sábado, 24 de febrero de 2018

Hoy quiero que sepas

Hoy quiero decirte que no estás sola
que sé que a veces te alejas
porque no quieres que la negatividad y tristeza que sientes me lastime
sé que necesitas espacio
y sé que no es fácil sentirte así
y no quiero forzarte a que dejes de sentirlo
si pudieras dejar de sentirlo ya lo habrías hecho.

Pero quiero también que tú sepas una cosa
y es que creo en ti
y te apoyo
y entiendo que necesites espacio
pero que también quiero que sepas que te pienso
que te recuerdo
que sé que puedes
y quiero que sepas por encima de todas las cosas que nunca me canso de ayudarte
nunca me fastidia tu tristeza
y que no me iré de ti
porque irme de ti sería perder algo valioso
estoy aquí
para cuando me necesites
y cuando salgamos y te quieras ir a mitad de la salida a la casa, no me enojaré
cuando quieras cancelar los planes justo antes de salir, no te reclamaré.

Quiero que sepas que somos un equipo
que no vas a decepcionarme
porque te quiero a ti
no a una ilusión de lo que puedes ser
y no importa que tus ojos ayer brillaron de sueños conmigo
y que hoy te sientes culpable porque no tienes alegría y por eso tus sueños se enturbian
tienes una nube en tus estrellas
y un peso en tus alas
no me decepcionas
esto no se trata de mí
yo estoy aquí para ti
quiero que sepas, cariño mío,
que no estás sola
yo estoy y siempre estaré para ti.

viernes, 23 de febrero de 2018

Cartas a Melissa, II

Melissa no es una mujer común, no se parece en nada a lo que todos los hombres fantasean con ella al contemplar su mirada sombría, su sonrisa constante y su culo perfecto. Es imposible que sienta celos de otros hombres con Melissa, ella parece entender tan bien como yo que el único hombre en toda la faz de la existencia capaz de ser su hombre soy yo. Pero no se confundan, ella está un poco jodida, y bastante rota, a veces me frustro y me dan ganas de mandarla a terapia, pero me da miedo a que me la reparen y ya no me guste. En pocas palabras, está rota, es rara, pero es perfecta para mí, porque soy perfecto para ella.

Nos gusta ir al bar de mi tío el Mata, donde podemos bailar salsa toda la noche, jugar billar, reír mucho y llevarnos al departamento a alguna mujer hermosa.

Melissa siempre creció entre hombres, la crío su padre y en la universidad sólo tenía amigos hombres. Debido a esto, tiene reputación de puta, a pesar de que su virginidad me pertenece. Se reirían si vieran su reacción cuando vio mi verga por primera vez, la pobre pensaba que todos los penes eran igual de inmensos. Ninguno de sus amigos logró conquistarla, la verdad es que su belleza pone a los hombres perturbados y complacientes, cosa que ella no soporta, y casi me agradece cada vez que se ausenta durante mucho tiempo y no la busco, la pienso mucho, pero me comporto como si no me importara mientras no esté conmigo, lo que ella aprecia y le produce alivio, porque le encanta endulzarme con la distancia, necesitarme. En el pasado todos sus pretendientes le reprochaban su ausencia, trataban de controlarla, de hacerla su novia sin siquiera conocerla muy bien, pero en mi caso nada de esto ocurre, Melissa me pertenece, y a veces me dice que no es mía, y se asusta, piensa que la voy a dejar para siempre o que le voy a pegar, (pero qué niña), y yo la ignoro, porque es muy tonta, cómo vas a decir que no eres mía si luego de decirlo te digo que te desnudes, que te haré mía, y me dices que no pero te sientas en la cama lista para mí sin siquiera percatarte de lo que estás haciendo.

A veces Melissa se pierde demasiado tiempo, en especial en esos tiempos en que se pone demasiado cobarde, y pasa horas en el piano, en la guitarra, en el cine o leyendo acerca de temas que sólo a ella le pueden interesar. A veces se pone hablar con otros hombres de temas muy profundos, y siempre me cuenta temiendo que sea infidelidad divertirse o admirar a otro, y yo me río muchísimo, ha pasado tanto tiempo con hombres que ya piensa como uno, por lo menos como uno que no sea un hombre como yo. Yo no dudo nunca de Melissa, puede ser la niña más cobarde del planeta, pero no es una mentirosa, y siempre siente culpa y piensa demasiado, lo que la hace muy pendeja, pero me gusta, y me ama, con esa torpe manera de amar que se parece tanto a sus risas espantosas que tanto me encantan. Melissa no suele abrirse emocionalmente con nadie, sólo conmigo, pero cuánto me encanta tenerla en mis piernas y preguntarle de todo, hasta que se quede sin aliento porque no está acostumbrada a hablar demasiado con nadie.

Nunca le he mentido a Melissa, desde el comienzo le dije que a mí me gusta tener varias mujeres, y ella estaba ansiosa por ser una más de mis niñas, a veces su mejor amiga le dice que es una idiota y la aconseja, pero yo creo que debes ser bien estúpido si te pones a seguir consejos de personas que son un total fracaso en el área en la que te están aconsejando.

Hoy voy a salir y tal vez a hacerle el amor a una hermosa alumna de mi curso de literatura, es ardiente, increíblemente talentosa y muy divertida, el alma de la clase. A veces su inteligencia pasa desapercibida por su enormes carisma y sentido del humor. Y sus senos son preciosos.

Hace días que no sé de Melissa, pero cuánto me gustaría que estuvieses aquí, es tan divertido cuando tú eres cómplice de mis conquistas, soy el hombre que te gustaría ser, el que te hace ser la mujer más dulce, sumisa y feliz del mundo. Cuánto te extraño, debería mandarte a la chingada, pero me da miedo que allá te reparen, y ya no estés rota, como a mí me gusta.

jueves, 22 de febrero de 2018

Un canto venezolano

Hoy cantan las palabras, y las letras se hacen urgentes porque la indignación las desborda.

Vienen así, galopando desde el negro silencio de la noche estas tres historias.

Bilseida nos contaba temblando de miedo, pues la noticia le afectó gravemente su salud, un muchacho muy bueno y muy sano, fue secuestrado al salir del colegio, para pedirle dinero a sus padres, y a los pocos días fue hallado muerto. Encontraron a los culpables, unos malandros del barrio Rio Blanco, y una madre suspira preguntándose por qué ya no existe la hoguera o la guillotina.

Una princesa hizo un negocio, pero lo canceló, su inocencia y ternura la ausentan de toda malicia, ella sabe de tristeza, de belleza y de libros, no de negocios, no de mentiras. Y la honestidad no es común, si lo fuese, el país no estaría de esta forma. Alguien cobró el cheque, y ella se siente indignada, necesita un abrazo, y al verse el espejo se pregunta llorando por qué es tan tonta.

Nestor era el único de su familia que era tranquilo, el de mejor comportamiento, y alguna vez en la niñez de mi hermano fue mejor amigo. Hoy recibo la noticia, de que alguien le enterró un lápiz en el ojo, y lo puede perder. La vida te cambia en un instante, al inocente, me temo, no lo protege nadie. Porque dios es creado a imagen de las gentes, y a este dios no le importa nada, no le importa nadie.

La madre lloraba al recibir nuestra donación, todo el mundo llora, Frustración debería ser el nuevo nombre de esta empobrecida nación.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Cartas a Melissa, I

Anoche me acosté pensando que te tenía entre mis brazos. Te extraño tanto. Es increíble, te tuve conmigo la noche anterior, amanecimos, reímos, nos amamos y lloramos. Aún recuerdo la forma en la que tu cuerpo temblaba cuando me dijiste que no querías ser mía, tenías tanto miedo de decirlo. Yo sentí que me estabas poniendo una bala en el corazón, me dolió tanto que no sentí nada, y juraba que estabas terminando conmigo. Ya cuando estaba listo para irme y no volver a verte nunca más, me detuviste, me dijiste que no te habías expresado bien, que no me quieres terminar, que simplemente sientes que la mujer que fuiste alguna vez y ya no la sientes dentro de ti, y temes que esté enamorado de algo que ya no eres, y que no sabes muy bien si volverás a ser.

Estabas tan asustada, tanto, siento que hay un abismo en mi garganta en donde todas las palabras mueren de vértigo y por lo tanto no pueden ser pronunciadas. Sé que tratas de ser fuerte, de no necesitarme, de no complicar mi vida con tu existencia. Sé que cuando te alejas de mí te mueres de ganas por decirme que me necesitas a pesar de que no lo haces, porque crees que no es lo correcto, porque crees que es egoísta dejarme quererte.

Siempre que pasamos una noche juntos es lo mismo, nos trasnochamos felices y amaneces diciéndome que me amas. Luego no sé de ti por mucho tiempo, pero aunque no me lo cuentes yo sé lo que haces. Te alejas, tratas de ser fuerte, de lidiar con tus cosas, de protegerme con tu distancia. Pero luego regresas, siendo fría, con las palabras torcidas y casi sin vida, como si vinieran de un invierno que existe en el fondo de tu estómago.

Me dices que te voy a dejar, que ya no sientes lo mismo por mí, y que esta vez es el final.

Y yo te escucho con atención, no huyo, no me asusto, te siento. Entonces te cansas de temer, y lloras, y me abrazas, y dices que me necesitas y que jamás podrás conocer a alguien como yo. Luego me cuentas de este hombre que te escribe o aquel muchacho con el que tuviste una coversación interesante, lo dices sin verme a los ojos, como confesando el peor de los pecados, y yo te siento en mis piernas y te digo que eres mi niña, y que lo que sea que te haga feliz hace feliz a papi. Y es entonces cuando la certeza de que seré el hombre de tu vida me invade, aunque temas admitirlo o digas lo contrario, y lo sé porque ningún hombre en la tierra estaría dispuesto a quedarse contigo, porque no te conocen como te conozco, y por eso no te aman como yo te amo.

Sé muy bien que mientras escribo esto debes estar viendo el cielo, pensando en que ya no te amo, en que no me mereces o en que tal vez, tal vez esta vez sí sea la última vez que nos separamos.

Pero yo estoy aquí, infinito como un río y eterno como una montaña. Listo para apoyarte, para no dejarte sola en estos duros momentos por los que pasas, dispuesto a hacer todo por ti, menos a dejarte ir.

Quiero que seas fuerte, mi pequeña niña, que empieces a estudiar de nuevo, yo creo en ti, y aunque el mundo te dé por vencida, quiero que creas en ti y en todo lo que eres capaz de hacer, porque tu vida tiene sentido, y si te das cuenta de que tu vida tiene sentido, y lo crees con todo tu ser, ya vamos a ser dos personas que creemos en lo mismo. Y cuando dos personas creen juntas, todo es posible.

Mi pequeña, mi pendeja, te pienso mucho, ya quiero volverte a ver, que me cuentes tus historias, tus miedos, y asesinar con risas todas tus inseguridades.

viernes, 16 de febrero de 2018

Ternura de los páramos

Mi niña bella
ternura que desciende como niebla sobre el páramo
te arrullas en mí
y te cuido
y eres amada y protegida
que bellezas son las horas a mi lado
en donde se hace
renueva
y renace
esa hermosa niña
esa hermosa niña que juega con Teddy
que baila entre el verde desolado de esto que aún queda de lo que alguna vez fue
esa niña que aman las tortugas
y todo lo hermoso y sutil de la vida;
las plantas buscan el sol
pero primero te buscan a ti,
sonñolienta, enamorada

mi consentida.

Eres la prueba de todos lo que se perdieron quienes no siguieron en mi vida
me gozas cada día
¿soy reiterativo si digo que eres amada y protegida?
Ah,
pero que se joda el mundo
yo te cuido
yo te amo
yo soy el hombre al que le perteneces
y te canto y te celebro
porque amanece
y hoy estás un día más a mi lado.

La niña del deseo

Pero cómo crees
que iba a pasar la noche
así como así
sin dejarnos poemas
un poema suave como tu cintura
ardiente, vivo, inspirador,
como ese encanto que te hace única
en la cancha de volley ball
en los regalos a tu mejor amigo
en la forma de hacerme sentir amado
hacerme sentir tu dueño
hacerme sentir contigo.

Cómo ibas a creer que tus hermosos y enormes senos,
iban a pasar así, como si nada,
luego de recibir mi ardiente nieve sobre ellos.

Y al siguiente día tú llamándome
para decirme nada más
que en medio de tu clase mojabas al pensar
en el enorme y suculento tamaño de mi sexo
y me sonrojabas y me robabas el aliento a través de tu voz
de excitación
de tu deseo.

Eres una niña, con un deseo tan intenso, que no parece conocer contradicciones.

Tu deseo soy yo,
tu deseo es siempre pertenecerme.

Mi girasol distante

A ti que te distancias
que eres fuerte
solitaria
un girasol hermoso
que crece en los poemas
en las paredes
y las pinturas.

A ti que necesitas tu espacio,
flor que no puedo regar a diario
pero que desde la distancia, como un sol, te doy luz y vida.

No creas que te olvido.
Yo sé que tú no lo haces.

Apareces y hay fiesta en mi jardín.
Quien te ama no reclama.
Y yo cuánto te amo,
cuánto te extraño,
mi hermoso girasol distante,
amarillo del arcoíris Raga.

Dale al mundo tu fuerza
pero a mí
a mí dame tu lado vulnerable.