martes, 14 de noviembre de 2017

Aventura invernal, parte dos

Me bajo del auto y mi atención es absorbida por el sonar de una campana (Sí, Notre-dame), era un hombre pidiendo dinero; siempre es desagradable ver a alguien pedir dinero, en especial cuando a uno le cuesta tanto conseguir el poco que tiene.

Seguí caminando y entré al establecimiento, me dirigí inmediatamente al baño y terminé topándome con una enorme caja llena de libros, estaban en una zona sólo para empleados, pero mis urgencias de ir al baño dejaron de ser tan urgentes ante mi curiosidad por descubrir qué misterios podía descubrir dentro de la caja.

Pero no había nada de valor, y tuve que abrir la puerta del baño algo decepcionado. Usé el urinario más alto, y miré a mi lado, y pude visualizar al niño que una vez fui, orinando junto a mí, y sentí admiración por todos los niños que roban libros. 

Pensé en ese momento en mi altura, mido 1.75, no soy tan alto pero me veo muy grande por mi melena y mis fuertes músculos; entonces pensé que las mujeres siempre dicen que prefieren los hombres altos, pero al mismo tiempo las mujeres siempre dicen tener una preferencia y terminar respondiendo a cosas absolutamente diferentes a las que ellas dicen preferir. He escuchado hasta el cansancio mujeres que salen con un hombre porque es atractivo según sus estándares, pero pierden todo el interes cuando el tipo empieza a actuar inseguro y débil. Ninguna mujer puede sentirse plena y protegida al lado de un hombre inseguro, y esa es la maldición de las mujeres controladoras. Qué sólo un hombre que no vale la pena puede ser controlado.

También hay mujeres inseguras -es raro encontrar a una que no lo sea, pero algunas se pasan de inseguras- que se sienten intimidadas ante la seguridad de un hombre, y esto es, porque sienten que no lo merecen, y se distancian porque prefieren ahorrarse el tiempo, y renunciar de una vez a algo en donde van a fracasar. Uno no puede cambiar a una mujer así, pero como hombres tenemos la tendencia a ilusionarnos con los ojos; y cuando vemos a una mujer muy atractiva e insegura, créemos que una persona que ha sido toda su vida de una forma, puede cambiar sólo porque nos ha conocido a nosotros. Existen por supuesto casos en donde la mujer insegura siente que confía por primera vez en un hombre, si el hombre hace las cosas bien; pero cuando el hombre hace las cosas bien y ella se aleja porque siente que no lo merece o se intimida al conocer a alguien tan seguro de sí, fuerte y admirable; en ese caso, no puedes hacer otra cosa que dejarla ir, ella te está haciendo un favor.

Y nuevamente se me ha acabado la tinta, y no he hablado ni de un pedacito de todo lo que pasó en el día; pero ya saben, vivirlo es fácil, el desafío es escribirlo, y ya he escrito suficiente para una sola entrada.

Aventura invernal, primera parte.

Se acerca el invierno, y el otoño se va, y se va con todos los colores; sin embargo, aún es posible recorrer los caminos y hallarse ciertos árboles con color chocolate, y eso es algo muy placentero de ver.

Me hallaba en un semáforo, con un cansancio en el cuerpo que siempre me doblega en los días fríos, y mientras esperaba mi turno, unas hermosas cabras bebés estaban todas como tomando el sol, eran tantas y era tan bello mirar; pensé, por supuesto, en la cabrita mágica de Esmeralda, en Quasimodo enamorado, y en Jeca sumergida en libros como el frío en invierno se sumerge en todas las cosas.

Mi viaje continuó y pasé por esa, la escuela de Kike, algún día Kike será viejo y mirará el ayer y habrá más de esto que de Venezuela, y eso es lo que lo salva en el invierno, tiene menos en qué pensar a la hora de las nostalgias. Por un instante me pregunté si algún día en el futuro me acordaré de hoy, y sentiré nostalgia de esos días en donde sentía nostalgia de otros días en donde no sentía nada más que la ansiedad del futuro.

Pero llegó el siguiente semáforo, y me di cuenta de que yo siempre lo olvido todo, y por eso todo se siente siempre tan nuevo.

Pasé junto a la urbanización de aquella mujer -es tan triste que halla cosas que no se pueden olvidar, y otras, en cambio, que por más que queremos no podemos recordar- no mentiré, recordé su pésima forma de hacerme sexo oral; su repulsivo sonido nasal que hacía debido a que mi pene es enorme y por eso le costaba respirar. No fue una experiencia demasiado grata en general, pero se puede extraer de ella el recuerdo de la agradable sensación que siempre produce un orgasmo; y de ella diciendo que mi pene era hermoso, y que se notaba en el sabor de mi semen que era un hombre muy saludable. Un hombre siempre necesita que lo reafirmen a través de su pene, la opinión que una dama tiene de su pene es la opinión que tiene de él; y es muy interesante escuchar a una mujer hablar de tu pene, siempre puedes saber mucho de una mujer cuando escuchas con cuidado lo que tiene que decir de él.

Pero ya el coche está estacionado, y he de dejar la siguiente parte de la aventura para otra entrada, pues esta se hizo suficientemente larga.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Mujer de fuegos verdes y azules.

A ratos me gustaría saber por qué no te admiro, y creo que sin duda es por esperar hallar en ti las cualidades que admiro y no poder encontrarlas. Pienso en tu cuerpo, en su blancura de aliento invernal tumbada sobre mí. Es cierto, todo lo que alguna vez dijiste era cierto. No eras más que una máquina para decepcionar personas, pero yo quería creerme especial, yo quería creerme capaz de cambiar lo que ni siquiera era capaz de comprender. Debí suponer que era imposible, en especial cuando descubría que tenías para cada actitud una justificación bien estructurada, y el camino de las excusas no es el camino del entendimiendo, sino el de la perduración de los defectos.

Decías que no te sentías hermosa, precisamente porque sabías que lo eras, y esa belleza resplandeciente era tu peor enemigo, era el sortilegio que producía en todos los demás el desencadenamiento de sus más íntimas ilusiones. Y yo no estuve ausente, como no puede estarlo nadie que te sienta.

Esa misma belleza era lo que hacía que todos esperaran de ti nada menos que una mujer perfecta. Esa presión, esa maldición de tu belleza que era una responsabilidad y condena por tener que cumplir las ambiciones ajenas. Tus padres, tus amigos, tus todos. Nadie hacía si no odiarte por inspirar deseos que no deseabas inspirar, y desde entonces te dedicaste a ser extraña, y perturbadora.

Pero a mí no me gustabas por eso, sino a pesar de eso, ¿te quería? no lo sé, pero quién puede saber lo que siente cuando es tan intenso.

Desearte mía, anhelarte amada, y también protegida. Quererte disfrutándome, quererte queriéndome. Y cosas así como esas, tan vergonzosas pero que es tan necesario escribirlas.

Pero luego llegabas con vicios, con otros hombres, con otras actitudes. Era tan triste, querer tantas cosas contigo pero no quererte a ti. Al final nos cansamos, tú de mis deseos; y yo, yo también, me cansé de desearte, pero no de ti, a ti nunca te tuve.

Yo no soy el mismo niño, sin embargo a veces te pienso, en todo lo que pude hacer y no hice, porque no me daba cuenta de que para encender las chispas de otros era necesario no imponer la mía. Cada quien arde a su propio ritmo, con su propia llama, y yo apagué tu llama con el ardor de mis deseos.

Yo no sé de quién es esta voz que ahora escribe, no viene de mi cuerpo, sino más bien del interior de ese sexo tuyo lleno de llamas verdes y azules. No me interesa saber si eres feliz, aunque no te miento, lo deseo. Porque era tan bonito verte reír, con esos ojos de bosque, con esa risa llena de primavera y de complejos. Tú no sabes que te pienso, porque lo único bueno que hice fue nunca demostrarte lo débil que soy ante tu recuerdo, las cosquillas que siento al resbalar sobre tu mirada.

Oh, pero gracias a esa distancia tengo la certeza de que a veces me piensas, por accidente, al ver una ardilla, o al resbalarte ante el río, y su inmensa mirada.

Vas a regresar, lo sé, porque uno siempre vuelve a esos sitios donde amo la vida. Así como yo regreso ahora, regreso ahora a ti, porque estamos conectados por ese puente, el puente que une todo lo que va más allá de lo que alcanzan las palabras.

Y esta vez sé arder, esta vez sé ser mi propio fuego.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Bitácora de mi lucha contra el cáncer capítulo uno

Mi nombre es Melissa Fonderberker, y he decido hacer una bitácora de mi lucha contra el cáncer porque le comenté a Julio -mi hombre-, que me encantaba navegar y siempre había soñado con hacerlo, entonces a él se le ocurrió que deberíamos emprender esta bitácora juntos.

Nunca imaginé que iba a enamorarme de un hombre y que lo iba a llamar -mi hombre-, tantos hombres y mujeres han tratado de poseerme, y eso me daba tanto miedo, y me parecía tan enfermizo, pero si Julio no me tratara como que soy suya, y sólo le pertenezco a él, te juro que lo mataría. Obviamente no, es un decir, a veces soy muy exagerada, en especial cuando me siento a escribir, pero lo cierto es que sí me sentiría muy triste, necesito que me posea, que me quiera sólo suya, me hace sentir tan especial y única en el mundo pertenecerle.

Estoy contando las cosas mal, siempre me pierdo, nunca puedo contar las cosas como Julio, él cuenta todo paso a paso y no se olvida de nada. Yo, por mi parte, no pienso en pasos como una escalera, sino que me expreso en divagaciones -o revoloteos, como les llama Julio, mi hombre- y me termino perdiendo en lo que me hace sentir lo que estoy contando y olvido con qué intención me puse a contarlo.

Julio es para mí una primavera, cada día a su lado está llena de primeras veces. Tal vez no fui justa con él al decir que me posee, porque aunque me posea, no se siente como las personas posesivas de mi pasado, hombres y mujeres agresivos y violentos, que trataban de manipularme -infructuosamente, porque nunca me importaron demasiado, por lo menos eso sentí luego de descubrir con Julio cuánto realmenre me puede importar una persona.

Esa personas eran agresivas cuando no tenían de mí lo que querían, decían que yo les pertenecía, causando en mí una repulsión enorme a su compañía; eran mujeres y hombres muy hermosos y atractivos, pero con su caracter lleno de inseguridades, poco a poco, me hacían sentir que estaban en mi vida, no por lo que son, sino a pesar de lo que son, y esa es una manera muy triste de estar acompañado en la vida.

Debí haber hecho algo muy bueno para merecer a Julio -mi hombre- me mojo cada vez que digo que es mi hombre, y debo cruzar las piernas mientras se humedecen y siento que estoy al borde del precipicio de un orgasmo. Cuando digo que es mi hombre no digo otra cosa sino que me siento con el privilegio de ser suya.

Mi mejor amiga, Susana, me odiaría al leer esto que escribo, y tal vez lo escribo en primer lugar porque no se lo puedo mostrar a ella y en segundo porque me lo sugirió Julio -mi hombre- y me siento tan dulce y obediente al hacerlo que no aguanto las ganas de que llegue el siguiente día para poder repetirlo.

Susana es una de esas personas que no entiende que el "feminismo" y un corazón roto, son la peor combinación para el alma de una mujer. A ella le rompió el corazón un hombre que le dejó claro desde el comienzo que quería una relación abierta, y ella aceptó, no para tener una relación como la acordada, sino porque creía que ese muchacho iba a cambiar al darse cuenta de cómo era tener una relación con ella. Y ahora por fracasar en su empresa anda con un resentimiento ante el mundo que llama "feminismo".

Me gustaría poder decirle estas cosas a Susana directamente, pero nunca me escucha, es por esa razón en primer lugar por la que estoy escribiendo esto, y en segundo, por Julio -mi hombre.

No entiendo como pasé de ser una virgen que cuando tenía deseos sexuales no aparecía una sola imagen en su mente, a ahora no poder dejar de pensar en Julio -mi hombre, oh sí, mi hombre- y es que como dije antes y lo reitero ahora, Julio me ha llenado de primeras veces, del olor de su barba que es el sitio en el mundo que más huele a él, y por eso es mi hogar, o el olor de su semen, que me encanta, me deja perdida, ese aroma con tan solo evocarlo en mi memoria me lleva a las sensaciones más intensas que he sentido en mi vida, en esta vida que ahora es más viva que nunca desde que llegó Julio -mi hombre, mi único hombre.

Final de mi primer día en la lucha contra el cáncer: Julio me hizo el amor toda la tarde, muchas, muchas veces. Cada vez que me lo hace me gusta más, cada vez que me posee me dan más ganas de vivir. La cercanía con la muerte nos une, nos compenetra, nos pone en un estado de intensidad indescriptible.

Luego volveré y les contaré más cosas, ya no resisto las ganas de que me haga suya de nuevo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Y todo por un abrir y cerrar de ojos

Salí a caminar y los árboles estaban llenos de unas inquietas frutas voladoras, que desplegaban sus alas por toda la fría tarde de otoño, y era una gracia sentirse como en un acuario de aves nadando en el viento.

A medida que mi viaje avanza me hallo con un sonido como de niño pidiendo auxilio, que captura mi atención y desvía mis pasos con prisa sin saber muy bien a dónde o por qué. Los seres humanos somos así, sólo se escriben en nuestra historia aquellos momentos en los que no pensamos demasiado, que pareciesen estarse escribiendo a sí mismo sobre nosotros.

El sonido provenía de un joven y precioso halcón, que al sentir mi presencia trató de disimular su infante lloriqueo desplazándose con delicía sobre ese blanco cielo que se sentía azul, y se perdió en la bella profundidad de los árboles rojos y naranjas del otoño.

Me sentí aventurero, y decidí caminar sin mis gafas; la ausencia de mis anteojos producía en mis ojos un esfuerzo extra muy parecido a las ganas de vivir, o mejor dicho, las ganas de no estar muerto. Continué mi paseo de esa forma, y era tan inusual que se intensificaban mis sentidos, sentía el canto de las inquietas e incontables aves con una mayor profundidas y nitidez, no era como si estuviesen en las ramas de aquellos distantes árboles, o en el cielo frío que apenas asomaba la promesa de un azul que seguro no sería hoy, sino que sentía como si esas aves se escucharan desde el fondo de mi ser, y su sonido era sólo posible escuchar gracias al silencio de la ausencia de mis ojos.

Creí entrever dos árboles que al final eran uno visto doble desde la neblina de mis pupilas, y supe entonces que era hora de volver a tener ojos.

Era un alivio, mis ojos se sentían extasiadamente nítidos, y observaba las hojas violetas y verdes del árbol de mis vecinos, los árboles rojos con hojas de sangre, o los árboles naranjas que se sienten como al borde de tu nariza, y todo eso era tan intenso y tan hermoso, y todo por un abrir y cerrar de ojos.

martes, 31 de octubre de 2017

La nena de papi

Brenda despertaba entre sueños, con su delgado cuerpo sobre el mío, y contemplaba los rasgos de su rostro que la hacían tan única, como una piedra extraña y preciosa.

La literatura está llena de historias de hombres con mujeres bastante jóvenes, desde Gabo hasta Allan Poe, pasando por Julieta y su Romeo.

Me he estado preguntando qué es la pedofilía, porque en mi mente es un abuso sexual a un niño, una criatura indefensa e inocente, sin un cuerpo desarrollado para empezar a tener sexo y sin poder protegerse. Es algo que sólo una persona pervertida podría disfrutar, y con pervertida me refiero al interés sexual por una criatura que ni siquiera está lista para empezar una vida sexual.

Por otra parte, observo a Brenda mientras está hablándome entre dormida acerca de sus sueños, pues tiene tanta urgencia por contarmelos que no se espera a despertarse; y en sueños su acento es mucho más marcado, porque en sueños es la niña que nunca ha dejado de ser.

Brenda es una niña cuando está conmigo, tiene cuerpo de mujer, pequeña, tierna, contrasta deliciosamente con mis músculos, mi barba y mi melena. Adoro tratarla como niña, y ella lo adora mucho más que yo. Ella es mayor de edad, pero ¿qué si no lo fuera? ¿Qué si tuviera 17 o 16? con sus deseos a flor de piel, estallando ante la fuerza y seguridad que le brinda a Brenda un hombre que no quiere más que cuidarla, protegerla, consentirla y llenarla de ternura.

A veces escribo poemas para Brenda, y algunos de mis lectores se sienten perturbados. En ellos le digo que es una niña, que le quiero hacer el amor, que se bañe para mí, que se vista para mí, que se siente en las piernas de papi. Y a mucha gente le perturba porque le excita. A qué mujer no le gusta sentirse protegida por un hombre, sentir su fuerza, esa seguridad y protección que les da rienda suelta a sentirse tiernas, niñas, y amadas.

Ahora Brenda ríe en sueños, como si pudiera sentir mis pensamientos. Así es nuestra conexión, es tan profunda que a veces parece que nuestras mentes se pueden conectar, leerse y sentirse, sin pronunciar palabras.

Me gustaría saber a qué hombre no le encataría proteger a una mujer, cuidarla, tener un sueño al cual conseguir, y ver a Brenda siendo su mayor admiradora, uno nunca se ve tan bien como en el espejo que son los ojos de una mujer que te adora como una niña. O ver a Brenda alcanzar sus sueños, y decirle que papi está tan orgulloso, que la admira tanto y tanto.

Tal vez no hay muchos hombres así, pero es lo que soy yo, me encanta cuidar y proteger, dejar a Brenda venir a mí mientras yo leo, o escribo, o me siento en mi sillón de pensar y ella llega a mis piernas para decirme algo inteligente y hacerme sentir tan orgulloso de ser su papi y que sea sólo mía. Porque ninguna mujer quiere pertenecer a nadie, hasta que conoce a un verdadero hombre, uno admirable; en ese momento, si él no la quisiese sólo suya, ella se sentiría ofendida, insegura de sí, e insegura de él.

Brenda quiere ser más y más mía a medida de que se da cuenta de que no soy celoso, de que hago las cosas mejores que sus pretendientes, que no soy débil, que no me desespero, ni soy violento porque no tengo miedo, y uno sólo es violento cuando no tiene el coraje de ser libre y vulnerable.

A Brenda le excita tanto cuando otra mujer está derretida a mis pies, siente que hizo una buena decisión, y a veces en sueños tiene fantasías en donde hago mías a todas sus amigas para que se den cuenta de que ella pudo conseguir a un hombre que hace ver como niños a todo el historial amoroso de sus amigas, y al suyo propio.

Qué podemos hacer si el instinto es así, y nos excita, aunque no se parezca a lo que nos enseñaron a creer que estaba mal o estaba bien.

Los días favoritos de Brenda son aquellos en donde vengo de estar con otra, porque se lo digo, y luego la penetro salvajemente. Nunca he visto a una mujer tan excitada como a aquella que sabes que vienes de cogerte a otra y aún así te produce tanto, tanto deseo, que puedes cogertela con fervor a pesar de ya haber cogido antes. Es como si eso le hiciera sentir que encontró al hombre perfecto, el que no se castra por miedo a perderla, el que sigue siendo hombre cazador, y ella, sigue siendo su presa, sin importar el paso del tiempo.

Puede que estas cosas vayan en contra de lo que todo el mundo dice que es correcto, pero nadie me enseñó esto, lo he descubierto, es primitivo e instintivo, y te quema ahí, en donde arden los poemas.

Ahora es hora de irme, y Brenda no quiere que me vaya, pero ella sabe que papi es un hombre que siempre va tras sus sueños.

Y eso le gusta, y eso le encanta.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Cinco formas de ser más interesante por mensajes de texto.

Voy a compartirles diez cosas que pueden ayudarles a comunicar mejor lo que quieren expresar por mensajes de texto para despertar el interés de las personas con quienes están hablando. Les recomendaría empezar a usarlos, no sólo con personas con las que necesiten hablar, o con esa persona que tanto les gusta, porque si no los ponen en practica hasta el punto en el que se les dé de forma natural, van a volver a sus viejos hábitos de escritura aburrida que hace que los otros pierdan el interés en ustedes.

Estos diez puntos no son tanto una regla de qué escribir, prefiero que lo vean como una regla de cómo no escribir. De cómo eliminar los malos hábitos a la hora de expresarse textualmente, y aquí vamos.

1) Sé directo. Trata de evitar usar los signos de interrogación, de hacer preguntas que parezcan una demanda en vez de una petición. Voy a dar dos ejemplos.

A) Quiero saber de ti.

B) ¿Me dejas conocerte mejos?

Para todos queda claro que va a ser más fácil dejar en visto al ejemplo B, simplemente porque los seres humanos respondemos a la voz de mando y autoridad, y vemos débil a una voz demasiado gentil y con miedo al rechazo.

2) Es aquí donde la mayoría de la gente pierde todos sus puntos:

NO LE ESCRIBAS A QUIEN NO TE HA RESPONDIDO. Hay una enorme cantidad de razones por las que una persona puede no responder un mensaje, no las presiones, esa persona puede estar ocupada o simplemente no tan interesada en ti, y ambas cosas están bien, porque si una persona no siente interés en ti, lo mejor que puede hacer es no pretender que lo tiene. Es realmente maravilloso hablar con alguien a quien le interesa escucharnos, ser pareja o amante de quien nos admira, y si te desesperas porque alguien no te responde los mensajes, vas a hacerle sentir a esa persona que tú no tienes nada admirable, y además, que no tienes nada mejor que hacer. La mejor manera de cambiar este hábito, es eliminando la poco saludable costumbre de sentarnos a esperar que nos respondan. Los mensajes NO son una conversación, los mensajes son muy fáciles de malinterpretar, si la persona con la que hablas está muy lejos, es mejor llamarla, si no está tan lejos, usa los mensajes sólo para organizar una salida con esa persona. Y esto sólo va a cambiar cuando trabajes primero en tu vida, mientras menos interesante sea tu vida, más vas a necesitar la atención de otros. Haz que tu vida sea interesantísima con o sin personas, y entonces más personas van a sentir deseos de estar en ella.

Una buena forma de evitar esta necesidad porque te respondan, es ponerte a hacer otra cosa luego de mandar el mensaje, de esa forma, sea cuál sea la respuesta de esa persona, no va a molestarte. Los mensajes que nos irritan son aquellos que nos decepcionan, no tengas expectativas al leer mensajes, eso demuestra que tu vida es miserable y necesitas de otros para escapar de ella. Y si te sientas a esperar que te respondan, vas a tener expectativas; así que no esperes, y déjale saber a la otra persona que es importante debido a que tomas tiempo de tu interesante vida para compartir con ella.

3) Esto tiene que ver con lo anterior, NO SEAS NEEDY, una persona needy o desesperada, es alguien que tiene miedo al rechazo o al abandono, es una persona peligrosa, y así lo sienten los otros. Si alguien no te responde, dale las gracias, es una forma bien clara de dejarte saber que no tienes que perder tu tiempo con esa persona. A partir de ahora tu tiempo es valioso, y vas a empezar a comportarte como si lo fuese, hasta que realmente empiece a serlo.

O puede que simplemente la persona no tiene tiempo para eso, y volvemos al punto uno y dos: sé directo, organiza una cita, y despegate del teléfono. Si no tienes noticias de esa persona, maravilloso, ya te liberaste desde el comienzo de alguien que no te encuentra interesante.

Si tienes problemas con esto, entonces ponte la regla de no reescribir hasta dentro de una semana, aunque la verdad, yo prefiero borrar el número, y así cuando esa persona te reescribe -si es que lo hace-, le preguntas, "Disculpa, ¿quién eres?", y créeme, si haces eso, las personas ya no te van a ver como nada menos que como un desafío. Y todos aman ir detrás de un desafío.

4) Deja que la otra persona hable, aunque te pregunte por ti, trata siempre que los otros hablen de sí mismos. No nos interesamos por nadie como por aquellos que se interesan en nosotros mismos. No tienes que ser Victor Hugo Raga y haber leído cientos de libros para ser una persona interesante, para ser interesante simplemente debes interesarte por los demás. Hay quienes escuchan a otros y quienes sólo esperan su turno para hablar, y créeme, a nadie le interesa hablar con alguien que no sabe escuchar.

5) No estés disponible todo el tiempo, deja a las personas con ganas de saber más de ti, de hablar más contigo. No tienes que continuar una conversación obligatoriamente, debes dejar espacio para que los otros piensen en ti, para que te extrañen, para que te deseen, para que hablen de sus amigos de ti. Trata de ser tú quién deje en visto, déjale saber a la otra persona que eres fuerte y confiable y que hace falta más que un "visto", para quebrar tu fuerza. Vas a conocer a muchas personas que pongan sutilmente a prueba tu fuerza, en especial las mujeres, ellas necesitan hacerlo porque así descartan a los chicos inseguros y débiles, que por lo general son los más agresivos y maltratadores. Siéntete halagado cuando una mujer pruebe tu fuerza, ninguna mujer desafía a un hombre al menos que ella piense que es uno de los hombres más interesantes que ha conocido.

Eso es suficiente para una entrada del blog, si quieres más textos así, puedes escribirme, y haré algún escrito referente al tema de tu interés.

-Victor Hugo Raga, miércoles 18 de octubre del 2017, en algún lugar del bosque.