domingo, 30 de junio de 2019

Mátame con tu amor, que tu olvido no pudo.

Mátame con tu amor, que tu olvido no pudo.
Déjame ciego con tu cuerpo desnudo, que tu ausencia no consiguió hacer que dejara de verte, por más que intentase arrancarme los ojos.
Entiérrame en ti, que la flores aún no han querido llevarme entre ellas a la tierra de los muertos.

Sigo vivo, hiciste un mal trabajo al intentar vengarte.
Asesíname con tu voz, que aun puedo escucharte, verte, olerte y sentirte, entre las charlas con los amigos.
Cuéntame de nuevo, todos los detalles de tu vida, que no lograste borrarte de mí, ya que cada que me hablan de amor, me están hablando de ti.

Vamos, sé valiente. Ten el coraje de pertenecerme de nuevo. Que yo sé que al irte te hiciste daño, y ni siquiera sufriendo, lograste matarme con tu muerte.

Ámame con todo, que tu odio no ha sido sufiente, para acabar conmigo.

Mátame con el futuro, que este pasado incapaz de olvidarte, nada que logra darle final a mi existencia.

Si vas a hacerme morir, que sea de amor, y no de estas ganas de amarnos que a los dos nos dejan medio muertos y con ansiedad de ser, de existir, de poseernos.

sábado, 22 de junio de 2019

Los amantes

Los amantes:

Te escucho,
y es como leer un libro
que no es mío
pero que me quiero robar.

Te escucho,
y deseo ser tu amante.
Arrancarte del mundo
arrancarte de ti
vernos cada lunes y jueves
de 4 a 6.

Mi alumna predilecta,
la que me hace emocionarme
por salir de casa.

Ya que,
eres la prueba
de que fuera de los libros
también existen novelas
de Gabriel García Márquez.

Calla, no digas nada.
Es nuestro secreto.
Mientras yo no diga mi propuesta
mientras tú no la aceptes
no estaremos pecando.

Aunque nuestros labios se rocen
aunque nuestros ojos
dentro del otro entren
aunque sudes desnuda sobre mi escritorio
y regreses a tu lecho feliz
y yo al mío
porque te tuve
te tengo
y te tendré
y ante el mundo seremos
sólo buenos amigos.

sábado, 8 de junio de 2019

Mujer libre y empoderada

Habíamos terminado
o bueno
ella había terminado conmigo
no recuerdo por qué
por otra mujer
seguramente
siempre es por eso.

Tocó mi puerta
no esperaba verla
"Vine a que me convenzas
de que tomé la decisión equivocada"

Me la cogí durísimo
ella lloraba
yo la humillaba
y gemía como si fuera el día
más feliz de su miserable vida.

Luego estábamos acostados
ella en mi brazo
como tanto le gustaba
yo no decía nada
sólo fumaba
y pensaba:
Así es cómo se ve
la mujer libre
y empoderada
una maldita loca
sin nadie quien la cuide
de destruirse a sí misma

Luego me acarició el cabello
me dijo que me amaba
yo le sonreía
y por alguna razón
sentí
que era yo
el que estaba mintiendo.

Nunca volví a verla
la odié por algunos meses
luego
empecé a extrañarla
y seguía siendo yo
el que mentía.
El que no decía nada.

sábado, 1 de junio de 2019

La mujer más feliz del mundo

¿Qué miras, mi niña?
Tu mirada está triste,
perdida y desolada.
¿De nuevo estás pensando
en que puedes perderme?
Ven, mi niña
siéntate en mis piernas
no va a pasarte nada.

¿No ves que yo nací para cuidarte?

¿Qué tienes, mi niña?
¿Por qué tu inocencia se llena de tristeza?
¿Por qué no haces primavera
todo lo que tocas?
Es cierto
estás herida
ven para besar tus pétalos
como si tú estuvieras hecha de tiempo
y mis labios de incesantes segundos.

Lléname la boca de poemas.

¿Qué pasa, mi niña?
¿Tienes miedo por no ser la más bonita?
¿Por tu piel que no es perfecta?
¿Por esos dientes que tanto escondes?
¿Por esas tetas tan pequeñas?

¿No te das cuenta de lo que tú me haces sentir?
Ven, entrelaza tus libros con los míos.

Siéntate en mis piernas,
escríbeme uno de esos poemas tuyos que no entiendo,
lee versos en francés para mí
cuéntame cosas que no me interesan hasta que me quede dormido.

Guarda silencio cuando yo lo diga,
y sé de nuevo,
la mujer más feliz del mundo entre mis brazos.

viernes, 31 de mayo de 2019

Arcoíris

Está lloviendo
desnúdate
y ven
tengo un arcoíris para ti
no necesito pedirlo
lo sé
es lo que quieres
y yo también.

Me gusta cuando me muerdes el verde,
y pasas tu lengua por mi amarillo.
Cuando gimes encima de mi rojo
y cuando se entierra mi azul
en tu tierra blanda y mojada.

Me gusta así,
esa sonrisa tuya de sol
mírame hoy
para que llueva todos los días
sonríe así
para que no se me acaben los arcoíris
que de tu violeta se llenan mis poemas
que cuando te muerdo el cuello
es como encontrar el tesoro
que yace del otro lado.

domingo, 26 de mayo de 2019

Mi primer amor

Se llamaba Maria Fernanda, porque no hay otra manera de empezar la vida.

Yo era el chico malo, rebelde, arrogante, contestaba a los profesores, me agarraba a golpes con todo el mundo, los hombres me temían y las mujeres me deseaban, excepto cuando las trataba de forma especial.

Pero luego me metí en problemas con el lider de la pandilla a la que pertenecía, por problemas de faldas, por supuesto, y me vi recluido en mi propia casa, sin amigos, sin un grupo.

Sin embardo mi confinamiento solitario no estuvo tan solo, encontré los libros, y con ellos, por primera vez desde que salí del vientre de mi madre mi vida tuvo un sentido: la palabra.

Tenía metas, dejé de vestirme como un delincuente, llamar la atención ya no era necesario, mas no obstante, mi reputación de chico malo no se fue, y el origen de ser Raga era esa mezcla de ser deseado por mi arrogancia y ser admirado por mi inteligencia y mi integridad.

Trataba a todas las mujeres de la única forma a la que responden positivamente: como putas cordiales. No me acostaba con ellas, porque no tenía la destreza de las proezas alcanzadas: era virgen.

Maria Fernanda y yo nos deseábamos sin saber por qué, nunca nos buscamos, era su ároma lo que me llevó a abrazarla por la espalda sin motivo aquel día en el que esa niña buena no se fue puntual a su casa; y era mi fuerza la que le hacía brillar su rostro y rechazar a todos sus admiradores para abrirle paso a ese muchacho extraño que terminaría pasando a la historia con el nombre de Victor Hugo Raga.

Fuimos al cine en grupo, ella se quiso sentar conmigo, no me dejó alejarme, a pesar de que era lo que quería hacer, ya que había notado el interés de un chamo del grupo en ella. Para mí ella era una chama más, para él, ella era una princesa inalcanzable.

Pero las mujeres responden a lo que responden, no a lo que quieren creer.

Y entonces Maria se sentó conmigo, no dejó que la besara, y yo estaba aliviado, porque no tenía idea de lo que estaba haciendo.

14 años, ambos teníamos 14 años, hoy ha pasado tanto tiempo, y me da ternura verme a mí mismo después de cientos de mujeres y cientos de libros que han pasado por mi vida.

Ella se enojará, pero no recuerdo cuándo nos besamos, sin embargo recuerdo con detalles delicioso la primera vez que se trago mi pene.

La hice mía un día de abril, y hasta el sol de hoy ningún otro hombre ha tenido la fuerza para poseerla.

Si Venezuela no se hubiera hecho pedazos, hoy sería un padre de familia de día y un Joaquín Sabina de noche.

Duramos 5 años juntos, fui su dueño, su protector y la envidia de todas sus amigas.

Me pertenecía, sólo tenía ojos para mí y en la cama la había entrenado para ser mi perfecta puta.

Aquí es cuando todos empiezan a odiarme, porque les dejo en claro que un hombre puede tener todo lo que quiera de una mujer, su alma y su cuerpo, siempre y cuando tenga el coraje de vivir una vida de grandeza.

Yo me acostaba con otras y ella lloraba, y luego venía a que me la cogiera mientras me decía que por qué, y se corría de placer y de dolor al describirle sus mayores temores mientras mi pene la abría como si fuese un hacha cortando en dos la mar congelada.

Era puro instinto y nada de técnica, ella era mi mujer, me pertenecía y la adoraba, nunca nadie la consintió tanto, ni la llenó de esos dolores secretos que a las mujeres tanto les encantan.

Y hoy estoy aquí, honrándola en mis recuerdos, un poquito, no mucho, por mero placer de escribir.

Imagínate (o en el tobogán)

Imagínate
que eres una niña
muy pequeñita
como la niña que fuiste
pero más feliz
con un vestido blanco
con unos zapatos muy bonitos
y que te subes a un tobogán
y te lanzas sin miedo
porque abajo
esperándote
estoy yo.

Imagínate
que vas a la escuela
y que en la lonchera llevas
todos los besos
que te preparé con amor
para que te los comas en el recreo.

Pintas en clase
y de tus crayones
salen mariposas
mientras me dibujas
y dices:
amo a mi papito.

Imagínate
nada malo te pasa
pero si ocurre
allí estaré yo
para besar tus rodillas
y sana sana
y secarte las lágrimas
y vamos a los columpios
que la vida sigue
y tu papito te ama.