sábado, 5 de diciembre de 2020

no me diga usted...

No me diga usted
Que es de esas niñas
Que dudan cuando les dicen bonitas
Que huyen cuando se sienten protegidas
Y que se dan a quién no lo merezca
Y si empiezan a sentir que las quieren
No se vuelve a saber de ellas.

No me diga usted
Que teme al poder de los poemas.

La sustancia de tu ausencia

¿Era esto lo que llamaban amor?
¿Sentir que soy injusto contigo
Que no cordina mi razón?
Sentir que las horas sin ti
Pasan con la sustancia
Pura de la angustia
Que cuando no sé de ti
Todo lo que me preocupa
Me duele como si fueras tú.

Pensar que soy feo si tú no me miras
Creer que todo lo que creí de mí
Se tambalea
Si tambalea
-Si dudo-
que tú creas en mí
Verte dormida
Con temor de que algún día
Uno de tus respiros será el último
Sentirme niño, mujer y hombre
Sentir que sólo tú
Puedes con todo este frío

No poder leer
Porque la noche
Está llena de de la sustancia tu ausencia
No poder escribir
Porque mi poema
Está lleno de la sustancia de tu ausencia
Y no querer morir
Porque en la vida estás tú
Y tú eres mi esperanza
¿Eso es el amor?
¿Que un ser tan pequeño
Se adueñe de mi enorme corazón?

Alguien que no soy yo

Ayer te vi con alguien y no soy yo
¿Por qué siempre es con otro
Con quien la persona que amo encuentra el amor?
¿Qué de malo tengo yo?
¿Qué de bueno me hace falta?
¿Es porque no te busqué lo suficiente?
¿Es porque fui mucho
Y demasiado rápido?

Decías que te hacía sentir especial
Que mi manera de verte te hacía sentir
Extraordinaria
Que tú al verte al espejo
No veías cosas tan bellas como las que en ti veía yo

¿Fue por quererte así
Que ayer te vi con alguien
Que no soy yo?

¿Fue porque no te traté mal?
Como en esas relaciones del pasado
Qué tanto duraste
¿Fue porque trabajo mucho?
¿Es porque escribo poemas en las madrugadas cuando tengo frío y me siento triste?
¿Es porque me hago estas preguntas en vez de seguir con mi vida como si tú no hubieras importado?

Ahora veo ángeles negros en las canciones
Que duelen cuando te recuerdo
Ahora me pregunto si es que estoy destinado a estar solo
Si sólo seré querido
Mientras soy algo nuevo
Si tal vez el amor no exista
Y sea de otra cosa de la que me pierdo
De otra cosa que me duele
Cómo si fuera el amor
Porque no estás conmigo.

"Mi carne puede tener miedo, pero yo no"

Al igual que todo hombre
Yo le tengo miedo
A tu belleza y que te aleje de mí
A tus opciones, y que no me prefieras a mí
A tu corazón
Y que deje de sentir por mí.

Pero a diferencia de otros hombres
Yo te quiero libre
Para saber que me amas a mí
Hermosa
Para saber que me deseas
A mí,
Inteligente
Y con opciones
Para saber que te quedas
Porque soy el mejor
Y lo piensas y lo sientes así.

Quiero que tu corazón ame sin cadenas
Para saber que cuando te someto como te gusta
Es porque tú sientes
Que me amas
Y que perteneces aquí.

Te temo, pero te adoro más.

Amor a primera vista

Cuando a un hombre encuentra a una mujer hermosa
Él al verla
Intenta exprimir
Alguna señal
De cualquier cosa
Cómo prueba
De que lo que él siente por ella
Es mutuo
Igual de intenso
Igual de loco
Igual de único.

Una mirada que no lo nota
No es más que timidez
De una mujer bella
Que no sabe cómo lidiar
Con este amor
Esta llama a primera vista
Porque al igual que él
Nunca antes algo tan bello había sentido

Si el abdomen de ella es joven 
Y perfecto
Con ropa que deje bien claro
Que se es joven una sola vez
Pero que la belleza es eterna
Mientras dura
Él imagina que esa ropa lo está pidiendo a gritos
Suplicando
Que él la arranque
Y que la bese
Con unos besos que borran todo
Hombre que estuvo allí antes.

Él además imagina el vientre de ella desnudo mientras la penetra
Sin condón, por supuesto
Porque ambos
Se cuidaron
Esperando precisamente este momento
Momento ideal y perfecto
En dónde esas dos pieles que nacieron para estar juntas
Se consuman sin nada que las impida sentirse hasta la última gota.

Y si ella queda embarazada,
No importa
Porque ese deseo
Ese amor
Lo ha dejado sin miedos

Y si ella no tiene las habilidades
Que se necesitan
Para ser una buena madre o esposa
El amor de eso y de todo lo demás
Se encargará.

Digamos que los senos de ella son pequeños,
Entonces él imagina el abismo
Que siente al tener sus pequeños y tiernos pezones
Endurecer
En su lengua.
Porque los senos pequeños
Del amor a primera vista
Son siempre un idioma que se acaba de inventar.

Pero oh, si aquellos senos son enormes,
En ese caso él sólo se siente pequeño
Estallando uno y otra vez sobre ella
Encima de ella
Y pensando en ella.
Es más agresivo
Más dominante
Más instintivo.

Pero, los ojos de aquella mujer
Que no lo ven
Que deben estar en su teléfono o en cualquier lugar menos en él
Él siente que esa indiferencia encarnizada
Es la señal de que ella lo ama.

Y él sonríe
Y ella no sonríe de vuelta
O le da una sonrisa
Tan comercial que a él le da náuseas
Pero piensa
"Nadie sale de su casa preparado para encontrar al amor de su vida, seguro no sabe cómo reaccionar a lo que siente"
Y si ella fuma, y él lo odia,
Poco importa, él va a salvarla
Y si ella presume su promiscuidad
Su independencia
Su deseo de beber
De salir
Lo indomable que es

Todo eso para él sólo es una prueba de cuánto ella lo necesita.

Él jura que es amor
Mientras ella
 por su lado
No podría recordarlo el siguiente día
Aunque lo hubiese visto en el mismo lugar.

Porque así es el amor a primera vista.

jueves, 19 de noviembre de 2020

De sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza.

Hay dos o tres mujeres que me rompieron el corazón cuando se fueron y que me duelen siempre que las pienso, sé sus nombres, las recuerdo sin quererlo, como quién se encuentra a alguien de quién está huyendo.

No las pienso mucho, extrañarlas no es parte de mi vida. No me definen.

Sólo las recuerdo en esas horas en las que me siento solo y mi corazón tiembla de abandono.

Si un Dios me diese un pergamino con cada detalle que vivimos juntos, me costaría entender por qué me importan ahora o por qué me gustaron tanto entonces.

Hay dos o tres mujeres que conocí cuando me sentía desamparado y que de mi sufrimiento no había salida.

Injustamente me aferré a ellas como Pizarnik se aferraba de sonrisa en sonrisa a la última esperanza.

Pero tú eres una carta de Cortázar que sí llegó a tiempo.

Yo me aferro a tu sonrisa ahora que mi vida no es vacía y que tengo esperanzas.

Hay dos o tres mujeres que me duelen cada vez que las recuerdo.
Porque hay dolores que duran lo que dura la vida.
Pero la dicha que me haces sentir,
Puede más que todas esas cosas que se han muerto.

Orgasm Denial

No dejo de pensar en la silueta de tu cuerpo en los oscuro, en tu vagina hermosa, en la forma en la que empiezas seca pero después me mojas.

Me eriza la piel recordar cómo estabas a punto de venirte, y me pedías permiso, y yo te lo negaba, te decía detente y tú rogabas para poder seguir.

Pero aquí se hace lo que yo diga.

Me encantó decirte que quería venirme, que tenías chance de venirte en 20 segundos o que sino te ibas a quedar sin acabar hoy. Y te viniste, lo hiciste por todas las veces que te lo prohibí, una tras otra mientras tus piernas temblaban y yo me deleitaba de tu vibra. Te jalaba el pelo, el cuello te mordía.

Pienso en cuando me preguntabas que si ya he estado con mujeres sumisas, cuando coqueteabas con la idea de dejar de serlo, por miedo a ser sólo una más del montón.

Pero yo siempre sé jalarte el pelo y apretar tu cintura en el momento exacto. Ignorar las preguntas en el momento exacto. Dominarte con precisión, amor y encanto.

Y tú sigues siendo mía otra noche, y ser tu dueño es la fuerza y la energía que renueva la vida.

Amaneció y me confundí, no supe el nombre del día. Porque es que a tu lado todos mis días se sienten libres, porque yo me siento tu dueño.

Heladito de fresa

Primero sonríes con una sonrisa
Traviesa y macabra
Me miras por un instante
Sólo uno pequeño
No para ver mis ojos
Sino para confirmar la sed
Que se muere por beberte.

Qué pequeña,
Qué tierna,
Qué poderosa es tu sonrisa
Sin enseñar los dientes
Sólo tu codicia.

Abres tus labios
Como si lo fueras a meter
Todo completo en tu boca
Pero sólo sacas la lengua
Esa lengua que lo dice todo
Sin usar ningún lenguaje.

Qué bella te ves
Y qué disciplinada
Impecable
Como esos soldados
Que de rodilla brillan
Como en este mundo no alumbra más nada.

Tú y tu heladito de fresa
Que viniste a comer al lado mío
Para que yo te mire
Con vergüenza de que me miren mirarte
Me suda la frente
Al ver tu lengua embarrarse
"Tú no estás haciendo nada"
Pero juegas y te deleitas
Al hacer delirar
Mi cuerpo y mi mente
Que peca
Sólo con mirarte

Puedo ver tu sonrisa
Asomarse por una fracción de tiempo
Justo en el espacio
En el que abres la boca
Y sacas la lengua
La hermosa arrogancia en tus ojos
De una niña consentida
No hay espejo en el que una mujer se sienta tan bella y poderosa
Como en los ojos del hombre que la ama.

Yo qué culpa tengo del impulso
Que hace que mi frente sude en un segundo
Que entres y te adueñes de todo lo que es involuntario
Y que toda la lluvia y el frío
No compitan con tus suaves manos
Que aprietan mi alma
Mientras tú te comes un helado.

sábado, 14 de noviembre de 2020

La niña de la boca de fresa (Uno)

Ahí estaba ella, sentada en el piso llorando. Traté de no verla, pero no podía.
Tantas veces que la había capturado mirándome y ardiendo con su mirada, tantas veces que ella había se había sonrojado al verme llegar como ningúna mujer antes.

En el colegio siempre había algún muchacho que le llamaba "mami" o "mamá" a la profesora, y era el hazme reír de la clase. También había quienes fantaseaban ardientemente con aquella profesora joven y hermosa y era lo más normal entre nosotros, los jóvenes caballeros.

Pero yo aunque todavía joven, soy un hombre, el profesor, y ella mi alumna.

En los exámenes siempre me venía a hacer preguntas, ella me llamaba por mi apellido pero con el mismo tono con el que una niña dice "papi" cuando necesita el auxilio de aquel, el hombre en el que más confía y que más ama.

Yo tuve una novia en el colegio, ambos descuebrimos el amor juntos, y juntos en nuestro uniforme y en salones vacíos, nos amamos con una pasión prohibida y secreta que se me quedó en el ardiente fuego de la memoria, intacto.

Ella, la del presente, era la niña de la boca de fresa, y cuando se acercaba a mí en los exámenes, recordaba a la novia que tuve en la adolescencia, que me hacía sentir celoso cuando se inclinaba deleitada en el escritorio del profesor con un lenguaje físico que inspiraba un deseo imposible de ocultar y que tantas otras jóvenes estudiantes compartían con mi novia.

Pero ahora yo era el profesor, y la niña de la boca de fresa me hacía sentir una belleza que ninguna mujer jamás me hizo sentir antes. Así estábamos, yo siendo diez años mayor que ella pero al mismo tiempo sintiéndome como un niño, ruborizado ante esa necesidad de ella de estar cerca de mí, de buscar mi auxilio, de ser su padre, su amante, su amigo.

Cuando venía a preguntarme, sus deditos de angel sudaban, sus manos no eran las más delicadas del mundo, pero sudaban con el deseo de estar sobre mí. Yo colocaba mi dedo entre mis antojos para que no se cayeran al acercarme a la hoja de exámen, y los labios de la niña de la boca de fresa estaban abiertos y ella empezaba a pestañar despacio, como si yo fuese la única gota de agua en ese desierto que ella llama corazón.

Cuando satisfacía su curiosidad, por lo general respondiéndole preguntas que ella ya sabía porque era la niña más inteligente del salón, se iba feliz y contenta, como diciéndome que lo único que le faltaba para morir feliz era sentarse en mis piernas y que yo llenara su carita de besos.

Pero a muchas veces ella no podía controlar sus emociones, yo tenía que decirle en tono severo que no más ayuda en el exámen, y no era difícil para mí ser duro con ella, porque en el fondo sabía que no necesitaba mi ayuda, que todo lo que ella buscaba era mi fe, que me sintiera orgulloso de ella, que la felicitara por ser la mejor, que le dejara una pequeña nota en el exámen en dónde le decía que había hecho un excelente trabajo y que estaba muy orgulloso de ella.

Yo sabía lo que ella sentía, y por eso yo no le dejaba saber que moría por dentro con aquella pasión prohibida, aquella pasión que de consumarse la volvería a ella la joven más feliz del universo, y a mí me pondría en riesgo de ser juzgado, humillado y condenado a tener una reputación vil a pesar de que lo único que yo quería con esta joven señorita era verla feliz, verla crecer, verla amada y protegida.

Pero aquel día ella se encontraba en el suelo de la cancha llorando, sujetándose la pierna que le dolía mucho, aunque no le dolía tanto como la humillación de caerse justo cuando su profesor predilecto pasaba por ahí, y quise matar al profesor de educación física por no ayudarla pero hubiese querido matarlo aún más si hubiera tocado a mi niña con la boca de fresa. No pude contenerme, me acerqué a ella, sentí ese sudor que parece el perfume de la naturaleza diciendo que aquella mujer que esta en nuestros brazos es la mujer nacida para nosotros, y le pregunté si estaba bien, la cargué en mis brazos y la lleve a que se sentara. Qué dicha y que inolvidable fue ese momento en el que la toqué por primera vez, a pesar de que fue trivial, de que sólo era un profesor ayudando a mi alumna, había una conexión entre nosotros que parecía condenarnos, era como una maldición de amor que se iba cumplir si algún día nos llegábamos a tocar, y había caído en esa trampa por no tener la fuerza de ignorar el dolor de la niña de la boca de fresa y correr a su auxilio como ella siempre había soñado y como yo siempre había tratado de evitar.

Al siguiente día ella llegó caminando con dificultad, y todas las niñas empezaban a verme con admiración, yo era el joven profesor que las hacía derretirse, yo me había convertido en todo lo que me hacía sentir celoso de joven. Pero lo único que importaba era que la niña de la boca de fresa estuviese bien, que nadie se diera cuenta de que había empezado a amarla en secreto, y lo más importante, que ese amor que sentía nunca se convirtiera en más que una oscura y secreta ilusión en mi corazón, pero no tenía la menor idea de cómo los eventos se iban a desencadenar...

viernes, 13 de noviembre de 2020

La totonita de papi.

Esa es la totonita de papi
Quiero abrirte los muslos
Acariciarlos despacio
Poner primero tus piernas sobre mis hombros
Y empujar para atrás tu piel
De modo que quedes expuesta
Para que yo encuentre el punto que te da más sentir
Y lamer y lamer
Hasta que convulsiones de placer
Cuando te vengas te voy a dar un receso
Jugaré con mis dientes en tu piel,
Y te daré suaves besos en los labios
Y no hablo de tu boca
Luego te acostaré boca arriba
Y apretaré ese cuello
Y te daré muerte
Y te daré vida
Y una bofetada para que no se te olvide
Que aquí se hace
Lo que papi diga
Y haré que te vengas de nuevo
Y si me súplicas que te lo meta
Te ignoraré y te seguiré comiendo
Yo no te doy cuando tú quieras
Yo te lo meto cuando yo digo.

Y cuando las piernas te empiecen a temblar
Dentro de ti mi ancha gordura va a entrar
Muy despacio
Porque nada se siente mejor
Que mojarse por primera vez
En la mujer que te pertenece
Y ahora sí te voy jalar el pelo
Ahora sí te voy a romper en dos
Ahora sí te voy a dar con todo
Para que no te quede duda
De que esa totonita es mía
Y por eso le escribo esta poesía.

Y ser felices en las sombras.

Es cierto, no tengo mucho que ofrecer.
Pero quiero que seas mi amante.
Quiero que veas fotos de ella conmigo
Y que te mueras de celos
Que amenaces con dejarme
Pero que no te puedas ir.

Quiero que seas mi amante,
Pensar en ti cuando estoy dentro de ella
Soñar contigo cuando
Sienta
 que me apresuré,
Que maldiga no haberte conocido antes
Y soñar con que algún día seremos ambos libres y por fin sí.

Quiero que seas mi amante,
Que me escuches con el interés que ella no lo hace
Hablar contigo de cosas que con ella no puedo
Y tocarte con el deseo
Que por ella no siento.

Quiero que seas mi amante
Porque tú estás con alguien y yo con alguien
Pero es más fuerte
Nuestra necesidad de estar juntos
Y de ser felices en las sombras.

Quiero que seas mi cómplice
Decirte a ti las cosas que con ella miento
Soñar con una libertad
Que tenga tu nombre y el mío,
Desnudos,
Arrebatados de este deseo
Como si la poesía fuese la droga más fuerte
Y la adicción más fuerte es que seas mi musa.

Quiero que seas mi amante,
Y que nadie más lo sepa
Y que nadie más lo sea.

sábado, 7 de noviembre de 2020

El lado oscuro de tu luna.

Ayer te ví con él
Estabas hermosa como siempre
Y él parecía estar más contento
De estar contigo
Que tú con él.

Ayer te ví con él,
Estabas pasando un buen rato
Como esos que pasábamos juntos.
Pero había algo en ustedes
Algo que faltaba
Algo que sólo ha existido entre nosotros.

Porque recuerdo cuando de la nada te deprimías,
Cuando tenías crisis existenciales
Que te dejaban llorando de agradecimiento
Y decías thank you, daddy
Porque sólo yo las entendía.

Te ví con él, que tiene tu edad
Mi niña, tu hermosa y joven edad
En donde uno siente tanto
Pero sabe tan poco
Me solías decir que te encantaba que fuera mayor
Que te cuidara
Que te protegiera

Que ya habías estado con hombres mayores,
Incluso mayores que yo
porque eso es lo que te gusta
Pero que sólo yo sabía cómo ser tu daddy.
"And that's why I'm yours"

Y fue así como me di cuenta al verte con él
Que seguías siendo hermosa
Hermosa como siempre
Pero que no eras protegida
Amada y disciplinada
Como conmigo

Porque yo soy el único hombre
Que conoce, somete y ama
El lado oscuro de tu Luna.

viernes, 6 de noviembre de 2020

La mujer que perdí por no saber mentir.

Supongo que te fuiste
Que te fuiste a tiempo
Justo a tiempo
Para no enamorarme de ti
Qué suerte tuve
Porque fuerza yo no habría tenido
Para resistir este sentir que crecía en mí
Que estaba destinado
Sin remedio, sin poder evitarlo
A quemar todos mis planes
Mis sueños y ambiciones

Por estos nuevos
Que nacían por ti.

Qué suerte tuve,
Porque tu miedo fue tan grande
Que te hizo huir de mí
Justo cuando te dabas cuenta que yo no era como tus hombres del pasado
Que te gustaba lo que yo te hacía sentir
Que necesitabas someterte a mí.

No sé si esto es prueba
De que Dios existe
O de que el diablo no
Pero lo que sí es innegable
Es la suerte que tengo
De que te fueras a tiempo
Justo a tiempo
Antes de que lograras
Romper
O conquistar mi corazón
Y a la vida
Y a tus miedos
Profundamente les agradezco
Con dolor.

Las tinieblas de la luna.

Tú tienes una obsesión con todas las fases de la luna
Yo tengo una obsesión con todos los deseos que por ti siento
El vacío de la oscuridad de tus ojos me muerde
Y tú alma de poeta en las tinieblas de mi fuego me envuelve.

Quiero derramarme entre tus piernas
Quiero mojarte
Con mi poesía
Quiero hacerte un poema
Mejor que cualquiera de los que te hayan escrito
Soy competitivo
Quiero que te obsesiones conmigo
Que te falte el aire cuando me necesites y yo no sea posible;
Que tu piel arda con mi ausencia como yo ardo con las ganas de ti.

Me perturbas
Eres la cereza del pecado
Quiero pasearte por mis dientes y saborearte, sentir tu textura, imaginar tu color mientras te siento recorrer mi boca por donde sea que los caprichos de mi lengua te manden, y morderte, moderte despacio, despacito,
Y saborear esa muerte jugosa de tu cuerpo desnudo en mi boca.

Quiero tu jugo, 
Sentirlo en mis dientes y mi garganta,
Y luego pasar mis dientes y mi lengua por el resto de tus frutos.

Quiero ser la realización de tus amores no correspondidos
Romperte el corazón más fuerte de lo que hicieron los hombres que han inspirado tus poemas,
Romperte el cuerpo más fuerte 
De lo que lo han hecho aquellos que en el pasado te obsesionaron,
Quiero ser el martirio y las más deliciosas tinieblas que borren para siempre tus memorias.

Para qué decirte que no quiero dominarte.

Me encanta el ardor que invade mi cuerpo al pensar en la desnudez de tus senos
Saborearte en ese lunar del que me quiero apoderar
Cuando te vi, lo supe
Yo iba a ser tu dueño
Porque yo soy Víctor Hugo Raga
El poeta del infierno.

Para qué decirte que no quiero dominarte,
Si ser tu dueño es todo lo que quiero.

Así es, rebélate,
Dime que eres tu propia dueña
Así como le dices a todos los hombres
Y luego bajan el ritmo y te obedecen y te decepcionan.

Yo te diré que tú no decides cuando ser mía
Que eso lo decido yo
Y te hablaré en inglés
Cuando quiera ser el malo
Understood?
- Sí, daddy.

Cállate, a mí no tienes que pedirme nada.
Pobre niña
Tienes tanto que aprender
Y yo tengo tanto que enseñarte.

No me pidas nada, que yo sé lo que quieres antes de que empieces a pensarlo.

Apretar tu cuello
Controlar tu respiración
Porque tu vida me pertenece
Yo decido si tú respiras y cuándo respiras
¿Qué así no son los poetas?
Cariño
Yo soy el que le dice cómo comportarse a la poesía
Voy a cachetearte
Quiero que grites de dolor y de placer
Pero que primero te aguantes
Hasta que ya no puedas más
Escupirte en la boca
El culo entero nalgearte
Voy a hacerte correr con mi lengua más de una vez
Antes de si quiera penetrarte
¿Tú crees que estaba jugando cuando decía que eras mía?
Me perteneces
Sólo cuando yo lo diga puedes masturbarte.
Me tienes
ardiendo en el trabajo,
ardiendo mientras leo
ardiendo mientras hago ejercicio
Definitivamente tendré que castigarte
¿Qué te gusta cuando te pongo disciplina?
Cariño
Se van a morir de envidia tus antiguos amantes
Cuando vean el poder que sólo yo tengo para dominarte.

viernes, 4 de septiembre de 2020

Un pequeño jardín tan verde como sus ojos

El olor a gas de esas bombonas
Que se encontraban junto a un pequeño jardín que ella cultivaba
Qué paz tan única la que me hacían sentir las plantas de mi abuela
Y su pequeño jardín tan verde como sus ojos.

Qué será de ese verde tan tranquilo
Ahora que el verde de sus ojos se ha cerrado para siempre.
Mi abuela duerme en la tranquilidad de la muerte
A pesar de que ella siempre se despertaba aterrada a mitad de la noche
Ante esos sueños que tenía
Con aquella paz
Aquella paz que se la quería llevar y se la llevó para siempre.

Recuerdo el sonido de campanas
Que me aterraba de sus bombonas de gas
Cuando hombres extraños venían a su jardín de paz
Y con una fuerza que yo no tenía
Las bombonas de metal ya sin olor ellos cambiaban.

¿Qué será de aquel, el jardín de mi abuela?
El que yo recorría en silencio como un gato,
Viendo caminar personas
Escondido detrás de la manzanilla o el cilantro
Aterrado de ser visto
Mientras del calor me refugiaba.

Aún escucho su gruesa voz y su estruendosa risa
Aunque a decir verdad
Sus ojos verdes en mi memoria
No hacen justicia a aquellos ojos verdes que me miraban.

Qué será de mi abuela,
Aquel inquieto y perturbado espíritu
Ahora condenado a la paz obligatoria
Y yo a la memoria que simula sentir que la siento viva.

Qué injusto es el recuerdo
Cuando es lo único que de lo amado se tiene
Sus rizos dorados ya no crecen sobre la tierra
Y su risa de gigante ya al silencio no lo espanta, no lo aterra.

Todo es tan callado
Cuando pienso en tu casa encantada
Sin el encanto de tu risa.

Tú me decías que yo iba a ser un escritor respetado como iba a ser mi abuelo si no se hubiese muerto.

Luego te ibas a un rincón con un tabaco que en vez de hacerte oler a él, tú lo terminabas haciendo oler a ti.

Y hablas con tus muertos,
Los mandabas a cuidarme
Te sabías de memoria oraciones que no podías explicarme
Y en las cartas que me leías mientras me veías con felicidad beber el café que te quedó tan mal
Me hablabas de una vida llena de éxitos y de mujeres enloquecidas por mí.

Voy a dejar que tus defectos se vayan
A la paz eterna contigo.

Yo sólo te escribí este poema
Porque antes de dormirme recordé aquel sonido
De las bombonas de gas cuando chocaban entre sí
Y que terminó sacudiendo
Todas las memorias de paz
Que yo te debo,
Esa felicidad que te debía.

miércoles, 29 de julio de 2020

Con tus irrepetibles ojos.

Yo también creo que una relación se puede morir de demasiado amor, y de eso se murió el nosotros. No fue de rutina, no fueron las otras mujeres, fuese amor que me tenías y que te mataba por dentro hasta que ya no pudiste más. Y es que yo te sigo queriendo, aunque nunca lo diré.

Yo a veces fantaseo contigo, aunque no lo admitiré. Y si yo tengo estas cosas en mí, qué será de ti, oh, qué será de ti, que fuiste esa furia de sentimientos que acabo contigo y con los dos y a la vez secretamente, acabó conmigo. 

Quién sabe, yo creo que hay amores que mueren de amar demasiado. Uno puede verlos claramente aunque ya sean parte del pasado. Pensarlos es regresar a ellos como si todavía, y es por eso, porque uno amó demasiado y dime tú, ¿cuántas cosas en este mundo uno siente que ama demasiado? La carrera que amas tiene el trabajo que odias. El vicio no se siente para el que lo tiene, pero tú y yo, niña mía, nos amamos demasiado y hace tanto tiempo. Quién puede decir que pasaron años si yo todavía siento esos ojitos tuyos por dentro como si hasta mis invisibles respiros estuviesen mirando.
Yo no sé, qué se puede saber en esta vida además de saber que te quise, que te quise demasiado. Qué tu nombre es como una maldición en el que se conjuran los mejores e irrepetibles momentos de mi vida.¿ Y con cuál nombre me recuerdas tú? ¿Con el secreto con el que me llamabas y capaz puede que Llames también así a tus nuevos amores o con ese nombre público con el que todos me aplauden y me insultan? Ah, querida, ya no somos niños. La juventud se nos fue arrancada por amarnos demasiado. Pero allá estás tú, viviendo una vida misteriosa para mí.

Y aquí estoy yo, reviviendo en una noche las cosas que sólo pueden revivir porque nunca mueren... Aquellos que amaron demasiado.

Qué fácil es olvidar que ya no somos, sentirte aquí conmigo, que me acompañes como una vez lo hiciste... Con tu única voz, con tus irrepetibles ojos.

lunes, 20 de julio de 2020

Anne Frank (V)

Tú reverdeces los sueños, una niña, eso es lo que eres. Yo te pregunté si te gustaban los libros sólo por preguntar, y qué me iba a imaginar yo ni en la más descabellada de mis fantasías que serías tan bella porque de poesía está hecha tu alma. Ese es tu peligro, eres peligrosa porque eres eternamente joven y rejuveneces el corazón que tocas. El mundo entero pintó día a día mi corazón de amargura, y tú eres una hoja en blanco. No una hoja perfecta, sino una hoja inocente. Si fueses la hoja de un árbol jamás creyera que alguna vez pasaste por el invierno. Yo no sé que tienes tú que te queda tan bien la primavera. Eres tan tierna y a la vez tan buena. Yo que me he entregado a los placeres más perversos no soy capaz de resistir al poder sin límites de tu inocencia. El mundo conoce tu amabilidad, pero yo descubrí la belleza de tu corazón. Cómo es posible que alguna vez pude ver tus ojos sin darme cuenta de que estaban llenos de libros y de sueños, cómo es posible que alguna vez haya podido ver tu rostro y es sólo hasta ahora que veo tu carita llena de pecas y la quiero llenar de besos. Duele quererte así, duele quererte tanto. Pero dueles como nunca me ha dolido nada. Dueles en esa parte del corazón que había dejado de usar hace años y es donde se sienten todas las cosas hermosas. Nadie debería ser tan bello, y sin embargo tú lo eres. Cómo es posible que tú me mojas y me llenas de vida y jamás he probado tus labios. Cómo es posible que tú me abrigas la soledad y jamás nos hemos dado un abrazo. Me haces tan feliz sólo con tu existencia, el mundo, mi mundo, es un lugar mejor porque tú estás aunque no estés conmigo. Las horas saben tan dulces, todos los dioses en los que jamás he creído y en los que dejé de creer parecen haberme perdonado. Ahora sólo le temo a la vida, que tiene ese mal hábito de darnos todo lo que luego nos quita.

Tienes ese amor en tus manos que es el amor a la vida. Escucho tus sueños y esa intimidad tan pura es como un susurro en la nuca que pone de gallina la piel de mi alma. Eres diferente al placer, tú no te acabas. Llegas así, tal y como eres, sin intentar nada. No pretenderé que no eres humana, que jamás podrías acabar con mi paciencia. Pero es que todo se siente tan diferente a ti, sentirte se siente tan diferente a todo. Yo no lo sabía pero soy un niño, un niño que quiere besarte, que quiere apretarte, morderte y maltratarte con cariño. Que quiere ser tierno contigo, que quiere estar a solas contigo y lejos del mundo sintiendo de cerca, muy de cerca el aroma de tu saliva. Pero no te tengo ni te he tenido y sin embargo cuán lleno de ti me siento. No me despiertes nunca, no me temas, yo sólo soy un hombre que te siente.

martes, 14 de julio de 2020

Ella y Federico (III)

Su esposo la había dejado por otra mujer. Ella estaba visitando a su familia en navidad mientras por dentro le ardía la decepción, la rabia y la vergüenza. Un amigo de la familia estaba muy borracho, y le dió una declaración de amor que ella rechazó con el corazón roto. A veces sentirse mal por alguien más es lo único que nos hace olvidarnos de lo mal que no sentimos con nosotros mismos.

Le tomó meses juntar el coraje, y si no fuera por la crisis mundial tal vez ella nunca se hubiera armado de valor para dejar su vida en ese pueblo de nadie y aventurarse contra todo pronóstico a empezar una vida nueva con sus dos hijos y un orgullo herido que era capaz de conquistar cualquier adversidad que se le presentara.

¿Qué se puede hacer cuando el sentimiento empieza a crecer por sí mismo, sin importar las circunstancias en las que se encuentran esas dos personas cuando se conocen?

Amar es creer que se ama. Eso es lo que la vida nos demuestra a diario, y sólo uno descubre la verdad del amor cuando lo desmiente.

Qué se iba a imaginar ella que al despertar esa mañana le esperaba el comienzo de una historia que podía sentir pero no explicar, que la hacía vibrar pero no podía expresar.

Al cruzar la puerta en su primer día de trabajo ninguno esperaba que dentro de ellos se abriera otra puerta, una puerta en el interior de ambos que se abrió desde el primer instante en el que ambos cruzaron miradas. Una puerta que las circunstancias no buscaban abrir y que nunca más serían capaz de cerrar.

No fue amor a primera vista pero desde que se miraron por primera vez ambos sintieron una comodidad extraña, ¿cómo ponerle nombre a algo que uno nunca ha sentido antes? Ella fue amable con él, sus ojos sonreían detrás de una negra máscara que le cubría la boca. Y él le respondía con una sonrisa coqueta y perfecta que disfrazaba la timidez que lo definía desde que había nacido.

Ella no parecía estar derretida por él, y si lo estaba, no lo demostraba. Ella era de esas mujeres que no demuestran lo que sienten de buenas a primeras, que todo lo que sienten es auténtico y que los golpes de la vida la han llevado a madurar y a enamorarse del pequeño mundo que le rodea sin importar que ese mundo no tengan significado para nadie más que ella misma y quiénes estén incluídos.

Sólo ella puede saber la primera impresión que él le dió. Sólo ella sabe si al llegar a conocerlo sería diferente a como se lo imaginó. Lo cierto es que era una mujer de hermosos sentimientos que se reservaba para sí. Una mujer vulnerable con una personalidad hermosa, que podía a veces ser ingenua y tal vez tonta, porque todos los seres con un bello corazón lo son. Pero ella había aprendido a dar sin entregarse. Porque su sentir no era perfecto, o de un sólo color, era auténtico, y todo lo que es autentico siempre duele. Por eso ella daba de a poco, para irse acostumbrando al dolor. Para sentirse segura, para que no jugarán con ella, para no perder su fe de nuevo.

La vida de ambos era todo lo opuesto a una historia de amor. Si algo tenían en común es que para ellos vivir era resolver un problema. Un esfuerzo por salir adelante cada uno de sus circunstancias. Pero cuando estaban juntos, sus circunstancias no existían. Él no tenía problemas cuando estaba con ella, lo disfrutaba, ella era una realidad diferente dentro de la suya, una realidad en donde el mundo de afuera no existía.

Él para ella era algo nuevo y diferente, algo que ella no terminaba de entender pero eso no se lo impedía disfrutar. Cuando ella hablaba con él, o cuando lo miraba, o cuando lo escuchaba, era como si se construyera un nuevo mundo. Un mundo en el que nunca había estado antes, y ese nuevo mundo le daba fuerzas y entusiasmo para sobrellevar sus nuevos retos. Despertarse por la mañana ya no era tan difícil cuando sabía que lo vería a él. Entenderse a sí misma no era tan difícil cuando quién la escuchaba era él. Y creer que su corazón podría de nuevo volver a sentir, no era una locura, si lo que sentía, era por él.

Es por eso que cuando ella le dijo que dejaría ese trabajo porque sus circunstancias la obligaban. Él se puso triste, y ella sintió que todo llegaba a su final y que lo mejor era simplemente aceptar el destino con alegría y sin resistirse.

Pero lo que no contaba era con que su presencia seguiría ardiendo en su ausencia. Porque de todos los elementos era la primera vez que ellos sentían que su fuego ardía en el fuego de alguien más. Y a medida que pasaban las horas ella lo recordaba, y a medida que ella lo recordaba sentía una necesidad de verlo. Pensaba en sus ojos tristes, nunca nadie se había puesto tan triste ni se veía tan hermoso como él se veía en su memoria. Se lo imaginaba con ella en otras circunstancias. Y se sentía tonta, y trataba de concentrarse en su trabajo, pero apenas su mente dejaba de estar ocupada, volvía a pensar en él. Y se sentía estúpida, hasta que se imaginaba que él también la podía estar pensando. Y dejaba de resistirse y se entregaba al culposo secreto de pensar en sus labios, en sus tristes ojos, y en esas ganas de abrazarlo en un mundo en dónde nadie pudiera verlos ni escucharlos.


miércoles, 24 de junio de 2020

Las dos noches (I)

Hacía casi un año desde aquel encuentro sexual que tenía en su mente. El encuentro sexual no había durado mucho, a duras penas cinco minutos. Pero él recordaba la experiencia de esa noche como dicen los detectives que los asesinos recuerdan sus crímenes. Se divirtieron, la pasaron bien, el encuentro sexual si bien duró poco fue lo necesario para recordar esa memoria con dicha y no con frustración. 

El tiempo que pasó, casi un año, como dijimos, servía para borrar de su mente la repulsión que sintió cuando llegaron a su casa y vio lo diferente que se veía desnuda.

Él se había encargado de entretenerla, de hacerla reír y había pretendido estar interesado en su vida con una profundidad falsa que se sentía mucho más real de lo que jamás se sintió para ella el interés genuino de sus amigos que no tenían la capacidad de comprender el profundo misterio del sufrimiento humano. Él comprendía el sufrimiento de ella, pero no le importaba. Aunque a veces comprenderlo importa más.

Ser hombre es ser un cazador. El sexo es tu presa, no la mujer. 

La mujer, el animal. Es una cosa. La mujer, la persona, la identidad, es otra. El sexo pertenece al animal, pero el recuerdo del sexo y como se siente uno al recordarlo, es la persona. La persona es siempre la memoria, el pasado. El sexo es el instinto, el ahora. 

Fabián había fijado sus ojos en su amiga primero, Fernanda la mexicana. Era más joven (aunque ambas mayores que él, con hijos, carreras y fracasos), menos gorda y con un resentimiento latente por su marido que la hacía sexy por tener el corazón frío y destruido.

Si le preguntaran a Fabián, o mejor si se lo preguntara el mismo, sin testigos, para poder sacar una respuesta más auténtica de su mente, él no recordaría nada de esa noche o si lo recordaba podría terminar mezclando memorias de muchas otras noches en el mismo bar, con las mismas ganas de escapar de su soledad y con el mismo deseo de acostarse con alguien pretendiendo que sólo quería salir a pasarla bien.

Era la última llamada y él estaba esperando a que le trajeran la cuenta. Mientras que de repente una mano se empezaba a pasar por sus pantalones y se acercaba a su pene, no logrando alcanzar nada, porque Fabián tenía un pequeño pene latinoamericano sin circuncidar que parecía no existir hasta que la sangre le llegaba y se convertía en un animal. Cuando Fabián volteó, lo hizo muy despacio, porque estaba borracho y también porque tenía miedo de lo que pudiera encontrar. Por favor, Dios, sólo no dejes que sea un maricón. Fue lo último que pasó por su mente antes de ver a una mujer mayor, muy mayor y muy poco atractiva para validar ese dicho de que no hay mujer fea luego de las dos de la mañana.

La viejita se disculpó sin sentirse mal o avergonzada, y Fabián volteó y junto a él vio la sonrisa coqueta y borracha como apunto de vomitar de la mexicana Fernanda, y fue en ese preciso instante en el que terminó la noche que jamás volvería a recordar y empezó aquella que jamás podría olvidar.

martes, 23 de junio de 2020

Federico y ellas (II)

Pero para hombres como Federico ser mujeriego no es algo que tenga remedio. Si ser mujeriego fuese un crímen, Federico sería un seductor serial. En hombres como él ser mujeriego es incurable a pesar de su juventud y no necesariamente debido a ella. La seducción para él no es algo que se le diera con facilidad o con naturaleza, él desarrolló su técnica, sus estrategias y su estilo, como parte de un descubrimiento de sí mismo, estaba intrínsecamente ligado a su personalidad. Él era seducción.

No nació con suerte, no tenía el dinero suficiente para que las mujeres lo acecharan ni tampoco el atractivo extraordinario para que ellas desearan ser acechadas por él. De niño conoció el amor que sólo experimentan los poetas, y descubrió muy temprano que el camino del deseo se encuentra lleno de frustración. El dolor estaba asociado con cada niña de la que se enamoraba, los amores no correspondidos le hacían idealizar la lejanía y sentirse seguro en el terreno de lo imposible. Pero él es hombre y un hombre no es completamente uno al menos que su sed sea infinita y lo haga ser más de lo que ya es.

Federico pensaba como un asesino en serie, tenía una mente criminal en donde cada crímen era conseguir seducir a la mujer que deseaba. Pero no era un talento innato sino perfeccionado. Durante sus años de adolecente el dolor y la soledad llenaron su vida. Experimentaba ataques de ansiedad, lloraba en las noches porque se sentía sólo y cada vez que su amor era correspondido terminaba inexorablemente en decepción. Fue por la ansiedad que empezó su interés en la poesía y fue por la decepción que empezó a interesarse en lo que él entendía como filosofía.

En este punto de la historia Federico se creía mejor que los demás. No sentía placer al respecto, era completamente un mecanismo de supervivencia, era su forma de sobrevivirse de sí mismo. Su sentimiento de superioridad no era diferente al que todo ser humano siente con respecto a todo lo que le rodea, ya sea que esté consciente o no de ello, pero en este caso Federico comprendía a fuerza de sufrimiento que si no creía en sí mismo estaba condenado a una vida que de tan sólo imaginarla le producía repulsión.

Fue por eso que él no pudo evitar dejar salir su maquinaria de encantos cuando la vio por fin al siguiente día. La atacaba con humor y la acaricaba con poesía casi simultáneamente. Su instinto de seductor asesino era infinitamente más fuerte que sus aspiraciones de poeta idealista. 

"No viniste ayer" le dijo, "Me quedé esperándote y me puse triste pensando que era porque habías regresado con tu marido" y lo dijo con un encanto, una confianza en sí mismo y un desapego que la invitaban a reírse, a golpearlo sin violencia, a mirarlo con una sonrisa desarmada.

Federico tenía no sólo la creatividad de un comediante y el carisma para hacer reír, sino que además de su ingenio era capaz de improvisar con una limpieza y una precisión para decir siempre lo correcto y lo menos esperado al mismo tiempo que era su característica más remarcable, la que lo hacía único en el mundo.

Ya era demasiado tarde para hacer poemas, este joven había nacido para ser un hombre de acción por encima de letras. En un instante de descuido de parte de ella él se asomó a su trasero y debemos decir que Federico era uno de estos hombres que cuando ve a una mujer que le gusta, él inmediatamente siente que lo mejor que le podría pasar a esa mujer es la experiencia de ser seducida por él. Y ese instinto y esa arrogancia era el resultado de haberse cansado de vivir sintiéndose inferior a los demás hasta resolver que él debía creerse el mejor sin importar que el mundo no pensara lo mismo. Era quijotezco, pero no por eso menos atractivo.

Todos los hombres que llegaban al local compartían el deseo de Federico, pero carecían de su talento y de su genio, eran evidentes, simples, obvios y no fracasaban por directos si no más bien por básicos. Pero Federico había dejado de experimentar celos hace muchos años, debido a que creía que las mujeres eran inferiores, en particular y los seres humanos, en general, a la imagen que tienen de sí mismos. Es decir, cada vez que experimentaba celos pensaba que era sólo una humana, que los seres humanos no somos capaces de estar al nivel de nuestros propios ideales, y que sólo los creamos para sentirnos bien con nosotros mismos. Como a todo joven, le seducía el nihilismo.

Su sentimiento ante las mujeres era fragmentado, por un lado sentía una naturaleza poética que lo invitaba a enamorarse y verlas como seres únicos y extraordinarios, y por otro lado, la experiencia y las estrategias sistemáticas que había desarrollado para entenderlas le hacían sentir que eran muy poco especiales, las veía cada vez más por lo que eran y cada vez menos por quienes eran. Sentía que lo real era lo que todas tenían en común, y que lo que tenían de especial no era otra cosa que espejismos de su imaginación. Estaba en una lucha interna entre el deseo de creer y la maldición de saber demasiado. Pero en esa hora a la semana en la que estaba con ella se llenaba de inspiración, de ganas, ignoraba las señales obvias de que ella no era ideal, o tal vez más que ignorarla sólo conseguían entusiasmarlo más, desearla más. Acercarse a ella lejos de volverla parte de su rutina convertían su rutina en parte de lo que él sentía por ella. Soñaba con ella mientras la escuchaba, deseaba tocarla mientras la miraba, y quería sentir que era su dueño mientras más visualizaba las imperfecciones de su desnudez.

lunes, 22 de junio de 2020

Federico y ella (I)

Qué se iba imaginar Federico que enamorarse por primera vez de la manera más tonta que alguien puede enamorarse sería la razón por la que nació esta historia. 

Ella no era hermosa, y nunca se dió cuenta del significado que para él tenía su existencia hasta ese momento exacto en donde la esperó por primera vez, pero ella no estaba. Si como lectores tuviésemos el poder de asediar a Federico y preguntarle por qué mientras estaba descargando un camión de botellas de agua que había llegado de sorpresa en esa madrugada húmeda de Junio, le dió por quitarse la camisa, y emocionarse ante la idea de que ella lo viese por primera vez sin su uniforme de trabajo, seguramente él se sentiría lleno de vergüenza y lo negaría con la ferocidad con la que negamos una verdad simple que nos hace sentir desnudos.

Todo empezó a dejar de ser normal y a empezar a ser esta historia en el momento en el que él vio en la hoja sucia pegada a la pared en dónde se encontrada el horario de trabajo, que a ella se le había asignado un día a la semana que nunca antes se le había asignado, y que significaría que la vería dos días esa semana en vez de uno. Y en ese instante, sin estar al tanto de ello, su cuerpo sentiría un éxtasis de tener el doble de ella, de su presencia sutil pero pesada, de su amabilidad que parecía parte de un mundo que para él había dejado de existir, y de esa belleza tan imperfecta que le hacía obsesionarse por ella sin saberlo.

Antes de verla por primera vez, él se la había imaginado como una mujer hermosa que causaba hechizo en los hombres debido a historias que escuchó. Pero al verla sintió sin saberlo una felicidad enorme debido a que era mucho menos hermosa que su leyenda. Tenía unos ojos extraños, por no decir asimétricos. Unos dientes imperfectos, como todos en su familia, que eran como una segunda familia para Federico, y además ese cuerpo de madre en el que lo que antes era apretado sin esfuerzo cobraba ahora la textura de una lasaña. Además de un cabello teñido de rojo con raíces que hacía meses debían haberse retocado aunque sin embargo eso no ayudaría de mucho debido a que el color no inspiraba naturalidad ni elegancia.

Pero ella tenía algo único, algo que no se descubría hasta conocer su historia, o la manera en que ella la cuenta, para ser más precisos. 

Sus encantos físicos empezaban con su pequeño tamaño, que daba ganas de cuidarla, con su mirada de niña que pretende ser feliz pero llora por las noches, y en general, un enorme deseo que crecía en contra de su voluntad por protegerla de hombres como él.

Ella era dulce con él, pero por más que él se esforzase en tratar de ver si había rastros de deseo en la ternura servicial de su tacto, él no lo encontraba. Parecía que era bella por naturaleza y no porque quisiera algo de él o con él, y eso le producía al joven Federico la tortura más bella de su vida. A veces Federico hacía intentos, como quien no quiere la cosa, esperando fallar pero con la satisfacción de descubrir la naturaleza de esa mujer con respecto a él. Se acercaba sin esperanzas y por eso sin temor a ser rechazado. Pero ella sólo parecía tener dulzura dentro de otra, y correspondía a sus juegos sin picardía, pero con una inocencia de niña que le hacía sentir a Federico que esa inocencia podría perderse para siempre al menos que él llegase a poseerla.

Cuando se había retrasado media hora, Federico se vio reflejado en la ventana, se miró directo a los ojos como si no fuera él o como si se odiara. Nunca se había sentido tan atractivo en su vida antes de ese periodo en el que empezaba a conseguir éxitos pequeños y aprobarse a sí mismo. Era un niño todavía y como todo niño estaba intentando cada día probarse como hombre, debido a que si un niño no lo hace lo único en lo que se puede convertir es en patético. Pero estaba ahí, y nunca se había sentido tan poco atractivo como cuando se vio sin el uniforme y se sintió feo, la ausencia de ella le había quitado en un instante toda la confianza que tenía de sí mismo. No como si jamás hubiese existido, sino peor, como si la hubiera apostado y luego perdido.

Fue entonces cuando él tomó la resolución de por primera vez en su vida no intentar ir detrás de una mujer que le genera deseo, y dejar que se quedara en aire todo lo que siente, por miedo a matarlo si lo toca. Ese fue el preciso instante en el que esta historia comenzó, porque fue en ese instante en el que Federico dejó de ser hombre por primera vez para empezar a ser literatura.

domingo, 26 de abril de 2020

Tú belleza es tan perturbadora, que es difícil creer que existes.

Tú belleza es tan perturbadora, que es difícil creer que existes.

Yo que siempre había sido el dueño de todo lo que toco.
Y mírate a ti,
Que sin tocarme me haces arder el estómago.

Yo, que siempre he ido tras el reto.
Y a ti,
Y a ti te huyo
Porque el deseo que siento por ti
Es lo único que jamás he podido controlar.

Esposas mis manos.
Me muestras la eternidad de tu cuerpo.
Dejarte tener el control no es fácil
Requiere de confianza
En especial para alguien que jamás ha otorgado control en su vida.
Debes hacer que confíe en ti.

Mira tu cuerpo,
Quiero luchar contra él
Pero sólo consigo odiarte
Porque no puedo resistirte.

Te desnudas,
No diré tu nombre
Eres la tentación hecha piel
Y qué hermosa piel

Quiero
Quiero ver tu cuerpo
Quiero verlo yo
Y que nadie más lo vea.

Trato de alejarme de ti.
Pero regreso
Regresamos
Me domina tu belleza
Eres dueña de mi sed.
Me torturas
Y me encanta tu dolor.

¿Ella te hace sentir esto?
Tú preguntas.

Tú disfrutas torturarme
Y yo disfruto tu respiración
Mientras me quedo sin aire.

Yo no quiero que estés aquí
Junto a mí
Colapsando todo lo que existe.

He sido infiel, pero tú eres otra cosa.

Prefiero que mis bolas duelan,
Antes que este deseo se consuma
Que este apocalipsis se termine.

Tu belleza es otra cosa, es el final del mundo.

Yo no quiero que me humilles,
Yo quiero dejar que saques todo el deseo que hay en mí
Como no lo ha hecho nadie.

Que me asfixies
Que se derrumbe todo lo que creo
Todo lo que quiero
Hasta que no pueda querer otra cosa
Que la infinitud de tu cuerpo
Y que luego me sueltes
Y me convierta en tu asesino en serie
Y te apuñale mil y una noches con mi pene
Que mueras en un orgasmo
En otro
Que te lo meta como si de eso dependiera mi supervivencia
Destrozarte
A ti
El ser que me dió vida
Al acabar con todo
Lo que antes de ti existía.

lunes, 6 de abril de 2020

Eres, es, serás.

La música es sonido
El sonido son vibras
Y el color es luz.

Pero la vida, la vida eres tú.

El sentimiento es memoria
La memoria son recuerdos
Y morir, morir eres tú. 

Y es que tú me vibras
Tú me suenas
Tú coloreas todo lo que tocas.

Y es que yo te siento
Ardes en cada lugar que te recuerdo
Y aunque casi ni distingo las memorias
Sé que todo eso
Eres tú.

Pero bueno, la tristeza es el presente
La alegría es el pasado
Y el futuro
El futuro ya no serás tú.

Piña Cortada

Sus besos sabían a piña
Era una dulzura
Que devorándola
Me comía.

Nuestras pieles
Estaban desnudas
Ese calor
Ese placer
Se sudaba en poesía.

Diría volando su nombre
Pero ella no era mía.

Era como ese dolor
Esa incomodidad
Qué siempre está presente
En la vida.

Nada es perfecto
Mi padre decía
Uno tiene que decir si quiere pagar el precio
Y vaya que razón tenía

Porque hay una miseria que en sus ojos se borran
Hay una pureza 
Cuando abre la boca y se arrodilla
Y yo aprieto mis dedos
Que se pierden
En el caos de sus cabellos.

Y entonces pecar se siente tan bello
La felicidad se siente tan nuestra
Hemos vencido el mundo
Y la evidencia gotea
Con deliciosa lentitud
Desde sus labios
Hasta el abismo sin fin de sus senos.

martes, 24 de marzo de 2020

Tengo fantasías

Tengo fantasías
de escuchar una canción
de Silvio y Celia Cruz
en donde Silvio grite azúcar
y en donde Celia cante
por quien merece amor.

Tengo fantasías
de salir con Cortázar
de perrear con muchas putas
Y que ese sea otro signo de libertad.

Tengo fantasías
de ti y de mí
de volver a ser los mismos
yo aquel que creía
en que el corazón de las mujeres
se conquistaba con poesía
y tú aquella niña
que por un tiempo
también
con la mano al fuego lo creía.

Pero ahora tú eres esa indiferencia que me piensa y no me habla
y yo esta maldad
que no te ama.

Quisiera besarte

Quisiera besarte
como la gota de agua
a la rosa marchita
mojarte.

Quisiera tocarte
como el tiempo
a la juventud perdida 
tratar de alcanzarte.

Quisiera dejar de quererte
que se dieran por vencidos
el deseo y la muerte
y sin esfuerzos
como antes
como al comienzo
tenerte.

domingo, 12 de enero de 2020

Una mirada oscura

Tú, y tu mirada oscura.
Que brilla con un misterio
con todo en tu vida que no conozco
pero hay algo que me arde
¿Son la ganas de conocerte?
¿Son la ganas de sentir tus labios?

O tal vez son las ganas de ser quien te haga romper las reglas,
las reglas que pones para los demás

pero que por mí rompes 
porque por mí vas más allá 
porque yo soy el primero con el que eres musa
aquel que te hace sentir
la belleza de llegar a ser poema
a ser arte
a ser la envidia de cualquiera
por no poder hacer sentir lo que tú me haces.