jueves, 19 de noviembre de 2020

De sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza.

Hay dos o tres mujeres que me rompieron el corazón cuando se fueron y que me duelen siempre que las pienso, sé sus nombres, las recuerdo sin quererlo, como quién se encuentra a alguien de quién está huyendo.

No las pienso mucho, extrañarlas no es parte de mi vida. No me definen.

Sólo las recuerdo en esas horas en las que me siento solo y mi corazón tiembla de abandono.

Si un Dios me diese un pergamino con cada detalle que vivimos juntos, me costaría entender por qué me importan ahora o por qué me gustaron tanto entonces.

Hay dos o tres mujeres que conocí cuando me sentía desamparado y que de mi sufrimiento no había salida.

Injustamente me aferré a ellas como Pizarnik se aferraba de sonrisa en sonrisa a la última esperanza.

Pero tú eres una carta de Cortázar que sí llegó a tiempo.

Yo me aferro a tu sonrisa ahora que mi vida no es vacía y que tengo esperanzas.

Hay dos o tres mujeres que me duelen cada vez que las recuerdo.
Porque hay dolores que duran lo que dura la vida.
Pero la dicha que me haces sentir,
Puede más que todas esas cosas que se han muerto.

Orgasm Denial

No dejo de pensar en la silueta de tu cuerpo en los oscuro, en tu vagina hermosa, en la forma en la que empiezas seca pero después me mojas.

Me eriza la piel recordar cómo estabas a punto de venirte, y me pedías permiso, y yo te lo negaba, te decía detente y tú rogabas para poder seguir.

Pero aquí se hace lo que yo diga.

Me encantó decirte que quería venirme, que tenías chance de venirte en 20 segundos o que sino te ibas a quedar sin acabar hoy. Y te viniste, lo hiciste por todas las veces que te lo prohibí, una tras otra mientras tus piernas temblaban y yo me deleitaba de tu vibra. Te jalaba el pelo, el cuello te mordía.

Pienso en cuando me preguntabas que si ya he estado con mujeres sumisas, cuando coqueteabas con la idea de dejar de serlo, por miedo a ser sólo una más del montón.

Pero yo siempre sé jalarte el pelo y apretar tu cintura en el momento exacto. Ignorar las preguntas en el momento exacto. Dominarte con precisión, amor y encanto.

Y tú sigues siendo mía otra noche, y ser tu dueño es la fuerza y la energía que renueva la vida.

Amaneció y me confundí, no supe el nombre del día. Porque es que a tu lado todos mis días se sienten libres, porque yo me siento tu dueño.

Heladito de fresa

Primero sonríes con una sonrisa
Traviesa y macabra
Me miras por un instante
Sólo uno pequeño
No para ver mis ojos
Sino para confirmar la sed
Que se muere por beberte.

Qué pequeña,
Qué tierna,
Qué poderosa es tu sonrisa
Sin enseñar los dientes
Sólo tu codicia.

Abres tus labios
Como si lo fueras a meter
Todo completo en tu boca
Pero sólo sacas la lengua
Esa lengua que lo dice todo
Sin usar ningún lenguaje.

Qué bella te ves
Y qué disciplinada
Impecable
Como esos soldados
Que de rodilla brillan
Como en este mundo no alumbra más nada.

Tú y tu heladito de fresa
Que viniste a comer al lado mío
Para que yo te mire
Con vergüenza de que me miren mirarte
Me suda la frente
Al ver tu lengua embarrarse
"Tú no estás haciendo nada"
Pero juegas y te deleitas
Al hacer delirar
Mi cuerpo y mi mente
Que peca
Sólo con mirarte

Puedo ver tu sonrisa
Asomarse por una fracción de tiempo
Justo en el espacio
En el que abres la boca
Y sacas la lengua
La hermosa arrogancia en tus ojos
De una niña consentida
No hay espejo en el que una mujer se sienta tan bella y poderosa
Como en los ojos del hombre que la ama.

Yo qué culpa tengo del impulso
Que hace que mi frente sude en un segundo
Que entres y te adueñes de todo lo que es involuntario
Y que toda la lluvia y el frío
No compitan con tus suaves manos
Que aprietan mi alma
Mientras tú te comes un helado.

sábado, 14 de noviembre de 2020

La niña de la boca de fresa (Uno)

Ahí estaba ella, sentada en el piso llorando. Traté de no verla, pero no podía.
Tantas veces que la había capturado mirándome y ardiendo con su mirada, tantas veces que ella había se había sonrojado al verme llegar como ningúna mujer antes.

En el colegio siempre había algún muchacho que le llamaba "mami" o "mamá" a la profesora, y era el hazme reír de la clase. También había quienes fantaseaban ardientemente con aquella profesora joven y hermosa y era lo más normal entre nosotros, los jóvenes caballeros.

Pero yo aunque todavía joven, soy un hombre, el profesor, y ella mi alumna.

En los exámenes siempre me venía a hacer preguntas, ella me llamaba por mi apellido pero con el mismo tono con el que una niña dice "papi" cuando necesita el auxilio de aquel, el hombre en el que más confía y que más ama.

Yo tuve una novia en el colegio, ambos descuebrimos el amor juntos, y juntos en nuestro uniforme y en salones vacíos, nos amamos con una pasión prohibida y secreta que se me quedó en el ardiente fuego de la memoria, intacto.

Ella, la del presente, era la niña de la boca de fresa, y cuando se acercaba a mí en los exámenes, recordaba a la novia que tuve en la adolescencia, que me hacía sentir celoso cuando se inclinaba deleitada en el escritorio del profesor con un lenguaje físico que inspiraba un deseo imposible de ocultar y que tantas otras jóvenes estudiantes compartían con mi novia.

Pero ahora yo era el profesor, y la niña de la boca de fresa me hacía sentir una belleza que ninguna mujer jamás me hizo sentir antes. Así estábamos, yo siendo diez años mayor que ella pero al mismo tiempo sintiéndome como un niño, ruborizado ante esa necesidad de ella de estar cerca de mí, de buscar mi auxilio, de ser su padre, su amante, su amigo.

Cuando venía a preguntarme, sus deditos de angel sudaban, sus manos no eran las más delicadas del mundo, pero sudaban con el deseo de estar sobre mí. Yo colocaba mi dedo entre mis antojos para que no se cayeran al acercarme a la hoja de exámen, y los labios de la niña de la boca de fresa estaban abiertos y ella empezaba a pestañar despacio, como si yo fuese la única gota de agua en ese desierto que ella llama corazón.

Cuando satisfacía su curiosidad, por lo general respondiéndole preguntas que ella ya sabía porque era la niña más inteligente del salón, se iba feliz y contenta, como diciéndome que lo único que le faltaba para morir feliz era sentarse en mis piernas y que yo llenara su carita de besos.

Pero a muchas veces ella no podía controlar sus emociones, yo tenía que decirle en tono severo que no más ayuda en el exámen, y no era difícil para mí ser duro con ella, porque en el fondo sabía que no necesitaba mi ayuda, que todo lo que ella buscaba era mi fe, que me sintiera orgulloso de ella, que la felicitara por ser la mejor, que le dejara una pequeña nota en el exámen en dónde le decía que había hecho un excelente trabajo y que estaba muy orgulloso de ella.

Yo sabía lo que ella sentía, y por eso yo no le dejaba saber que moría por dentro con aquella pasión prohibida, aquella pasión que de consumarse la volvería a ella la joven más feliz del universo, y a mí me pondría en riesgo de ser juzgado, humillado y condenado a tener una reputación vil a pesar de que lo único que yo quería con esta joven señorita era verla feliz, verla crecer, verla amada y protegida.

Pero aquel día ella se encontraba en el suelo de la cancha llorando, sujetándose la pierna que le dolía mucho, aunque no le dolía tanto como la humillación de caerse justo cuando su profesor predilecto pasaba por ahí, y quise matar al profesor de educación física por no ayudarla pero hubiese querido matarlo aún más si hubiera tocado a mi niña con la boca de fresa. No pude contenerme, me acerqué a ella, sentí ese sudor que parece el perfume de la naturaleza diciendo que aquella mujer que esta en nuestros brazos es la mujer nacida para nosotros, y le pregunté si estaba bien, la cargué en mis brazos y la lleve a que se sentara. Qué dicha y que inolvidable fue ese momento en el que la toqué por primera vez, a pesar de que fue trivial, de que sólo era un profesor ayudando a mi alumna, había una conexión entre nosotros que parecía condenarnos, era como una maldición de amor que se iba cumplir si algún día nos llegábamos a tocar, y había caído en esa trampa por no tener la fuerza de ignorar el dolor de la niña de la boca de fresa y correr a su auxilio como ella siempre había soñado y como yo siempre había tratado de evitar.

Al siguiente día ella llegó caminando con dificultad, y todas las niñas empezaban a verme con admiración, yo era el joven profesor que las hacía derretirse, yo me había convertido en todo lo que me hacía sentir celoso de joven. Pero lo único que importaba era que la niña de la boca de fresa estuviese bien, que nadie se diera cuenta de que había empezado a amarla en secreto, y lo más importante, que ese amor que sentía nunca se convirtiera en más que una oscura y secreta ilusión en mi corazón, pero no tenía la menor idea de cómo los eventos se iban a desencadenar...

viernes, 13 de noviembre de 2020

La totonita de papi.

Esa es la totonita de papi
Quiero abrirte los muslos
Acariciarlos despacio
Poner primero tus piernas sobre mis hombros
Y empujar para atrás tu piel
De modo que quedes expuesta
Para que yo encuentre el punto que te da más sentir
Y lamer y lamer
Hasta que convulsiones de placer
Cuando te vengas te voy a dar un receso
Jugaré con mis dientes en tu piel,
Y te daré suaves besos en los labios
Y no hablo de tu boca
Luego te acostaré boca arriba
Y apretaré ese cuello
Y te daré muerte
Y te daré vida
Y una bofetada para que no se te olvide
Que aquí se hace
Lo que papi diga
Y haré que te vengas de nuevo
Y si me súplicas que te lo meta
Te ignoraré y te seguiré comiendo
Yo no te doy cuando tú quieras
Yo te lo meto cuando yo digo.

Y cuando las piernas te empiecen a temblar
Dentro de ti mi ancha gordura va a entrar
Muy despacio
Porque nada se siente mejor
Que mojarse por primera vez
En la mujer que te pertenece
Y ahora sí te voy jalar el pelo
Ahora sí te voy a romper en dos
Ahora sí te voy a dar con todo
Para que no te quede duda
De que esa totonita es mía
Y por eso le escribo esta poesía.

Y ser felices en las sombras.

Es cierto, no tengo mucho que ofrecer.
Pero quiero que seas mi amante.
Quiero que veas fotos de ella conmigo
Y que te mueras de celos
Que amenaces con dejarme
Pero que no te puedas ir.

Quiero que seas mi amante,
Pensar en ti cuando estoy dentro de ella
Soñar contigo cuando
Sienta
 que me apresuré,
Que maldiga no haberte conocido antes
Y soñar con que algún día seremos ambos libres y por fin sí.

Quiero que seas mi amante,
Que me escuches con el interés que ella no lo hace
Hablar contigo de cosas que con ella no puedo
Y tocarte con el deseo
Que por ella no siento.

Quiero que seas mi amante
Porque tú estás con alguien y yo con alguien
Pero es más fuerte
Nuestra necesidad de estar juntos
Y de ser felices en las sombras.

Quiero que seas mi cómplice
Decirte a ti las cosas que con ella miento
Soñar con una libertad
Que tenga tu nombre y el mío,
Desnudos,
Arrebatados de este deseo
Como si la poesía fuese la droga más fuerte
Y la adicción más fuerte es que seas mi musa.

Quiero que seas mi amante,
Y que nadie más lo sepa
Y que nadie más lo sea.

sábado, 7 de noviembre de 2020

El lado oscuro de tu luna.

Ayer te ví con él
Estabas hermosa como siempre
Y él parecía estar más contento
De estar contigo
Que tú con él.

Ayer te ví con él,
Estabas pasando un buen rato
Como esos que pasábamos juntos.
Pero había algo en ustedes
Algo que faltaba
Algo que sólo ha existido entre nosotros.

Porque recuerdo cuando de la nada te deprimías,
Cuando tenías crisis existenciales
Que te dejaban llorando de agradecimiento
Y decías thank you, daddy
Porque sólo yo las entendía.

Te ví con él, que tiene tu edad
Mi niña, tu hermosa y joven edad
En donde uno siente tanto
Pero sabe tan poco
Me solías decir que te encantaba que fuera mayor
Que te cuidara
Que te protegiera

Que ya habías estado con hombres mayores,
Incluso mayores que yo
porque eso es lo que te gusta
Pero que sólo yo sabía cómo ser tu daddy.
"And that's why I'm yours"

Y fue así como me di cuenta al verte con él
Que seguías siendo hermosa
Hermosa como siempre
Pero que no eras protegida
Amada y disciplinada
Como conmigo

Porque yo soy el único hombre
Que conoce, somete y ama
El lado oscuro de tu Luna.

viernes, 6 de noviembre de 2020

La mujer que perdí por no saber mentir.

Supongo que te fuiste
Que te fuiste a tiempo
Justo a tiempo
Para no enamorarme de ti
Qué suerte tuve
Porque fuerza yo no habría tenido
Para resistir este sentir que crecía en mí
Que estaba destinado
Sin remedio, sin poder evitarlo
A quemar todos mis planes
Mis sueños y ambiciones

Por estos nuevos
Que nacían por ti.

Qué suerte tuve,
Porque tu miedo fue tan grande
Que te hizo huir de mí
Justo cuando te dabas cuenta que yo no era como tus hombres del pasado
Que te gustaba lo que yo te hacía sentir
Que necesitabas someterte a mí.

No sé si esto es prueba
De que Dios existe
O de que el diablo no
Pero lo que sí es innegable
Es la suerte que tengo
De que te fueras a tiempo
Justo a tiempo
Antes de que lograras
Romper
O conquistar mi corazón
Y a la vida
Y a tus miedos
Profundamente les agradezco
Con dolor.

Las tinieblas de la luna.

Tú tienes una obsesión con todas las fases de la luna
Yo tengo una obsesión con todos los deseos que por ti siento
El vacío de la oscuridad de tus ojos me muerde
Y tú alma de poeta en las tinieblas de mi fuego me envuelve.

Quiero derramarme entre tus piernas
Quiero mojarte
Con mi poesía
Quiero hacerte un poema
Mejor que cualquiera de los que te hayan escrito
Soy competitivo
Quiero que te obsesiones conmigo
Que te falte el aire cuando me necesites y yo no sea posible;
Que tu piel arda con mi ausencia como yo ardo con las ganas de ti.

Me perturbas
Eres la cereza del pecado
Quiero pasearte por mis dientes y saborearte, sentir tu textura, imaginar tu color mientras te siento recorrer mi boca por donde sea que los caprichos de mi lengua te manden, y morderte, moderte despacio, despacito,
Y saborear esa muerte jugosa de tu cuerpo desnudo en mi boca.

Quiero tu jugo, 
Sentirlo en mis dientes y mi garganta,
Y luego pasar mis dientes y mi lengua por el resto de tus frutos.

Quiero ser la realización de tus amores no correspondidos
Romperte el corazón más fuerte de lo que hicieron los hombres que han inspirado tus poemas,
Romperte el cuerpo más fuerte 
De lo que lo han hecho aquellos que en el pasado te obsesionaron,
Quiero ser el martirio y las más deliciosas tinieblas que borren para siempre tus memorias.

Para qué decirte que no quiero dominarte.

Me encanta el ardor que invade mi cuerpo al pensar en la desnudez de tus senos
Saborearte en ese lunar del que me quiero apoderar
Cuando te vi, lo supe
Yo iba a ser tu dueño
Porque yo soy Víctor Hugo Raga
El poeta del infierno.

Para qué decirte que no quiero dominarte,
Si ser tu dueño es todo lo que quiero.

Así es, rebélate,
Dime que eres tu propia dueña
Así como le dices a todos los hombres
Y luego bajan el ritmo y te obedecen y te decepcionan.

Yo te diré que tú no decides cuando ser mía
Que eso lo decido yo
Y te hablaré en inglés
Cuando quiera ser el malo
Understood?
- Sí, daddy.

Cállate, a mí no tienes que pedirme nada.
Pobre niña
Tienes tanto que aprender
Y yo tengo tanto que enseñarte.

No me pidas nada, que yo sé lo que quieres antes de que empieces a pensarlo.

Apretar tu cuello
Controlar tu respiración
Porque tu vida me pertenece
Yo decido si tú respiras y cuándo respiras
¿Qué así no son los poetas?
Cariño
Yo soy el que le dice cómo comportarse a la poesía
Voy a cachetearte
Quiero que grites de dolor y de placer
Pero que primero te aguantes
Hasta que ya no puedas más
Escupirte en la boca
El culo entero nalgearte
Voy a hacerte correr con mi lengua más de una vez
Antes de si quiera penetrarte
¿Tú crees que estaba jugando cuando decía que eras mía?
Me perteneces
Sólo cuando yo lo diga puedes masturbarte.
Me tienes
ardiendo en el trabajo,
ardiendo mientras leo
ardiendo mientras hago ejercicio
Definitivamente tendré que castigarte
¿Qué te gusta cuando te pongo disciplina?
Cariño
Se van a morir de envidia tus antiguos amantes
Cuando vean el poder que sólo yo tengo para dominarte.