sábado, 25 de abril de 2015

Ensayo que prueba la existencia de Dios.

Habito en la morada de Dios,
Mi padre, padre nuestro y protector.
Dios entra a casa y no me hace mucho caso,
Cosa que me importa poco;
Me hace feliz saber que él está
Y le agradezco por dejarme quedar
En su hogar y cuidar de mí.
Dios me obliga a trabajar,
Y yo lo hago contento;
Porque si ustedes no lo saben,
En el paraíso todos seremos obreros de Dios.
No te asustes, hermano mío
-menciono entre sonrisas-
Dios es justo y no será como son los hombres,
Seremos felices todos de honrarlo
Con los dones que nos ha dado:
"Para su honra y gloria".

Como prueba de su amor les contaré mi testimonio:

A Dios le encantaba su moto;
Nunca la usaba pero le llenaba de tranquilidad
Entrar a casa y verla.
Le llenaba de esa paz parecida a la muerte:
La del hábito.

Tuve una resplandeciente ocurrencia 
Para servirle a mi Dios:
Cada día le refrescaba el polvo
Con una húmeda tela.
Dios veía y se alegraba;
Pero nada decía y nada en agradecimiento me daba.
No piensen mal si lo comento,
Es para ilustrar,
Mis acciones fueron desinteresadas.

Pero, por accidente, un día,
Le marqué una torpe cicatriz a su moto.
Fue ingresándola, al concluir mi tarea diaria
De moverla, humedecerla y contemplarla
Por brillosos instantes.
Dios se enojó conmigo y deseó matarme;
Pero fue misericordioso,
Y solamente me pasó por encima con ella,
dejándome minusválido.

Los impíos:
Homosexuales,
Fornicadores y pensadores;
Pueden arrojar saetas
Para debilitar mi fe en Dios,
Por su aparente injusticia;
Pero lo que ellos no entienden,
Porque no conocen su gloria,
Es que mi Dios actúa bajo razones misteriosas.

jueves, 23 de abril de 2015

Poema para África

¿Y qué pretende este poema?
No contar lo que sé del África
 (¿Saber del África?)
Un poemas es un método de búsqueda,
De búsqueda a sus misterios,
De empaparse hasta el fondo.
Sea en frances, inglés o portugués.
En dialectos hermosos, 
En ritmos sagrados y paganos.
¿Qué es ser Africano?
Es abrir los brazos, como atajando el viento,
Como atrapando un sueño;
O tal vez, un abrazo.
Que venga desde Colombia,
Sin pasar por Francia.
Un abrazo libre,
Libre como merece ser África.


Poema dedicado a mi Gran maestra Diana Uribe, que sin saberlo, con su pasión por la historia y su forma de hacerla llegar; más de una vez postergó mi muerte, más poemas como éste pudieron ser escritos.

domingo, 19 de abril de 2015

Mariposa Márquez

Crearemos una utopía, en donde las estirpes
Condenadas a cien años de soledad tengan
Una segunda oportunidad sobre la tierra.
Dejaremos los autos y andaremos en bicicletas.
No se escucharán las canciones de Shakira en la radio
Porque Shakira cantará junto a nosotros frente a la fogata.
Y será novia de un paisa o un costeño; y no vivirá en Miami.
Juanes no tendrá que ir a Cuba a hacer conciertos
Porque Cuba no será el payaso de nadie; y lo mejor:
No tendrá nada que pedirle a Dios, porque los científicos,
En vez de fabricar minas, sembrarán jardines para juntos caminar.
Diana Uribe será nuestra memoria, porque en su voz
Despiertan todas las utopías que se duermen.
La paz, será el canto de todos y no un espectáculo
Para ganar votos.
No habrá narcotraficantes porque no habrán drogas,
Todos estaremos ocupados tapando los platos
Para irnos a morir de hambre y amor
El amor será la única droga, nos llenará la memoria
Del corazón de historias que le contaremos a Gabo,
No para que las escriba, sino para que se divierta,
Porque en nuestra utopía no hará falta leer,
Porque no habrá realidad que cambiar.
Leer a Gabo es hermoso porque la realidad es terrible,
No leeremos: seremos la salvación de Macondo.
El dinero tendrá fecha de caducidad
Para que nadie le ponga precio a la dignidad.
El Chocó será objeto de orgullo y no de vergüenza,
El Cocuy no estará en peligro de extinción.
Y serán aburridos todos los chistes de Jaime Garzón
Porque no tendrán sentido, porque seremos alegres,
Y cuando alguien esté triste, regresando a la tierra del olvido,
Entraremos todos con acordeones a su casa, y diremos:
¡Apártense vacas!
Viviremos sin miedo de ser viejos,
Porque le diremos a los ancianos,
Que hasta el árbol más longevo
Sirve de fuego si no está podrido.
Las utopías sólo se hacen cuando
Las personas cambian de dioses,
Y nuestro Dios ya no será el dinero.
No tendremos perdedores porque
En vez de competir vamos todos a colaborar.
Los jóvenes no tendrán miedo al futuro,
Porque los jóvenes serán jóvenes y no carne
Para engordar al sistema de consumo.
El tiempo no será oro, sino libertad.
Sonreíremos con los ojos abiertos,
Veremos que en el mundo no hay una verdad
Sino muchas, que hacen fuegos,
Fuegos de colores, arcoíris de la diversidad.
Y mi madre, como Gabo,
como todos los que han dejado la vida,
Pero nos dejaron en ella su fuego;
No estará en el cielo, no estará perdida,
Porque las estirpes condenadas a cien años de soledad
Tendremos una segunda oportunidad sobre la tierra.
Y lloverán flores amarillas, y mariposas,
Y las lágrimas serán de poesía,
Y este poema no será hermoso,
Porque ya no será una utopía.


Este poema participó en un concurso en Colombia donde fue completamente ignorado. Mi amigo, Nicanor Parra, me dijo, alentándome, que el primer síntoma de una obra de arte es ser ignorada. Sin embargo, Borges, mi maestro, impuso esa ironía que le suele costar amistades, y que para ser honestos, es lo único de su gran talento que he aprendido. El maestro desencadenó esos ángeles del silencio y la cruda realidad diciendo《Para hacer una obra de arte no basta con ser ignorado, sino imagínese, sería demasiado fácil》

jueves, 16 de abril de 2015

Maldigo a Violeta Parra

Maldigo la primavera que somos, porque nacimos para morirnos.
Que no maldiga dice mi madre, porque después Dios no me da comí'a.
Maldigo todos los dioses que existen, que no existen, ni han existido.
Que no maldiga a Dios, porque me quita la comida.
Maldigo a quien no come para ser bello y a quien come de más por miedo.
Maldigo a todas las modelos de pasarela, ojalá y queden sin piernas,
Si el camino que recorren, hacen el odio a los espejos y alimenta
A todo pendejo, que con oficio maldito de la crítica y chisme, hace dinero.
Maldigo a todos los cerdos y a quien los alimenta, porque con el hambre
Que hay en el mundo, no se explica quién se comió toda la conciencia.

Maldigo también a Violeta Parra, que me lleno de gracias a la vida,
Que por favor no maldiga que me caerá la mala suerte,
Maldigo la buena suerte, yo prefiero la esperanza.
Que si maldigo Dios me dejará ciego; maldigo la soledad
Y que no nos detengamos para vernos.
Maldigo todo maldito que no mira el corazón.
Maldigo a todo el que es cómplice de la televisión.

Maldigo todos los niños que no son niños sino
Víctimas, de quien los trajo por egoísmo y no por amor.
Maldigo toda inocencia, y si quieren me quitan la voz,
Porque si no es para un canto de lamento,
Para qué me sirve el dolor.
Maldigo mi Venezuela, porque me hizo despertar,
Salir de los dormidos y ahora no se callar.

Maldigo a la patria, y si quieres me dejas sin oídos.
Porque si para agradecer hay que corromperse,
Yo mejor maldigo.
Maldigo a Latino América, ella es esperanza.
Maldigo a lo que maldigo y todo lo que digo.
Maldigo a todos los negros, porque por su culpa,
La música conoció, el precioso sabor en los sonidos.
Y qué bellos sus culos, Dios mío, los maldigo.

Maldigo al pensamiento, mueran todas la ideologías.
Maldigo a las decisiones que no nos llevan a la alegría.
Maldigo a toda la paz, que esconde el plan para la próxima guerra.
Maldigo a toda criatura que exista sobre la tierra.

Maldigo porque te amo, porque quiero que te escuches.
Maldigo porque Violeta es el color de mis luces.
Maldigo con lo que tengo, porque yo soy un maldito.
Maldigo toda ambición que nos usurpa los momentos.
Maldigo al miedo, que maldecir me quita; y eso, qué viene al caso.

Maldigo porque te quiero, porque te siento y porque te extraño.
Maldigo a quién no conozco y he conocido.

Maldigo al sol, que da vida y placer a unos pocos.
Pero a otros muchos, malditos, les da suplicio.
Maldigo a todo trabajo que nos hace esclavos
Llevando a la mesa un pan maldito;
Hecho, con la labor que no amamos.
Maldigo a todo invisible que es pisoteado por los gigantes,
Maldigo porque somos compañeros, o sino no somos nadie.

Maldigo a los aplausos que a criminales, tantos llegan.
Y maldigo a la envidia por no saber cuánto tienes.
Maldigo porque maldigo, y porque soy poeta.
Maldigo porque toda palabra, hasta la peor,
Puede ser un gesto de amor.
Maldigo por ser humano y por ser joven.
Porque el humano es la criatura con la misión de dar amor.
Maldigo a los que aman y a los que no,
Para que estén en el mismo grupo, y conozcan el amor.
Maldigo mi juventud porque es responsabilidad,
Tengo todo por delante, tengo todo para dar.

Maldigo a Elizabeth Raga, porque es Violeta Parra,
Maldigo a Chile y a sus padres que no la aman.
Maldigo a todo maldito, para yo también ser maldito,
Iría hasta el mismo infierno si ahí veo un amor maldito.
Juntos seremos uno y muchos, y nos diremos a los ojos:
Te maldigo con toda mi alma, maldito mío.
El mundo cambiará, como puede cambiar una palabra.
Maldigo este poema, yo sólo quería darles las gracias.
Porque la maldición de ustedes es mi propia maldición.
Porque somos un montón de fuegos, hechos canción.
En una guitarra, un llanto y una voz: Violeta Parra.

Confesión: He sido un asesino.

Arrollé por accidente a tres jóvenes,
Pudiese creerse que fue por envidia:
Ya las había visto, y eran preciosas.
Les pasé por encima y ni cuenta me dí,
Estaba tranquilo, escuchaba a Violeta Parra
O tal vez Violeta me escuchaba a mí.

Hacía mis labores con dócil resignación,
Pero mi alma se estremecía de Chile.
No había sangre en el móvil del crimen
Por ende no me percate de mi delito.
"La justicia la hicieron los criminales"
Pensaba en forma interrogativa.

No pensaba en mí ni en mis víctimas.
Pensaba en Violeta y los mineros,
En la patria falsa, en el amor sincero.

Escribí en mi mente tres poemas,
Para Violeta, Mercedes y Eduardo.
Pero no los escribí porque se me olvido de tanto
Recordarlos, el día no dejaba de empezar:
Los pajaritos hacían coro y Parra.
Mi voz lloraba con un perezoso canto
Que parecía más bien quebrado aliento.

Fui a regresar la silla a su sitio,
Había terminado de empezar.
Vi a los tres grupitos de flores tendidas en el piso:
Las toqué, aún vivían; pero no las podía salvar,
Todo era inútil, hasta mi culpa y mis ganas
De ponerme a llorar que no me atreví a llorar.
Me adentré en el bosque descalzo, por alguna
Misteriosa razón los insectos respetaban el
Dolor de ese hombre quebrado y fuerte,
Que era yo pero no era yo: era un asesino.
Con un heroísmo que debí haber tomado prestado,
Machete en mano y corazón en puño:
Degollé los tres pedacitos de ramas más hermosos que vi,
Y los llevé hasta donde yacían las efímeras damas
Que habían padecido una prematura fugacidad.
Mis manos estaban llenas de su muerte, la misma
Con la que tomé las ramas y las clave en el centro de
Cada una de Las caídas. Las abracé a las ramas:
Se veían preciosas; como dos amigos que se abrazan;
Como el rey León al borde de la muerte; como
Amigos valientes que mueren juntos; como un
Pobre idiota que se vuelve héroe por un accidente que
Lo arranca de su mediocre existencia.

Y ahí estaban ellas,
Ya no agonizando,
Ya no victimas,
Ya no tiradas,
Ya no solas,
H S
e i
r n
m l
o l
s a
a n
s  to dentro...
de nuevo...
Y yo.

miércoles, 15 de abril de 2015

La cantautora con el culo más hermoso del mundo.

Quería escribirte un poema,
Cantautora.
Sobre lo hermoso que es tu culo.
Lo pensé y dije:
"Le escribiría cien versos de amor"
Pero ¿Después, qué sigue?
Quién se va a poner a escribir versos
Pudiendo verte el culo; así,
Sin pensar ni reflexionar.
Sólo los bobos alardean de lo
Importante que es pensar;
Nosotros,
Los que pensamos, sabemos,
Que si hay algo en la vida,
Mejor que pensar, para mí sería,
Oh querida,
Tu culo
Ponerme a mirar.

-Pero, no, Raga, eso no es un poema-
Dicen los que saben todo de la poesía;
Es decir, los que no la sienten, los que no se queman.
Me aconsejan que te escriba haciendo alegorías
De revoluciones, de independencia, de rompe sistemas;
Y esas cosas que les gusta leer a los que piensan
Que ser revolucionario es cosa de decir y no de hacer.
Pero, veamos, tal vez me sale:

Oh, querida, a Cuba nadie le importa;
A Venezuela la tienen de payaso; los reyes,
Sí, que malos; pobrecitas las mujeres y los toros;
Sí sí sí todos son malos y los poetas buenos
¿Ya me están aplaudiendo? Qué bien.
Pero igual sigo amargado, perdonen,
Yo no me conformo con halagos.
El mundo me sigue doliendo
Y lo único que me arranca de él
Es... tu hermoso culo ponerme a ver.

-Pero Hugo, dile lo bonitas que son las mujeres libres-
¿Ah? ¿Qué? ¿Y ella no tiene guitarra y voz, acaso?
No, queridos, este poema no es desperdicio,
Es...
Un canto de gloria a mi nuevo Dios:
Ese tremendo culote.

-Mira, Victor, por lo menos dile un "Te amo"-
¿Y después? ¿Le digo que le haré un millón de poemas?
Me confunden con una oficina, un archivador.
Qué malos poetas son, los que hablan de lo hermoso del amor;
Jamás han amado, yo creo.
Porque no se les siente ni un poquito de dolor.

Pero veamos, a lo mejor me sale:

Oh, querida, quise amarte.
Te vi acostada en la playa.
Qué bella la arena, la mar de mil mares.
Tus ojos, preciosos...
Mentira, no los vi,
Los tenías cerrados porque te encandilaba el sol;
A mí no, tenía lentes.
Pero más que el sol,
Brillaba, cariño,
Tu hermoso culo de arena empapado.

Brillaba como dos naranjas perfectas,
Suave
Como un azote antes de ser azote.
Te compararía
Con flores, pero soy jardinero.
Y más que la lluvia, los jazmines y sus olores;
Las rosas, narcisos y sus colores;
Los pájaros cantores.
Yo creo que sin tu culo,
Oh amor, los jardines qué serían.
Quizá un apacible paraíso;
Es decir, un infierno del tedio.
Los pájaros, la vida, el verde, los tigres;
Tienen todos el fuego de la vida.
Y yo ese fuego lo pierdo.
Pero en mí, revive,
Con lo redondito de ese, tu culote.

¿Qué quieres? ¿Que te diga mil y un veces que te amo?
Lo siento, pero los poetas, cuando son genuinos,
No mienten: sueñan y sienten.
Y qué levamos a hacer,
Ese culo deja a los poetas sin palabras.


Poema dedicado a Martha carpe, cantautora de España, comprometida con su tiempo; y llena de alegría con su canto, y con su culo.

¿No les aburre que la poesía sea siempre lo mismo? Y aun peor, lo mismo con las mismas palabras.

Poema de amor.

Hacer el amor no es sexo romántico,
No es comer como todos comen,
Vestirse como todos se visten, o,
Decirse lo que todos se dicen.
Dictados por las ordenes de una pantalla.

Hacer el amor no es un poemario ridículo,
Que le gusta a medio mundo.
Hacer el amor no son suaves caricias,
Que a muchos aburren pero que
"Es la forma correcta, eso significa ternura".

Hacer el amor es hacer tu propio lenguaje,
Ponerte de espaldas a mí, con la cabeza
Enterrada en la cama como avestruz
Y el culo alzado que llegue casi hasta la luna,
Enterrarte mi sexo, mi verga, mi polla, mi mondá
Mi güevo; lentamente y sientas áspero y que
Eso no te de ni la mitad de placer de lo que te da complacerme.

Hacer el amor es hacerlo contigo, mi amor,
Y con otra perra, al menos que te provoque a
Ti ser la perra, y no mi amor.

Hacer el amor es libertad,
Es decir: ser mi esclava sexual.
Y yo, ser tu dios
Y tú, la encarnación feliz de tus demonios.

Hacer el amor es un ángel caído que se enamora.
Eso de quererse bonito es para ángeles
Que están más interesados en sus propias alas
Que en el ángel a quien aman.

Yo soy más dios que todos los dioses cuando tú me haces.
Cuando me das tu libertad.
Cuando deleitas mi semen.
Cuando me haces una lista de razones
De porqué en la cama te sientes tan libre,
Haciendo el arte de volver placer tus miedos,
De volver juego tus temores,
De reinventar el concepto de amor y libertad.

Y luego de violarte con permiso,
Y luego de maldecirte por amarme,
Mirarte a los ojos, abrazarte,
Hablar de literatura, sin decirnos
Un solo te amo, sin pedirte que seas mi novia;
Porque tú no eres mi novia, eres mi amiga.
Pero las personas que se aman, y son novios
Jamás se han querido tanto como nosotros.

¡Ay cariño! Yo no te haré mil versos de amor
Esos es para pendejos que dicen y no sienten.
¡Ay amor! Yo no te bajaré la luna, qué mamera,
Qué fastidio, que los amantes dejen de andar
Con cursilerias y promesas, de andar jugando a ser poetas,
Y que de una vez por todas se amen, y nos dejen en paz
A los que de verdad amamos demasiado la poesía
Como para andarla respetando.
¡Ay cariño, qué pereza!
No sé hacer poemas bonitos,
Lo que se entiende por bonito.
Ni hacer el amor,
Lo que se entiende por amor,
Yo sólo se quererte, pendeja mía,
Y qué bueno.

Porque mi cariño no se llama amor
Y mi poema no se llama bonito.
Porque mi cariño lleva tu nombre
Y mi poema es Victor Hugo Raga.

Y vez, ya se acabó el poema,
Y ya casi ni te amo.
Y vez, mi amor es tan efímero, tan corto.
Y vez, pero te quise muchísimo, mi amor.
Te disfruté tanto, sin miedo, te quise tanto,
Dándote todo, sin miedos ¿Ya vez?

No te quiero para siempre
Pero
Te quiero hasta cuando mi amor no se ve.