido; es, por así decir, agregar más volúmenes a todo lo que se ha dicho a través de filósofos, líderes espirituales y políticos. Y que, está demás decir, no han servido para cambiar la sociedad en sus raíces, si acaso ajustarla levemente, pero en esencia, sigue siendo lo mismo.

¿Por qué el ser humano se plantea la idea de la sociedad? Pues para cambiarla, porque cuando observamos directamente lo que es la sociedad, con todos nuestros sentidos, y no a través de algún concepto o ideología, podemos notar que nuestra sociedad es el resultado de lo que somos: individuos violentos, agresivos, envidiosos, egoístas, competitivos.

Esto es bastante fácil de observar, y a lo largo de la historia se ha pensado que la forma de cambiar la sociedad es imaginarla diferente, y es entonces cuando la utopía toma lugar.

La utopía es la madre de la ideología, y la ideología nace del deseo de tratar de poner un orden al caos en el que vivimos. La ideología, sería entonces, el método por el cuál los seres humanos aspiran alcanzar sus utopías. En eso se fundamentan todas las religiones y sectas y organizaciones, todas son el mismo movimiento, lo único que determina su diferencia es el sitio en donde se originó, o el idioma, pero en su raíz, todas son lo mismo con diferentes nombres e imágenes que adorar.

Con la ideología nace la autoridad, y con la autoridad nace la irresponsabilidad. El origen de la palabra "autoridad" proviene de la palabra "autor", que significa: aquel que crea. Pero nosotros no la empleamos en la práctica de esa forma, para nosotros autoridad es repetir, imitar, obedecer, seguir; y partiendo desde el principio de que somos intelectos de segunda mano, de que siempre estamos esperando que sea otro el que nos guíe, sea un presidente, Cristo o Buda o cualquiera, da igual, siempre va a haber desorden en la sociedad, y caos y conflicto. Porque desde el comienzo nuestra sociedad se fundamenta en dejar la responsabilidad a otro. Pensamos que somos responsables porque vamos a la oficina a cumplir un horario, porque no abandono a mi esposa y mis hijos aunque no los soporte, porque estudio algo que odio pero mi terror a fracasar que se me ha sido inculcado desde niño me impide decir basta a las cosas que me encadenan.

Y en eso se basa mi vida, y la sociedad es el resultado de ello, de lo que soy. Y este hecho tan simple parece tan difícil de ver por la mayoría de los miembros que componen la sociedad. Cuando alguien plantea la posibilidad de un cambio, todos tienen excusas, algunos dicen que es el sistema, otro que es la corrupción del presidente, y, la más sutil excusa: ¿de qué sirve que yo cambie si no van a hacerlo los demás? Y es quizás esta ausencia de responsabilidad, de comprender que nosotros somos la sociedad, y que cambiar nosotros es cambiarla a ella, lo que hace que desde milenios sobre milenios, los seres humanos sigan siendo lo mismo, ligeramente modificados y con mucha más tecnología, pero en esencia, seguimos siendo egoístas, crueles, e interesados simplemente en obtener lo que queremos, y pasarle por encima a quien sea necesario, para alcanzar mis objetivos.

¿Qué es la sociedad? La sociedad somos nosotros, porque la hemos creado, y lo peor de todo, es que educamos a los niños a que se amolden a ella, a perpetuar este error que hemos convertido en un sistema que nos destruye, pero a la vez, nos da una falsa ilusión de seguridad, que nos hace temer cuestionarlo. Y es por esto que sólo cuestionamos el sistema cuando colapsa, para luego crear uno nuevo, y repetir el ciclo, porque cambiar de sistema sin cambiar al individuo, carece por completo sin sentido, es simplemente un juego tonto e infantil. Más de lo mismo.

domingo, 12 de febrero de 2017

Ven, soplemos esta vela.

Porque cierro los ojos
y sueño conmigo soñando
en una cama
como si pudiese soñar para siempre
con una rosa blanca, que eres tú.

Eres un río que nunca dejó de fluir
pero luego terminó desbordándose.

¿Cómo escribir algo para dejarle claro al mundo que lo que ellos llaman amar y lo que yo siento por ti no es ni de lejos lo mismo?

Tú con tus enormes ojos de luna mirando a todas partes cuando te miro,
tú con tus ojos de cielo, mirándome fijamente, sin despegarse un segundo, cuando no me doy cuenta de que me miras.

Eres ideal para mí: no tienes ideales, ni yo tampoco, y el que se aparezca esperando que mis palabras hagan un concepto para que puedan adorarnos o envidiarnos, pierden su tiempo.

Miro a mi alrededor y nada se parece a ti ni a mí, no ando presumiendo mi felicidad, o mejor dicho exagerándola, que al final de cuenta, eso es lo que termina haciendo todo el mundo. Tenemos tanto por hacer, tanto de que hablar y tanto corazón para sentir, que perder el tiempo presumiendo y compitiendo con los otros o entre nosotros es algo que carece totalmente de sentido.

Yo veo más de ti en las nubes, en la brisa y en los árboles que lo que puedo ver en la palabra mujer. Porque no eres sólo una mujer, eres la belleza tierna que se cuela en todas las cosas que también eres tú.

Pocas cosas son tan tiernas como escucharte hablar cuando te sientes nerviosa y no se te entiende nada, y es tu voz la que puede comprenderse y sentirse, mas no tus palabras.

Qué belleza es que me cuentes tu día y saber que hay cosas existen sólo porque tú las escribes.

¿Cómo contarle al mundo la inmensidad de lo que eres si ellos mismos lo verán cuando vean la gran escritora que eres? Y saber que estoy contigo desde el comienzo me hace sentir indescriptiblemente afortunado.

¿Y si llegas a morir y la vida me arranca una de las cosas más bellas que me ha pasado? Pues en ese entonces mi tarea será contarle al mundo que tú exististe y que el hecho de que un ser tan bello habite la tierra es totalmente posible.

Eres pura, eres un ser inocente, me da tanto alivio ser yo quien te haya encontrado, poder cuidarte, acompañarte en cada florecer, lamer tus rocíos y empaparme en tus nubes. Volar sin alas se puede para el que ve dentro de tus colores.

Nunca supe lo que era ser hombre hasta que me di cuenta de que había nacido para protegerte, mis fuertes brazos son cuernos de márfil, y pobre de todo aquel que intente hacerte daño.

Te cuido y te protejo, hasta siento recelo a la hora decir tu nombre, miro a todos lados antes de pronunciarlo, porque cualquier cosa que comparta de ti es entregar un tesoro.

Incluso estoy pensando en no compartir este poema, es tan innecesario poner en palabras lo insondable, lo inmesurable, porque todas esas cosas eres tú. Y me siento afortunado de escribir este poema mientras estás a mi lado, dormida, sin saber que me dices entre balbuceos cuánto me amas. Y eso no lo recordaras mañana, y yo no podré olvidarlo.