martes, 1 de octubre de 2019

Pequeño tigre

Tu último rugido se agotó
pequeño tigre
y no estoy llorando
pero ella sí
está en mis brazos
llorando desconsoladamente
sintiendo tu muerte
como jamás llegará a sentir la suya.

Yo soy un hombre,
no voy a llorar.
No porque tenga miedo,
ni porque me dé vergüenza
o porque no sepa cómo.

Hay otras cosas que hacer,
mi manera de demostrar mi dolor es serena
es hacerme cargo de las cosas que hay que hacerse
es proteger a este bello ser que sufre
todo lo que nunca sufriste en esta prematura vida que tuviste.

Ella sufre recordando la belleza de tus ojos,
no te confundas,
que no llore no significa que yo no la haya apreciado o no la haya visto.

Cada uno de nosotros siente a su manera,
ella te siente,
se vuelve vulnerable
se desvanece,
y como una tormenta se despejará
y nadie podrá ver en sus ojos cuánto
te anhela y con cuál irracional afecto.

Yo demuestro que me importas cuidando a quienes te amaron,
aunque ni se den cuenta
aunque crean que me das igual
por no ponerme a llorar
a sufrir
a arrancarme las ropas y los cabellos.

Todo va a estar bien,
porque yo me encargaré
de que todo esté bien
de darle esa fuerza
esa sobriedad y ese balance
que todos necesitan ahora
porque tu muerte los confunde
porque te sienten ronronear en cada esquina
pero más allá del recuerdo ya no estás.